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miércoles, 21 de marzo de 2012

La Iglesia Pentecostal de Chile y su rol social




            La época de Jesús, fueron tiempos difíciles, la opresión del conquistador, una clase privilegiada sumisa a las ordenes de la autoridad impuesta por el Imperio, una parte de sociedad buscando sacar provecho de las circunstancias, empleando todas las argucias posibles sin medir las consecuencias, una clase sacerdotal entre los vaivenes de la pleitesía y el abandono de sus deberes y gran parte del pueblo luchando para subsistir en condiciones tan adversas, con una tierra que escasamente daba su sustento, la imposición de impuestos elevados, la falta de libertades individuales, hicieron que la esperanza de la mayoría estuvieran puestos en el Mesías libertador anunciado por los profetas, como única salida a todos sus problemas.
Pero Jesús, trajo una libertad diferente a la esperada, otro sentido de interpretar la Ley, una nueva relación social entre los hombres, una relación diferente a la que hasta esos tiempos se acostumbraba, un mensaje donde las conductas entre los hombre debían ser diferentes, para que fueran capaces de construir una sociedad más justa, fraterna y solidaria. Una visión de Dios que oídos de hombre nunca habían escuchado, un ser lejano que ahora estaba tan cercano y familiar, como decirle simple “Abba Padre”.
            Un  mensaje que hizo que el mundo contemporáneo a Jesús cambiara en las primeras décadas paulatinamente, para convertirse posteriormente en una arrolladora avalancha de cambios sustanciales en la sociedad, en la relación entre los pueblos, entre las diferentes comunidades, entre la familia, en el hogar, en las labores mercantiles, un cambio que generó principios de justicia, igualdad y solidaridad, entre los hombres y mujeres, entre griegos y judíos, entre amos y esclavos.
            Cuando el mensaje doctrinal de los discípulos de Jesús se mantuvo intacto a las enseñanzas del Maestro, tuvo el efecto esperado, el impacto no solo fue externo, sino que llegó al mismo corazón del imperio romano. Cuando el hombre institucionalizo la estructura de la iglesia e infiltró otras tendencias y las mezcló con sus ambiciones personales, todo se desvirtuó nuevamente, cayendo paulatinamente en un larga noche llena de tinieblas, los beneficiados fueron individuos ambiciosos vestidos de religiosos y amparados por un clero prostituído, la gran masa de la población quedó desvalida ante tales circunstancias, sin protección, ni a quien recurrir.
             La esperanza volvió a renacer, cuando el hombre logro apoderarse de la verdad a través de las Sagradas Escrituras, alumbrando nuevamente con más fuerza el pensamiento humano, el hombre reencontró el espíritu libertador y a la luz de la palabra comprendió que las injusticias y la violencia se generaban por las desigualdades sociales y el trato indigno de la justicia hacia los más desposeídos eran fruto de aquellos que tenían el poder absolutista, muchas organizaciones comprendieron que el mundo social debía cambiar su estructura y modificar su carácter que hasta entonces regía en todas las sociedades humanas.
Se obtuvieron mejoras en las relaciones humanas, pero estas no fueron lo suficiente eficaz para alcanzar un consenso de equilibrio, en que los hombres tuvieran los mismos derechos de igualdad, justicia y oportunidades. Para entonces la iglesia solo tomó el rol de servicio social, aunque llamó a la conciencia de ser solidario con los desposeídos y menesterosos, no logró que las sociedades pudieran estructurarse sobre una base más justa, fraterna y solidaria bajo pautas de acción social bien definidas y prolongadas en el tiempo, sus esfuerzos fueron más bien encaminados a lograr una evangelización impuesta y paternal en los noveles países colonizados por las vetustas naciones que impusieron sus tradiciones a espada, fuego y sangre, con todo el bagaje del poder absolutista, lleno de injusticias a las clase bajas y enormes privilegios a las minorías rancias que ostentaban el poder, apoyadas por un clero identificadas con dicho poder, especialmente la iglesia católica apostólica romana, mientras la nueva elite protestante absorbía su tiempo en largas y tediosas discusiones teológicas que no alcanzaban al pueblo que se sumía en la desesperanza por las condiciones en que debía desarrollar su vida.
            La Revolución Industrial trajo consigo el acrecentamiento de los problemas existentes, además agrego otros a la larga lista, la iglesia acrecentó su labor social, pero en materia de derecho,  tuvo una actitud conservadora a los cambios que la sociedad iba experimentando, la nuevas tendencias filosóficas humanas experimentaron una evolución que abarcó todas las esferas de las sociedades, e influyeron en el nuevo orden que se estaba germinando.
            El cambio de la vida rural, dio paso a una vida acelerada urbana, con ella el racionalismo, paso a paso el individualismo y consumismo fueron generando presión sobre un obsoleto sistema, originando diversas tendencias, desde el conservatismo fundamentalista, hasta un liberalismo extremo, lo que propició un cambio de mentalidad en diversos campos de la sociedad humana, desde la educación al campo laboral, desde la justicia a la parte social, pero que no lograron un cambio de mentalidad en la iglesia misma, ya que esta permaneció en un infranqueable dogmatismo tradicionalista, aunque se generaron corrientes que intentaban un cambio más acorde a los tiempos.
             La Iglesia, ha tenido cambios sustanciales en la forma de enfrentar los acontecimientos, pero el proceso ha sido lento, al avance vertiginoso de las nuevas tecnologías han superado toda intención de cambio. El catolicismo romano, con un enorme aparataje social no ha logrado cambiar el sistema de desigualdad existente, en especial en los pueblos Latinoamericanos, donde existen las más marcadas diferencias sociales de toda índole dentro del ámbito de la cristiandad, ha debido soportar también toda la presión de pensamientos humanistas, racionalista y del ateísmo que en algunos casos la han infiltrado y utilizado para sus propios beneficios. Ha contribuido ha lograr avances extraordinarios en algunos sectores de la población, especialmente en el campo de la educación, salud, y ayuda a los más necesitados, por otra parte, ha guardado silencio o tomado una actitud muy recatada, hasta ultra conservadora con respecto a los derechos del hombre, a la justicia y a las igualdades sociales que deben predominar en una sociedad de gran influencia cristiana católica, como son los pueblos latinos. Aunque deja traslucir ciertos cambios de formas, pero de fondo el dogmatismo del poder eclesiástico ha perdurado sin alteración, todavía es criticable la situación que en muchos casos aun persiste, la marcada diferencia en el trato entre las diferentes clases sociales que hace el catolicismo romano, alguna veces esta acepción de personas se contraviene con las mismas enseñanzas de Jesús, podemos mencionar en este aspecto en la educación seleccionada y elitizada de muchos colegios de ordenes religiosas existentes, la elite de poder eclesiástico ejerce una influencia poderosa en seleccionar a sus predecesores, para mantener los privilegios logrados, en el campo de acción social, existen algunas excepciones más personales que como cuerpo, pero de una manera u otra desvirtuada, ya sea por ideologías extrañas a la doctrina de Cristo o por ambiciones de grupo que no dejan que estas iniciativas perduren y se desarrollen con amplitud, no logrando así desarrollar una labor más pragmatizada que alcancen a las gran mayorías de la población, una acción social comprometida y al servicio del hombre.
