lunes, 29 de junio de 2020

Dios Santo y el Pecado (Parte VI)



Las enseñanzas de los escritores del Nuevo Testamento en relación con el pecado.
Primero debemos conocer cuál era el concepto de “pecado” de los escritores del Nuevo Testamento: (1) la fuente de su conocimiento era las Escrituras (Torá), los escritos de los Profetas (Nevutim), los Escritos -libros históricos y sapienciales- (Ketuvim), o sea, las escrituras sagradas hebreas (Tanaj). (2) no se existía el Nuevo Testamento, sus escritores estaban utilizando el concepto hebreo de “pecado”, debido a que por etnia ellos eran judíos a excepción de Lucas que era griego. (3) utilizaron como referencia en la mayoría de los casos la traducción Septuaginta de los escritos sagrados hebreos. (4) fueron educados bajo la cultura y costumbre judía, Pablo lo describía así “circuncidado al octavo día, del pueblo de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de pura cepa; en cuanto a la interpretación de la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que la ley exige, intachable.” (Filp. 3:5-6; Gá 1:14 NVI), educado bajo la dirección del rabino Gamaliel, fariseo, doctor de la Ley y miembro del Sanedrín (Hch. 22:3). (4) inicialmente la mayoría de los convertidos del camino eran de procedencia israelitas (judeos y de la diáspora).
En el primer siglo el pensamiento con relación con el “pecado” era: 
(1) quebrantar la Ley de Dios (Dn. 9:11; Os. 8:1; 1 Jn. 3:4; Stgo. 2:9-10 NVI). (2) que mediante la Ley se cobra conciencia del pecado (Ro. 3:20 NVI). (3)  porque aparte de la Ley el pecado está muerto (Ro. 7:8). (4)  el poder del pecado es la Ley. (1 Co. 15:56 NVI). (5) porque la paga de quebrar la ley es muerte (Ro. 6:23). (6) todos están bajo la jurisdicción de la Ley de Dios (Ro. 3:19, 9). (7)  al cometer pecado, se queda convicto por la ley como transgresor (Stgo 2:9-11).
Para los escritores del N.T. la Ley: (1) bendice (Dt. 11:26). (2) maldice (Dt. 11:26; Gá. 3:10). (3) define el pecado (Ro. 3:20). Cuando el Mesías dijo “yo soy el camino, la verdad y la vida…” (Jn. 14:6) para los judíos que lo escucharon entendieron, de acuerdo con su cultura y conocimiento, “Yo soy la Toráh viviente”, así lo explica el apóstol Juan al inicio de su evangelio (Jn. 1:1, 14); debido a que Él es el camino de santidad (Is. 35:8-9), nos ha rescatado de la maldición de la ley, al hacerse maldición por nosotros… (Gá. 3:13), para que la bendición de Abraham fuera sobre los gentiles… (Gá. 3:14), si no fuera por la ley, no nos habríamos dado cuenta de lo que es el pecado… (Ro. 7:7 NVI).
Podemos distinguir diversas formas de pecar que visualizaban los escritores del N.T.:  (1) intrusión de la voluntad humana en la esfera de la autoridad divina (Ef. 2:1). (2) errar el blanco (Ro. 3:23). (3) infringir la Ley de Dios o sus mandamientos (1 Jn. 3:4). (4) desobediencia (He. 2:2; Lc. 8:18). (5) transgresión y defección (Ro. 4:15; 11:12). (6) impiedad (Ro. 1:18, 2 Ti.2:16). (7) pecados cometidos por descuido o ignorancia (He. 9:7). (8) desorden o anarquía espiritual (1 Ti. 1:9,10). (9) incredulidad (Jn. 16:9), entre otros.
Para comprender los conceptos que tenían los israelitas en relación al “pecado” leer http://juasari.blogspot.com/2020/06/dios-santo-y-el-pecado-parte-ii.html

