jueves, 4 de junio de 2020

Dios Santo y el Pecado (Parte I)



En el desarrollo del tema sobre “el pecado” iremos viendo los aspectos más importante y transcendentales, el in crescendo alejamiento del ser humano de Dios alcanzó  un clímax de no retorno, el apóstol Pablo lo explica de la siguiente manera “Dios los entregó…”: a los mas impuros deseos llevándolos a acciones vergonzosas; a pasiones vergonzosas alcanzando actos anti naturaleza; los dejó que siguieran pervirtiendo su mente y terminaron haciendo lo que no deben. (Ro. 1:24, 26, 28), Pablo concluyo en este aspecto “Esta gente se mantiene haciendo toda clase de injusticia, corrupción, codicia y maldad. Viven llenos de envidia, asesinatos, peleas y fraudes…” (Ro. 1:29).
De una relación tan cercana, armónica, llena de empatía entre el Creador y los seres humanos a una situación que los hombres se han vueltos detractores, aborrecedores del Eterno y Todopoderoso, injuriosos, arrogantes, altivos, inventores de males, desobedientes a sus progenitores y actúan con insensatez, deslealtad, crueldad y total falta de compasión. (Ro. 1:30-31 Parafraseada) y los mas incomprensible que los seres humanos saben muy bien que la sentencia de Dios sobre quienes cometen tales delitos es la muerte y sin embargo ellos, además de seguir cometiéndolos, aplauden cuando otros los cometen. (32).
La Biblia se dirige al hombre como un ser pecador, hay varios de textos que enseñan esta verdad, entre otros:"Por cuanto todos pecaron y se encuentran privados de la gloria de Dios," (Ro. 3:23 Peshitta), “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra,  que haga el bien y nunca peque.” (Ecc. 7:20).   
En primer lugar, debemos establecer que Elo-Him (Fuerte, Todopoderoso) (Gn. 1:1) no es autor ni responsable del pecado.
Las Sagradas Escrituras, son bastantes explicitas con referencia a esta doctrina, en particular Dios: 
(1) está lejos de la impiedad e iniquidad. (Job 34:10). 
(2) es santo. (Is. 6:3). 
(3) no hay ninguna injusticia. (Dt. 32:4; Sal. 92:6). 
(4) no puede ser tentado por el mal. (Stgo. 1:13). 
(5) odia el pecado. (Dt. 25:16; Sal. 5:4; Zac. 8:17; Lc. 16:15).
En el libro de Apocalipsis se encuentra escrito el cántico de los siete ángeles “Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios,  y el cántico del Cordero,  diciendo:  Grandes y maravillosas son tus obras,  Señor Dios Todopoderoso;  justos y verdaderos son tus caminos,  Rey de los santos. ¿Quién no te temerá,  oh Señor,  y glorificará tu nombre?  pues sólo tú eres santo;  por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán,  porque tus juicios se han manifestado.” (Ap. 15:3-4).Si llegáramos a deducir que el autor o responsable del pecado es Dios, cometeríamos una acción de prevaricación (de acuerdo al A.T. son tres palabras en el hebreo, que tienen un significado con referencia a encubrir algo que se ha hecho mal y que la persona que lo realiza sabe que está mal). En el libro de Deuteronomio encontramos el siguiente pasaje “Él es la Roca, sus obras son perfectas, y todos sus caminos son justos. Dios es fiel; no practica la injusticia. Él es recto y justo.” (32:4 NVI)
¿Cuál es la actitud del Dios Santo frente al Pecado?
El profeta Isaías escribe “La mano del Señor no es corta para salvar, ni es sordo su oído para oír. Son las iniquidades de ustedes las que los separan de su Dios. Son estos pecados los que lo llevan a ocultar su rostro para no escuchar. Ustedes tienen las manos manchadas de sangre y los dedos manchados de iniquidad. Sus labios dicen mentiras; su lengua murmura maldades.” (Is. 59:1-3).
El pecado no sólo se produjo un cambio en la actitud del ser humano hacia Dios, sino también en la de Dios hacia el hombre; el reproche, la condenación, la maldición y la expulsión del huerto son indicaciones de ello; proviene del ser humano, pero sus consecuencias no se limitan a él.
A Dios le resulta imposible ser complaciente con el pecado, porque el serlo significaría dejar de considerarse a sí mismo seriamente, Dios no puede negarse a sí mismo.
La actitud de Dios hacia el pecado: 

  • (a) lo aborrece (Sal. 5:5; 11:5; Prov. 6:16-19). 
  • (b) le es abominación (Dt. 25:16; Prov. 3:32; 15:9). 
  • (c) enoja a Dios (1 Rey. 14:22). 
  • (d) le disgusta a Dios. (Sal. 95:10). 
  • (e) fatiga a Dios. (Is. 43:24).
El Eterno y Todopoderoso no es autor ni responsable del pecado, la responsabilidad recae netamente en el ser humano, debido que por el intermedio de un hombre entró el pecado a la humanidad trayéndole gravisimas consecuencias y sus efectos han persistido a lo largo de los siglos.

Entre los efectos principales están: 

  1. la violenta ruptura de la relación con el Creador, representada en la primera transgresión al mandato de Dios hecha por Adán y Eva (cap. 3 de Génesis). 
  2. la ruptura violenta de la familia, representada por el asesinato de Abel en mano de hermano Caín (Gn. 4:1-16). 
  3. la perversión sexual de la sociedad, representada en la cohabitación de los Hijos de Dios con las mujeres de los hombres, contra el orden establecido por el Santo (Gn. 6:1-7). 
  4. la confusión cultural y división social, representada en la Torre de Babel, lo seres humanos invaden la esfera divina excediendo los límites asignados por Omnipotente (Gn. 11:1-9).
El pecado apunta su acción contra: el Altísimo, la Humanidad, el Orden establecido por Dios y la destrucción de la sociedad, provocando el disgusto o la ira de Dios.
Juan Salgado Rioseco

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