             El protestantismo histórico, no ha logrado  desarrollarse con la amplitud deseada, debido a su propio dogmatismo teológico, que le impide crecer y verse identificado en la masa poblacional de los pueblos latinos, en la mayoría de los casos ha quedado enmarcado en grupo social muy limitado, como son los descendientes de los pioneros que introdujeron el evangelio en los respectivos países. Algunas corporaciones históricas han logrado derribar el muro y podido ejercer su acción en un campo más amplio. La labor de estas iglesias quedan enmarcada en la educación y la salud, donde han desarrollado en muchos casos una excelente labor, dirigido especialmente a las clases medias de los pueblos. Existen instituciones de prestigio en el campo del servicio social, en general son conservadoras y solo se limitan a la labor doctrinal, dejando aun lado toda acción que se podría tomar como política secular o contingente.
            El protestantismo Pentecostal, hablar sobre este gran grupo poblacional especialmente en Chile, es encontrarse con una gama de contrastes que impiden evaluar y reflexionar con imparcialidad, depende de las raíces de su formación, es el actuar de estas iglesias, su política social es casi nula, su acción en la educación es prácticamente inexistente, no tiene influencia en el poder político, a pesar que sus adherentes son aproximadamente el 35% y en algunas localidades supera el 50% de la población, sus lideres no saben aprovechar y ejercer este poder que tienen, debido a sus marcadas diferencias o por rencillas personales que impiden que la iglesia Pentecostal penetre y sea escuchada en todos los estrados de nuestras sociedad con respeto y atención.
            La labor y esfuerzo de la gran mayoría de las iglesias pentecostales esta centrada en ejercer un trabajo más bien espiritual, su gran meta es evangelizar el país por medio de una influencia más bien casta que comprometida con los grandes problemas sociales que la rodean, pregona que ante las crisis y los cambios, solo Jesús puede dar derechos e igualdades y estos vienen de un cambio interior y personal El individualismo marca las políticas sociales, el no compromiso con la política contingente es su estandarte, sus derechos se ejercen a través de la esperanza que Jesús coloque autoridades afines a sus propósitos, no esta defina con respecto a las ideologías filosóficas y humanas, en gran parte de los casos sus adherentes tienen un sincretismo de ideas que hacen perder el verdadero rol de la iglesia.
            La mayoría de sus líderes no son personas preparadas para ejercer una gran influencia nacional, solo se circundan a sus respectivos templos o ambiente que los rodea, la gran mayoría de ellos no tienen la preparación necesaria para desarrollar su ministerio, ejercen su labor en forma espontanea, en muchos casos la planificación y programación no existe, lo que hace perder grandes esfuerzos sin logros relativos, existe dualidades de trabajo para un mismo fin, la coordinación entre las instituciones e iglesias es nula.
La gran debilidad del pentecostalismo chileno es su divisionismo, gangrena que corroe hasta el mismo fundamento del Cuerpo de Cristo, lo que hace que la iglesia sea en muchos casos desdeñada y mal mirada en el concierto nacional, ha sido relegada debido a que sus adherentes pertenecen la gran mayoría a los estratos bajos y medios-bajos, por ende la falta de educación, y oportunidades, conspiran que la iglesia ejerza el real rol dentro de la sociedad, oprimida y en muchos casos reprimida, alguno de sus miembros han desarrollado una labor encomiable, por ejemplo, labor difícil ha sido penetrar dentro de las Fuerzas Armadas, debido al férreo control que tiene el catolicismo romano, con el apoyo incondicional de los mandos, ha ejercido un poder absolutista sobre el personal adicto a la fe evangélica, utilizando toda clase de subyugo a impedido la expansión de la doctrina evangélica protestante en sus filas, ha considerado a las Fuerzas Armadas como su último bastión de poder, en especial la rama de la Marina, tradicionalista romana por esencia.
Con respecto a la educación y a la salud son campos abandonados, la política de misiones no existe, solo casos aislado más bien personales,  lo social solo se desarrolla dentro de sus propios templos, no tiene recursos económicos para emprender grandes proyectos a nivel local, regional, menos nacional, depende de la buena voluntad de sus miembros, y de la caridad de algunas autoridades políticas.
En todo ámbito que se desenvuelva, encuentra resistencia, debido a la influencia del catolicismo romano conservador y moderado que ejerce soterradamente sobre las autoridades y grupos de poder del país, a pesar que la Constitución Política da el mismo derecho de igualdad y justicia ante la Ley, lo que hace que esfuerzos sociales de la iglesia sean desviados hacia políticas defensivas, para evitar reacciones no afines a sus proyectos. A través de la Ley de Culto recién legislada se espera remediar muchos de los problemas existentes, pero se avecinan otros y de mayor complejidad dentro de la iglesia protestante chilena: la lucha por la representación de esta gama denominacional antes las autoridades nacionales ha desencadenado una guerra por el poder de diferentes y más variados grupos, incluso de individuos que no tienen gran representación eclesiástica han logrado posesionarce hasta ser oído y otros que solo van por la panes y los peces.