Consecuencias del pecado en Nuevo Testamento.
Una actitud continua, habitual al pecado, prueba que es una persona que no ha sido regenerada en la sangre de Jesucristo y nunca ha dejado ser ciudadana del reino de las tinieblas.
Las Sagradas Escrituras describen los efectos del pecado en las personas que perduran en seguir en una vida de pecado: continua separación en la relación con el Creador, no tener abolido el decreto de condenación, consecuencias desastrosas para sus vidas ya sea en este siglo o el siglo venidero.
Los efectos del pecado en la vida de la Humanidad en general o en el ser humano en lo individual, tanto en su vida natural como espiritual: (1) trae juicio y castigo eterno Mt. 25:46). (2) trae falta de esperanza (Ef. 2:12).  (3) esclaviza (Ro. 6:17; 7:6).  (4) causa ceguera espiritual (2 Co. 4:4). (5) causa muerte espiritual (Ef. 2:1). (6) corrompe (Tito 1:15). (7) condenación (Stgo. 5:12). (8) todos están bajo el poder del pecado (Ro. 3:9). (9) todos están bajo maldición (Gá 3:10). (10) el pecador es extraño a las cosas divinas (1 Co. 2:14). (11) el corazón del ser humano es engañoso y malvado (Jer. 17:9). (12) la naturaleza mental y moral es corrupta (Ro. 1:19-31). (13) la mente carnal es enemistad con Dios (Ro. 8:7, 8). (14) es controlado por el príncipe de la potestad del aire (Ef. 2:2). (15) está muerto en transgresiones y pecados (Ef. 2:1). (16) son hijos de la ira (Ef. 2:3).
Un creyente no puede persistir en el pecado, porque con su actitud negaría el propósito por lo cual Jesucristo vino a la tierra; persistir en pecado es negar aquel que lo llamo de las tinieblas a la luz admirable. Uno que ha nacido de nuevo, no hace pecado; la razón es que la simiente de Dios permanece en Él.
Todo el que peca viola la ley de Dios, porque todo pecado va en contra de la ley de Dios. Y ustedes saben que Jesús vino para quitar nuestros pecados, y en él no hay pecado. Todo el que siga viviendo en él no pecará; pero todo el que sigue pecando no lo conoce ni entiende quién es él. Queridos hijos, no dejen que nadie los engañe acerca de lo siguiente: cuando una persona hace lo correcto, demuestra que es justa, así como Cristo es justo. Sin embargo, cuando alguien sigue pecando, demuestra que pertenece al diablo, el cual peca desde el principio. Pero el Hijo de Dios vino para destruir las obras del diablo. Los que han nacido en la familia de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque la vida de Dios está en ellos. Así que no pueden seguir pecando, porque son hijos de Dios. Por lo tanto, podemos identificar quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo. Todo el que no se conduce con rectitud y no ama a los creyentes no pertenece a Dios.” (1 Jn. 3:4-10 NTV Parafraseada).
El apóstol Juan escribió que los creyentes que pecan habitualmente. (1 Jn. 1:8-10), cree que un creyente puede pecar (1 Juan 2:1), puede que sea producto de la ignorancia o la ceguera hacia Dios (1 Jn. 3:6), Pablo escribe que el ser humano en esta condiciones aún y actúan con criterio puramente humanos (1 Co. 3:3), en tal hecho se está comportando como hijo del diablo (1 Jn 3:8, 10), debido que en Cristo no hay pecado (1 Jn. 3:5; 1:7) y se manifestó para quitar los pecados del ser humano. 
El apóstol Juan, desarrolla su enseñanza resaltando que los creyentes son hijos de Dios a través de Jesucristo, señala las condiciones para vivir como Hijos de Dios, enfatiza la importancia de continuar en Cristo, haciendo lo que es correcto y purificándose a sí mismo en anticipación a su venida. El que desea vivir como hijo de Dios debe renunciar o abstener toda clase de pecado.

Las enseñanzas de los escritores del Nuevo Testamento están basadas en la fuente primigenia que son las Escrituras Hebreas, por ende, las enseñanzas doctrinales, entre ellas el pecado, deben ser tratada bajo el prisma de las creencias judías de los tiempos cuando fueron escritos los Libros del Nuevo Testamento, influenciadas por la fuente transmisora griega koiné de la traducción Septuaginta, a la vez, debemos limitar las influencias filosóficas platónicas griegas y de las religiones de misterios que se adosaron a las enseñanzas cristianas, en el especial en el occidente, a lo largo de los siglos.
Juan Salgado Rioseco.

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