La Iglesia Pentecostal Chilena, tomando en cuenta su gran influencia popular, debiera reformar sus políticas, lograr que sea tomada en cuenta en los debates y grandes problemas nacionales, no solo por prestigios personales, sino por la gran cantidad de población que alcanza, marcar una acción social más comprometida y planificada en  los estratos donde ejerce su labor, impedir que sea usada para fines que no tienen el fundamento de las enseñanzas de Jesús, sus líderes deben entender y comprometerse con la causa de la comunión del Cuerpo de Cristo, antes que sacar cuenta de los riesgos que correrían sus corporaciones. Debería empeñarse en una acción social que eleve la dignidad de sus miembros y de la comunidad en que esta inserta, valorar  el servicio social no solo entre sus miembros sino también expandirse a los necesitados de toda condición, pero esta labor debe ser perseverada en el tiempo, no solo guiada por la intencionalidad, sino por una programación constante y permanente.
Sus miembros debieran ejercer sus respectivos ministerios en forma más decidida y preparada, para eso la iglesia debe aunar esfuerzo en lograr que todos sus adherentes alcancen la preparación idónea, entregándoles los medios necesarios hasta lograr el objetivo deseado, teniendo las estructuras imprescindible y necesarias para cumplir la meta propuesta.
La Iglesia Pentecostal Chilena, ha caminado hasta ahora en base de la buena voluntad de sus miembros y adherentes, pero tiene que llegar la hora de que las nuevas generaciones se sientan identificadas y comprometidas con ella, con el espacio necesario para un crecimiento integral del joven y no ver como la gran mayoría de nuestras juventudes desertan de sus respectivas iglesias, porque en ellas no tienen la oportunidad de desarrollarse, crecer y ejercer espiritualmente el ministerio que Cristo tiene para ellos, debido a que en la gran parte de los casos no han sido preparados en forma idónea.
El protestantismo Pentecostal en Chile, se puede decir que es un movimiento incipiente, pero de una fuerza arrolladora que puede lograr un alto sitial dentro del país, pero antes debe corregir sus falencias y errores, caminar por sendas que lleven la sana doctrina de Jesús, a través de la Palabra inamovible de todos los siglos y épocas: el testimonio de la Biblia. La iglesia debe en primer lugar aprender a tener confianza en Dios.
Donde se encuentra la iglesia desarrollando su labor, debe enseñar los preceptos que el Maestro le legó, para que el destino histórico de los pueblos sea cambiado, y se construyan sociedades capaces de comprender que el hombre debe vivir en justicia, igualdad, fraternidad y solidaridad con el prójimo. Entonces las conductas de los pueblos cambiaran y aparecerá el verdadero hombre de Dios ejerciendo su ministerio solo por la causa de Cristo y comprometido con el Cuerpo de Cristo
Cuando la Iglesia Pentecostal se ponga en movimiento en forma integral, programada y planificada , con los recursos necesarios, en lugar que le corresponde, con lideres que ocupen la vanguardia de su fe, entonces la sociedad vera el cambio que tan necesariamente necesita la sociedad humana.
La Iglesia Evangélica de Chile tiene un solo camino para sobrevivir y traspasar el tiempo: La Integración. Cualquier otro camino, mas temprano que tarde, la llevará a la segmentación, disgregación y al final la total desintegración tanto religiosa, ética y moral, el tiempo la extinguirá como el tamo que arrebata el viento, sino cree estas palabras, estudie la historia de las primeras confesiones protestantes. Hoy muchas de ellas tienen a la venta sus templos o se encuentran vacíos o sus edificaciones se las arriendan a otras comunidades más dinámicas que conservan la frescura del evangelio a través de Jesús, el hombre-Dios
Juan Salgado Rioseco

martes, 13 de marzo de 2012

El valor de la vida


(basado en el Libro de Eclesiastés)
Al leer el libro encontramos un hilo conductor desde el que se puede ir progresando en las ideas y conceptos que el autor fue expresando en su peculiar modo de ver la vida: "En el día del bien, goza del bien; y en el día del mal, considera que Dios hizo tanto lo uno como lo otro, de modo que el hombre no pueda descubrir nada de los que sucederá después de él (7:14). La Biblia de Jerusalén traduce: "Alégrate en el día feliz y, en el día desgraciado, considera que, tanto uno como otro, Dios los hace para que el hombre nada descubra de su porvenir." Y en nota al pie, aclara: "Es decir para que no sea posible contar con nada, o también para que nadie pueda adivinar lo que le está reservado". En otras palabras, el hombre no puede contar con nada ni con nadie, no le sirve su sabiduría, ni ninguna ayuda humana, sólo Dios; no puede prever el resultado de su previsión, ni lo que acontecerá con las disposiciones sabias del presente. Todo puede tener éxito y cualquier previsión suya puede fracasar. A esto se le agrega el constante pesimismo del autor que expresa a través de las palabras: "Vana ilusión, vana ilusión: ¡Todo es vana ilusión !" (DHH), o como traduce la NBL. "No hay razón dice el predicador, no hay razón y todo es absurdo". (1.1)
La pregunta que más inquieta a el Predicador es relativa al sentido de la vida, se pregunta concretamente: ¿Qué provecho saca el hombre de todos los trabajos que realiza en este mundo? (1.3) y ¿Qué es lo que debe saber y hacer para vivir una vida plenamente lograda?. El evangelista Marcos (8.36) se hace una pregunta similar: "Porque ¿qué provecho hay en que una persona gane el mundo entero y que pierda su alma?. En el evangelio de Mateo (6.25) leemos: "Por lo tanto  os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de vestir. ¿No es la vida mas que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?".
En cuanto al predicador no logra comprender, "no hay nadie capaz de expresar, cuánto aburren todas las cosas; nadie ve ni oye lo suficiente, como para quedar satisfecho. Nada habrá que antes no haya habido; nada se hará que antes no se haya hecho. ¡Nada hay nuevo en este mundo!". Lo mejor que puede hacer el hombre en este mundo es adquirir los valores espirituales. Todo en la existencia humana es transitorio y pasajero. Sólo las realidades espirituales permanecerán para siempre. Vivir para uno mismo, y no vivir para Dios es fatiga y afán sin provecho alguno.
Para el Predicador, detrás de cada acción humana hay un imprevisible, mejor dicho, una voluntad que provocará el resultado feliz o la experiencia desdichada.  Ante la complejidad de la vida y sus dificultades se siente frustrado y que no vale la pena de luchar y esforzarse, pues todos seguirá igual (1.1-3), pues como ocurre en la naturaleza, así ocurre en el hombre (1.4-8), pues se olvidarán  y su memoria no permanecerá (1.9-11)
La adquisición de mucha sabiduría (1.13), "Con mi mente bajo el control de la sabiduría, quise probar el estímulo del vino, y me entregué a él para saber si eso es lo que más le conviene al hombre durante sus contados días en este mundo". Después se puso a reflexionar sobre la sabiduría, la estupidez y la necedad: ¿Qué más podrá hacer el que reine después de mí, sino lo que ya antes ha sido hecho?  Y encontré que es más provechosa la sabiduría que la necedad, así como es más provechosa la luz que la oscuridad.
Con el fin de obtener una respuesta, va analizando sistemáticamente las distintas actividades que podrían asegurarle el logro de esa meta, como, por ejemplo, la búsqueda del placer (2.1), “Ahora voy a hacer la prueba divirtiéndome; voy a darme buena vida.” ¡Pero hasta eso resultó vana ilusión! Y concluí que la risa es locura y que el placer de nada sirve". Pero toda la alegría del mundo sumada a la acumulación de bienes materiales podrán aparentemente satisfacer los anhelos y apetitos del cuerpo, pero jamás podrán llenar el corazón y saciar el apetito espiritual que existe en los seres humanos, ya que sus efectos son temporales, y su calidad perecedera y su contenido es vano.
Las conclusiones a sus interrogantes resultan en definitiva decepcionante, ya que al término de sus muchos esfuerzos lo único que puede decir es que todo es vana ilusión (1.1–2; 12.8). también se dijo a si mismo: Es como querer atrapar el viento (2.11); porque la “obra” que Dios realiza en el mundo es un misterio impenetrable para los seres humanos, y la sabiduría ofrece una ayuda muy precaria cuando se intenta descorrer el velo del misterio (3.11).
Encontramos en la trama de Eclesiastés pasajes de total pesimismo (3.2-8), nada tiene valor, lo que hoy hacemos con una mano, mañana lo destruimos con la otra, o, lo que es más grave, el tiempo con sus mudanzas es quien se encarga de frustrar toda posibilidad nuestra. ¿Qué sentido tiene entonces construir o destruir, llorar o reir, buscar afanosamente o dejarnos estar?. Nada tiene valor, todo es absurdo. Este pensamiento se contrasta con el pasaje de 7.14, Dios está en todas las cosas y todas, cuando lo entendemos correctamente son para nuestro bien (Ro. 8.28). para los sabios de Israel todo proviene de Dios quien tiene sus razones que el hombre difícilmente puede alcanzar (8.17), Job, lo decía así: "Recibimos el bien de parte de Dios. ¿y no recibiremos también el mal? (Job 2.10)
La vida del hombre está compuesta de penas y alegrías, de triunfos y fracasos, de trabajos y reposos. El sabio ve que así debe ser, lo que caracteriza el trabajo del hombre es un continuo hacer y deshacer lo hecho, cada cosa a su tiempo. Como esos tiempos los fija Dios, ("Tú eres mi Dios; en tus manos están mis tiempos" Sal. 31.14, 15), para el Predicador la sabiduría del hombre consiste en ponerse en sintonía con Dios para saber qué hacer en cada caso. Dios lo ha dispuesto todo, lo bueno y lo malo, el hacer esto y el hacer aquello, cada tarea tiene su tiempo propicio, cada experiencia humana su razón de ser. El hombre, como ser relativo, se encuentra también ante tareas relativas; ningún momento es absoluto, absoluto es solamente Dios, en su providencia no sólo muestra protección y da provisión, Él también gobierna con un propósito absoluto.
Unas de la reflexiones interesantes del Predicador es que el hombre ha sido creado para vivir en comunidad y que de su vida compartida resultan beneficios mutuos para quienes así viven, los extremos no son aceptables (4.4-6), la rivalidad, los celos, la pasión o la envidia que llevan a pisar al prójimo para tener éxito son repudiable (4.4), la holgazanería tampoco es aceptable (4.5), el hombre debe buscar u equilibrio y contentamiento en su trabajo (4.6), compartiendo el fruto y apoyándose en otros (4.8, 9-12). El hombre debe aprender a vivir tranquilo, compartir, ayudarse y vivir en paz.
Adorar a Dios y prometer a Dios, dice el predicador, es algo que el hombre no puede hacer a la ligera: "Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie",(5.1), la conducta y el comportamiento en la casa de oración debe ser motivo de preocupación y no tener una disposición impropia  (Sal. 26.12). "No te precipites con tu boca ..., cuando hagas voto a Dios." (5.2,4), el silencio es la actitud reverente ante Dios (Hab. 2.20), y el voto es obligante, hay que reflexionar antes de hacerlo (Pr. 20.25). O sea, no se debe permitir que elementos extraños enturbien la relación con Dios obrando neciamente y obteniendo de esta comunión con Dios sólo frustración.
"el bien que yo he visto" (5.18), el trabajo sin ambiciones, permite alcanzar la felicidad. Pero la felicidad depende de Dios, porque Dios da la vida (v.18), da lo bienes (v.19), da la facultad de gozar una cosa y otra (19). Viviendo así no hay tiempo para el desengaño y la frustración (v.20). "No pensará mucho en los años de su vida si Dios le concede alegría interior" (v.20 Nueva Biblia Española). "Porque no se acordará mucho de los días pasados de su vida; puesto que Dios le habrá respondido con darle el gozo de su corazón". (VN). Para el predicador, Dios es el único que puede llenar el corazón de alegría. Cuándo la alegría producida por la presencia divina invade las relaciones humanas, la preocupación por la duración de la existencia no es de importancia.
"En el día del bien, goza del bien; y en el día del mal, considera que Dios hizo tanto lo uno como lo otro, de modo que el hombre no puede descubrir nada de lo que sucederá después de él". (7.14). La mesura y la prudencia debe estar en el hombre que confía en Dios. los absolutos son dos: Dios y la muerte, y la conducta sabia es la que puede manejarse entre estos dos absolutos: contar con dios y contar con la muerte. El valor de las demás cosas es relativo y ninguna merece de parte del hombre una adhesión total. La sabiduría reside en vivir de cara a Dios con los recursos que él provee para nuestras vidas. "La sabiduría del hombre iluminará su rostro y transformará la dureza de su semblante". (8.1).
La meta es saber gozar los auténticos placeres de la vida, sin hacer, lo repetimos, del placer un absoluto. El saber gozar de lo que hay que gozar, es una suerte de sabiduría, que tiene su fundamento en saber que las pequeñas satisfacciones de la vida las provee Dios (8.15). Dios en el pensamiento del Predicador es la realidad de las realidades.
El Predicador llega a la irrevocable verdad de que el conocimiento humano no alcanza a tener una comprensión completa y absoluta de "la obra de Dios" ni de "la obra que se hace debajo del sol" (8.17). la versión Dios Habla Hoy dice: "Mas cuenta me di de que el hombre no puede comprender lo que Dios hace, ni lo que ocurre en este mundo. Por más que luche buscando la respuesta, no la encontrará; aún cuando el sabio diga conocerla, en realidad no ha podido encontrarla".
El Predicador también reflexiona sobre la vida y la muerte, presenta un triángulo existencial: la muerte, la vida y la sabiduría. La muerte y la vida son paradoja de la existencia humana. La sabiduría es la disyuntiva entre ambas realidades. En la muerte termina la existencia terrenal, pero en la vida existe la muerte terrenal. Por medio de la muerte aprendemos apreciar la vida (9.1-18). "que lo que es amor o lo que es odio, no lo saben los hombres; obran por lo que parece delante de ellos" (9.1b). La Biblia de Jerusalén da este comentario "los sentimientos que experimenta son para el hombre un enigma. El amor es ciego y fatal, como la muerte, como el destino". En el estado de ánimo del hombre , coexisten dos sentimientos opuestos, como amor y odio: "y, al final, una misma suerte aguarda a todos; tanto al justo como al impío; al bueno y limpio, y al no limpio; al que sacrifica y al que n sacrifica; como al bueno, así al que peca; al que jura, como al que teme el juramento".( BJ) traduce: "como el que hay un destino común para todos", y (DHH) "al fin y al cabo a todos les espera lo mismo".
"Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto" (9.4). el Predicador reconoce que para los muertos ya no hay esperanza, además echa a mano a un proverbio popular de sus días, entre los judíos el perro era despreciado y el león admirado por lo tanto un perro vivo es mejor que un león muerto, la moraleja enseña que es mejor tener algo que no tener nada. Por lo tanto aconseja disfrutar del gozo de la vida, a pesar de los problemas y las dificultades, la vida tiene significado como le agrada a Dios.
El Predicador al preguntarse por el sentido último y definitivo de la vida, no la encuentra en ninguna de las cosas en que el hombre de todos los tiempos lo ha buscado: el placer, las riquezas, la sabiduría, la alta estima social. Para estas cosas, consideradas como absolutos, acuña la expresión característica que se ha abierto camino fuera de la Biblia: "Yo, el Predicador, repito: ¡Vana ilusión, vana ilusión! ¡Todo es vana ilusión! " (12.8). Pero esto no le quita importancia ni al placer, ni a la riqueza, ni a la sabiduría, ni a la situación social. Todas ellas tienen su valor, pero no un valor absoluto. No sin cierta ironía dice: "no seas demasiado justo, ni seas sabio en exceso. ¿por qué habrás de destruirte? No seas demasiado malo, ni seas insensato. ¿Por qué morirás antes de tu tiempo?" (7.16, 17). No, el sentido de la vida no está en perseguir estas cosas como si fueran el todo del hombre. Por lo tanto, la tesis esgrimida por el sabio, es que no hay nada absoluto en esta vida, solo lo absoluto se encuentra en Dios y la muerte, frente a esto se encuentra el hombre víctima de sus ignorancia: No sabe lo que Dios hará, con él sobre todo, y no sabe tampoco como ni cuando ha de morir.
"El discurso ha terminado. Ya todo ha sido dicho. Teme a Dios y cumple sus mandamientos, porque eso es el todo del hombre. Dios habrá de pedirnos cuentas de todos nuestros actos, sean buenos o malos, y aunque los hayamos hecho en secreto." (12:13, 14). Lo que pueda suceder en la vida, por más variado que sea, por más contradictorio que parezca a la compresión de nuestra lógica contemporánea: Un Dios, que conoce mejor que nosotros mismos lo que pueda resultar del bien y del mal que sobreviene en nuestras vidas, es quien dirige nuestra historia mínima. La exhortación se sobrentiende: En él debemos confiar.
¿Dónde encontrar el sentido de la vida?. El sentido de la vida se ha de encontrar en la manera de vivir de cara a Dios, quien finalmente ha de juzgar la vida del hombre. Debido a que la vida del hombre aunque las gozamos, las gustamos, las deseamos, las valorizamos, al fin de todo son ilusorias, vanas, vacías y no durarán para siempre.

Juan Salgado Rioseco

jueves, 23 de septiembre de 2010

Los cambios imperceptibles de la Historia en el Cristianismo

La mayoría de los creyentes evangélicos pentecostales, desconocen la historia de la iglesia desde su inicio, la evolución que ha tenido en el tiempo, y los grandes cambios imperceptibles que ha debido sortear a lo largo de estos dos milenios. Creen que ella es producto del esfuerzo cotidiano de su época y no fruto o consecuencias de sucesos ocurridos a lo largo de estos veinte siglos de vida. No avizoran que los grandes cambios de las sociedades interactivas modernas, han obligados a revaluar ciertos puntos históricos que en su oportunidad no fueron tomados en cuenta o no se le dio la trascendencia que ameritaba.
Se debe tener presente que las diferentes posturas teológicas desde el inicio, con sus pugnas, desacuerdos e imposiciones de los grupos más fuertes, son ahora parte de la forma que interpretamos la Biblia; lo que aseveramos hoy como incontrovertible e infalible, fue en otra época motivo de irreconciliables posturas, sangrientas desavenencias, y una profunda cisma.
La interpretación bíblica y la teología, en el contexto rabínico, utilizada por los judíos y judeocristianos de la primera mitad del siglo I, influenciaron en el comportamiento de los primeros cristianos. Lo podemos percibir en el libro de los Hechos de los Apóstoles y en algunos pasajes bíblicos de los escritores neotestamentarios. Su forma de interpretar las Escrituras tuvo sus inicios después de la crisis babilónica, en respuesta a la necesidad de educar al pueblo en la religión de sus padres, en la preservación de la Ley, la enseñanza discipular, y la administración de la ley posteriormente en el Sanedrín.
El derash procedimiento utilizado por los judíos en la antigüedad, basados en la exégesis y la hermenéutica, es la plenitud y la actualización del sentido bíblico, bajo el parámetro del rabinismo, sorprendentemente también utilizada por los cristianos primitivos, heredando está técnica los escritores del Nuevo Testamento, como lo demuestran sus respectivos escritos. En este sentido, el Antiguo Testamento tiene influencia en el cristiano con el estudio de la unicidad con el Nuevo Testamento, a la luz de la nueva enseñanza se puede decir que: “el Nuevo Testamento es un midrash del Antiguo Testamento”. Fiel exponente de esta línea de pensamiento es la carta a los hebreos, o como lo exegetas de todos lo tiempos dicen: “el Nuevo Testamento es el cumplimiento y culminación del Antiguo”.
A la luz de la visión del nuevo maestro, el cristianismo irrumpe del contexto judaico, con una nueva propuesta e interpretación de los sagrados escritos hebreos, que responderá a la necesidad espiritual de las personas de su tiempo, desarrollando un mensaje contextualizado y reorientando la piedad de los judíos hacia la verdadera práctica. Desde allí la importancia de saber cómo los judíos interpretaban las Escrituras, para poder entender y darle el sentido adecuado a las enseñanzas de Jesús.
El encuentro de las culturas hebreas y griega, no sucede con el proceso de evangelización de la nueva doctrina, sino es un largo periodo convivencia anterior, pero se acentúa en la transmisión de la nueva doctrina, la simpleza pietista hebrea, es influenciada y desarrollada por los aspectos filosóficos humanistas griegos. Esta amalgama se puede percibir en el cuarto evangelio, el platonismo siendo utilizado como medio de reinterpretación y propagación de la nueva fe, en las sociedades y pueblos de cultura helénica, en los escritos de Pablo encontramos la unión de ambas culturas como fiel exponente de los cambios de influencia de los nuevos convertidos.
La incipiente religión recibe beneficios del encuentro transcultural, los utiliza para su provecho, a la vez la van distanciando de su raíz primitiva, produciéndose un quiebre entre la comunidades noveles, tomando un giro cada una independiente de la otra, que posteriormente derivara en un cambio sistemático, paulatino en el campo de la teología y la enseñanza de la doctrina.
Es interesante conocer que al inicio de la Iglesia se componía de Judeos (nacidos en palestina) y Judíos de la Diáspora, (la mayoría descendientes de judíos expatriados, llamados helenistas), establecidos principalmente en Jerusalén, siendo su centro teológico. A mediados de siglo I las fuerzas entre judíos y gentiles se encontraban equilibradas, los centros teológicos eran Jerusalén y Antioquia. Al inicio del siglo II, Jerusalén había desaparecido, el 90% de los creyentes eran gentiles, la gran mayoría de cultura helénica que se esparcían por toda la cuenca Mediterránea, y sus incipientes centros teológicos eran:
a) Cartago en África, que da origen a toda la teología del mundo occidental. b) Alejandría en Egipto, centro intelectual del mundo Grecorromano y c) Antioquia en Asia, la más antigua, extraña y desconocida, heredera de la teología de Palestina y Asia Menor.
El cambio de los ejes teológicos y doctrinales en menos de un siglo trajo sus consecuencias en los siglos II, III y IV, en sus respectivas áreas de influencias, se ocasionaron las controversias doctrinales que llevaron a los apologistas a tener gran relevancia en los aspectos teológicos. Los más poderosos e influyentes primaron sobre las minorías, tanto sociales como étnicas, e imponiéndose posiblemente aspectos doctrinales que no eran acorde con la doctrina primitiva o al contexto teológico de la raíz hebrea – griega.
Los preceptos de la nueva fe, trajo consigo cambios insospechados a las estructuras mismas del imperio. La pasividad de los primeros años, se transformó en la agresividad descarnada de algunos periodos, donde los mártires tuvieron la ocasión de adaptarse o morir por la causa de su fe. El corroer paulatino y constante, a través de sus principios morales de la nueva religión, llevaron al gran cataclismo religioso del mundo antiguo, y el cambio radical del politeísmo al monoteísmo. Los cambios sociales aunque algunos duraron siglos, trajeron consecuencias que gravitaron el diario vivir del hombre y su contorno, fueron absorbiendo nuevas sociedades, nuevas culturas, en cada encuentro dan origen a nuevas posiciones que obligan a enfrentar cambios teológicos, por lo tanto a nuevas relecturas de las Escrituras.
Los grandes cambios obligan a revaluar otros puntos no tomados en cuenta anteriormente, debido que somos herederos de todo un proceso, obligando a desechar otras opciones, aunque validas pero intrascendentes para el momento y el contexto que se esta viviendo. En el siglo XVI, el cristianismo se concentraba en el continente Europeo, casi en su totalidad era de raza blanca, sus pocos misioneros salían de Roma y el protestantismo efectuaba su proselitismo principalmente dentro de las fronteras del viejo continente. Al inicio del siglo XX el 50% de los cristianos vivía en Europa y el resto se repartía en todo el mundo, el 80% eran de raza blanca, sus centros misioneros estaban en Londres y Nueva York. A fines del siglo XX, el 25% vive en Europa, dos tercios no son blancos, sus centros misioneros se encuentran en Corea, desde Puerto Rico salen misioneros a Nueva York, desde Latinoamérica viajan misioneros a Europa, África y Asia.
El siglo XX, empezó con una forma de interpretación bíblica, orientada en las sociedades del Atlántico Norte, al termino del siglo no sola una sino distintas formas de interpretación bíblica, orientada desde el Hemisferio Sur, que han obligado a reorientar la lectura bíblica al sentido de estas sociedades, a sus necesidades y complejidades. Desde el norte la lectura bíblica es orientada a la doctrina de la prosperidad, la guerra espiritual, el mesianismo; desde el sur la orientación camina tras de la justicia social, de la igualdad, los derechos del ser humano, la superación de la pobreza, y satisfacer el hambre, donde los profetas escritores siglo VIII a. C. cobran relevancia y sus escritos se contextualizan para las sociedades emergentes del tercer mundo.
Los cambios históricos y teológico que trajo consigo el cristianismo, desde su raíz hebrea y su influencia griega, obligó en su tiempo a reinterpretar las Escrituras Hebreas y orientarlas a las culturas de las nuevas sociedades que encontraba a su paso, pero su raíz cobra en los tiempos actuales importancia al revaluar los conceptos y volver al sentido primitivo o los principios de las enseñanzas de Jesús, en beneficio al nuevo hombre que se esta engendrando en estas sociedades, por la similitud de las condiciones sociales de ambos tiempos.
A lo largo de los veinte siglos de historia, el cristianismo se ha beneficiado de los encuentros transculturales, ha recibido influencias negativas e incluso nefasta, que han pasado imperceptibles, han sido asumidas como interpretaciones bíblicas valederas y muchas de ellas han tomado el valor de dogmas, lo que ha producido el divisionismo teológico, doctrinal y en muchos casos el quiebre de la comunión cristiana, lo que a dado fruto de enemigos irreconciliables; la historia de la historia nos obliga ha reconsiderar nuestras respectivas posiciones, y mirar en ella los sucesos históricos del pasado para reconsiderar nuestras posiciones actuales si tienen validez bíblica o solamente fundamentos culturales o tradicionalista.
Debemos mirar la historia, somos hijos de una sociedad y una cultura que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, enraizando costumbres y tradiciones, que nos han ido alejando de otras comunidades cristianas, muchas de ellas desconocidas. Imponiendo una verdad que no es tal verdad, una forma de vida bajo conceptos mal fundamentados y no considerando que es posible que aquellas comunidades se acercan más a la verdad original.
Los cambios imperceptibles han sucedido vertiginosamente en los últimos tiempos y seguirán sucediendo en los tiempos venideros, sin que nos demos cuenta, nos obligaran cada cierto tiempo a efectuar relecturas de las Escrituras a la luz de los nuevos tiempos, es por eso, que los cristianos deben conocer su historia, para que aquellos sucesos similares del pasado, nos sirvan como orientación, y nos lleven a la senda adecuada señalada por la verdadera doctrina de Cristo.
Juan Salgado Rioseco

viernes, 14 de mayo de 2010

Una mirada analítica del Pentecostalismo Chileno y su proyección en el siglo XXI

En el análisis macro de a fines del siglo XX del movimiento pentecostal chileno, se constata una distancia entre su identidad evangélica carismática nacional y su institucionalización con fuertes influencias externas, que marcan un proceso de desestabilización religiosa pentecostal entre los clásicos o históricos y las tendencias liberales o neopentecostales.
El pentecostalismo inicia un proceso de posesión en la sociedad chilena desde la década del setenta del siglo XX, ocupando aéreas omitidas por las generaciones anteriores; alcanzando estratos impensables en las décadas antecesoras; y la interutilización del medio político de la época, en medio de una heterogénea vocería comunicacional, con marcada influencia de organismos interdenominacionales. Lo que desemboca en una compleja lucha por la igualdad jurídica religiosa, culminando en Octubre de 1999 con la promulgación de la Ley Nº 19.638, que establece las “Normas sobre la Constitución Jurídica de las Iglesias y Organizaciones Religiosas”, no vamos a debatir las implicancias positivas o negativas que ha tenido la instauración de esta Ley en el mundo pentecostal y sus efectos colaterales de aceleramiento del proceso desintegrador del liderazgo pentecostal, en pro de organismos conducidos más bien por caudillajes que por una genuina representación pentecostal.
La falta de definición del liderazgo, de un ente unificador, una vocería comunicacional común, ha impedido asumir las nuevas y desafiantes responsabilidades para el pentecostalismo frente a la sociedad chilena, desde el logro de la igualdad jurídica religiosa se nota una carencia de conducción representativa carismática que aglutine la diversidad pentecostal; más bien han aflorado un personalismo exacerbado por los intereses económicos – políticos; han sido subyugado los principios fundamentales del movimiento pentecostal en pro de un reconocimiento social humanista cristiano, desatendiéndose de su comisión pastoral bíblica.
Para enfrentar la segunda década del siglo XXI, se necesita imperiosamente una reflexión bíblico-teológica que permita profundizar la comprensión del sentido y propósito del ministerio evangelizador del pentecostalismo; rescatar la visión bíblica del servicio o diaconía cristiana; pragmatizar las metodologías para que el trabajo no seas desgastador ni estresante; desdogmatizar las normas incrustadas culturalmente en el devenir de las diversas comunidades en pro del crecimiento cualitativo y cuantitativo de las membrecías pentecostales; contextualizar el mensaje del reino de Dios a la sociedad de hoy, para que este sea efectivo ante las necesidades imperantes; enfatizar el conocimiento bíblico, generalizado y no exclusivista; restaurar el espiritu de negación y sacrificio, en pos de la gloria de Dios en medio de una sociedad agnóstica, corrupta e inmoral.
Para enfrentar las próximas décadas del siglo XXI, se debe aminorar el impacto de los riesgos potenciales en el desarrollo del movimiento Pentecostal, algunos de ellos son:
(1) La actitud acrítica frente al crecimiento numérico de la iglesia y su propuesta de relación directa entre crecimiento y poder del Espíritu. Si esta actitud persevera, se seguirá alcanzando multitudes sin conseguir impactar en la sociedad.
(2) La fuerte estratificación organizacional y la determinación del poder, acompañado de manipulación, caudillismo y rigidez.
(3) El desequilibrio entre su énfasis en los dones y en el poder del Espíritu y la carencia de reflexión social y ética.
(4) El discurso doctrinal y teológico ingenuamente fundamentalista.
(5) La marcada diferencia entre lo sacro y lo secular, entre el mundo divino y el mundo satánico, entre la historia de Dios y la historia del mundo, entre el cielo y la tierra, entre el alma y el cuerpo.
(6) La crítica hacia los creyentes no pentecostales y su desprecio a otras formas de vivir la fe cristiana; en otras palabras, su exclusivismo espiritual.
(7) El alto nivel de expectativas en un Dios mágico, que provee el milagro, expulsa el demonio y produce éxtasis inigualables. Esta expectativa contrasta con los niveles de decepción y culpa cuando el portento no se produce.
(8) La escasa argumentación teológica, exposición exegética y sistemática de la Biblia, en la que se privilegia una hermenéutica pneumática, sobre una gramático-histórica-teológica. Su énfasis desproporcionado en algunos temas de la fe, como la demonología, o la glosolalia, u otro de carácter especial.
(9) Su misticismo que promueve, muchas veces sin intención, el viejo animismo, el chamanismo santificado y la proliferación de prácticas exóticas.
(10) La fragmentación de las diversas comunidades, es antagónica a la oración sacerdotal del Maestro (Jn.17:21)
(11) La transformación del Mensaje Pentecostal en pro de satisfacer las necesidades sociales humanistas.
(12) La desnaturalización de la autoridad de su liderazgo, por el cambio de sus intereses.
(13) La tergiversación de la Palabra de Dios, por el pragmatismo superficial de una Hermenéutica superficial.
(14) La escasa argumentación teológica y exposición exegética de los Mensajes.
(15) Un nominalismo adherente en vez de convertidos a Cristo, producto de un discipulado autodidáctico, debido a que la comunidad no ha asumido responsabilidad educadora evangelizadora.
(16) La profundización de conflictos entre un polo ortodoxo, fundamentalista y conservador esencialmente dogmático y otro renovador, liberal, que se aleja de esa herencia y se involucra al relativismo pragmático.
Además, de afianzar las riquezas potenciales del movimiento Pentecostal que lo llevaron en un siglo a posesionarse y consolidarse en la sociedad chilena, ellas son:
(1) Su dinámica evangelizadora y misionera.
(2) La asimilación de la cultura popular dentro de su liturgia, (de manera específica dentro del pentecostalismo clásico; no tanto en los sectores llamados neopentecostales o carismáticos)
(3) La práctica del sacerdocio universal de todo creyente, que facilita la participación ministerial de los llamados laicos.
(4) Su interés por la oración y la lectura devocional de las Escrituras.
(5) La mantención del culto pentecostal clásico como celebración gloriosa, gozosa y entusiasta.
(6) Su profundo interés en el Espíritu Santo unido a una piedad centrada en Jesús.
¿Cuál debe ser la identidad común que cobije la diversidad evangélica pentecostal del siglo XXI? Antes de definir la identidad debemos reflexionar sobre varios temas pendientes:
(1) la influencia que tienen las nuevas corrientes de espiritualidad provenientes de culturas ajenas de la idiosincrasia chilena.
(2) la dirección que están tomando los cambios en el liderazgo evangélico.
(3) el daño que está produciendo los seudos liderazgo caudillistas.
(4) el impacto que trae consigo los movimientos neo-pentecostales, con su énfasis en la guerra espiritual, la prosperidad, y el modelo celular de misión.
(5) el uso y abuso de los medios de comunicación masiva (radio y televisión), que está más orientado a la manipulación de sus oyentes, que ha ser un complemento de la obra evangelizadora.
(6) los nuevos ministerios que trasplantan una visión diferente y en gran parte opuesta a la cultura pentecostal chilena.
(7) y la difusión de una nueva himnología y estilo de alabanza, que busca más la popularidad y el éxito económico que la genuina adoración a Dios.
La identidad pentecostal del siglo XXI no debe olvidarse de sus raíces originarias, debe mantener la diferencia, y en oposición a toda tendencia que haga peligrar los principios fundamentales del cristianismo; mantener una actitud resistente a la globalización gnóstica postmoderna; definir con precisión teológica, eclesiástica, ética y moral la vorágines de cambios, modas, estilos, visiones conceptuales, etc.; erradicar los dogmas apartheid de las diferentes congregaciones en pro de un fin común; pronunciamiento preciso a los temas emergentes o “valóricos” de la sociedad chilena; anular la improvisación y el neofitismo sobre los temas en debate; transmitir en forma sostenible en el tiempo y sistemática la educación bíblica; detener y abolir la segmentación comunitaria; preparar y capacitarlos líderes del futuro en pro de una leal e integradora comunión ecuménica; hacer un esfuerzo real de mantener atractivo el mensaje del reino de Dios dentro de los parámetros bíblicos.
El movimiento Pentecostal para enfrentar las siguientes nueve décadas del siglo XXI debe imperiosamente rectificar sus procedimientos, metodologías, dogmas a fin de que su proyección sea tan eficaz como el siglo anterior. Para eso debe:
(1) Enmendar los errores, despojando los descreimientos de las altas autoridades, para consolidar el Movimiento y así evitar futuros Cismas.
(2) Priorizar la fidelidad a la Iglesia de Cristo, antes que grupos congregacionales.
(3) Instaurar el sistema bíblico en su Organización, Administración, Ministerios, Liderazgo, Finanzas.
(4) No despojar los carismas del Espíritu Santo.
(5) Llevar a cabo una política en educación, con fundamentos bíblicos, con maestro idóneos, previamente preparados y capacitados.
(6) Profesionalizar los liderazgos.
(7) Reconocer y respetar el sacerdocio universal, de los convertidos a Cristo.
(8) Reconocer e instaurar los Ministerios Bíblicos, para que efectúen un trabajo integrador en medio del Cuerpo de Cristo.
(9) Volver a las raíces del Pentecostalismo: La SANTIDAD.
(10) Reconocer que Jesucristo es la CABEZA de la Iglesia y NO los Hombres.
(11) El lugar de las mujeres dentro de las funciones pastorales y del liderazgo en general.
Todo análisis de proyección del Pentecostalismo debe tener en cuenta que existen diferencias importantes entre los diversos sectores del movimiento. El pentecostalismo es multifacético, en él se da un alto grado de diversidad. Unos son los pentecostales clásicos o criollos, otros que tienen sus raíces en comunidades extranjeras; unos son los neopentecostales, otros los movimientos sincréticos de apariencia Pentecostal-evangélica. Esas diferencias son producto de orden doctrinal, carismático, vivencial, cultural, pero también social, ideológico, político. Sus dinámicas sociales son distintas, como también lo son sus condiciones y estratificaciones dentro de la sociedad.
Al proyectar el movimiento Pentecostal al siglo XXI, el segundo siglo de existencia, más que tratar de obtener lugares de privilegios, se debe tener en cuenta en forma prioritaria el espíritu de los hombres de Galilea para expandir el reino de Dios hasta los confines más remotos y volver a la esencia del mensaje del reino. Además de restaurar el gobierno de la Iglesia a su único Líder: Jesucristo.
Juan Salgado Rioseco

Dios Santo y el Pecado (Parte VII)

El Servidor de Dios no debe quebrantar la Ley del Eterno y Santo para ser victorioso en la lucha contra el pecado. “ Ahora bien, ¿debe...