viernes, 26 de junio de 2020

Dios Santo y el Pecado (Parte V)



La devastación del pecado en el ser humano.
La acción del pecado en la vida de los seres humanos ha sido devastadora, con implicatorias que van más allá de la vida física, sino que alcanzan hasta la vida perdurable. Su alcance no tiene límite y producto de esto, sus secuelas son catastróficas en la vida del hombre.
El pecado es “universal”: (1) los seres humanos poseen una naturaleza inclinada al pecado (Sal. 51:7; 58:4; Job. 14:4). (2) todo su ser está contaminado por el mal (Gn. 6:5; 8:21; Mt. 15:19; Ga. 5:19-21; Ro. 7:14-24). (3) no existe un ser humano que sea justo ante Dios (Pr. 20:9; Ec. 7:20; Is. 53:6; Ro. 3:9-12, 23; 1 Jn. 1:8; 5:19).
El pecado trae consigo condenación: (1) la paga del pecado (Ro. 5:12; 6:23a; Stgo. 1:15). (2) el ser humano está muerto en delito y pecado (Ef. 2:1). (3) hay una separación entre Dios y los seres humanos (Is. 59:2). (4) trae juicios de Dios a los seres humanos (Ec. 12:1, 16; Ro. 2:16).
“Infringir la Ley de Dios trae nefastas consecuencias”.
El pecado es una infracción de la perfecta ley de Dios, está infracción trae nefastas consecuencias: (1) el sufrimiento (Gn. 3:16, 17-19). (2) la esclavitud de Satanás (2 Pe. 2:19). (3) el poder, dominio sobre este mundo le fue entregado a Satanás (Lc. 4:6-7). (4) relación entre el pecado y la muerte (Ro. 6:23; 5:12; Stgo. 1:14, 15; Ez. 18:4). (5) separación de Dios (Gn. 3:8; Is. 59:2).
El profeta Jeremías en uno de sus oráculos gráfica la devastadora separación de Judá de Dios: “Qué dirás cuando el SEÑOR te imponga como jefes a los que tú mismo enseñaste a ser tus aliados predilectos? ¿No tendrás dolores como de mujer de parto? Y si preguntas: «¿Por qué me pasa esto?», ¡por tus muchos pecados te han arrancado las faldas y te han violado! ¿Puede el etíope cambiar de piel, o el leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien, acostumbrados como están a hacer el mal! «Los dispersaré como a la paja que arrastra el viento del desierto. Esto es lo que te ha tocado en suerte, ¡la porción que he medido para ti! —afirma el SEÑOR—. Ya que me has olvidado, y has confiado en la mentira, ¡yo también te alzaré las faldas hasta cubrirte el rostro y descubrir tus vergüenzas! He visto tus adulterios, tus relinchos, tu vergonzosa prostitución y tus abominaciones, en los campos y sobre las colinas. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿Hasta cuándo seguirás en tu impureza?»” (Jer. 13:21-27 NVI).
Las nefastas consecuencias en el ser humano a causa del pecado: (1) tienen el entendimiento entenebrecido (Ef. 4:18). (2) no percibe las cosas espirituales (1 Co. 2:14). (3) su corazón es pecaminoso (Jer. 17:9). (4) no cambian (Jer. 13:23; Job 14:4; Ro. 8:8). (5) es responsable de sus propios pecados (Ez. 18:4). (6) se esclaviza por causa del pecado (Jn. 8:34). (7) muerto en delito y pecado (Ef. 2:1-3). (8)  se encuentra condenado (Ez. 18:20; Ro. 6:23).
El pecado solo trae al ser humano separación de Dios, sufrimiento y muerte, lo insólito, aunque tenga conocimiento de esta situación persiste en esa condición, sin tomar conciencia de las trágicas consecuencias espirituales que arrastra consigo el pecado.
La obcecación en persistir en el camino del pecado produce en el ser humano una ceguera mental o una razón limitada que le impiden u obstaculizan aquilatar la dimensión del daño producido y a la vez del alcance de tales daños. (una persona obcecada no entra en razón ni está dispuesta las ideas que no comparte). 
Ante tal condición el Altísimo reaccionó, Pablo lo escribe: “Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado.” (Ro. 1:18-19). 
La persona que habitualmente transgrede lo ordenado por el Eterno, con su obcecación: (1) tiene atracción por el pecado (Stgo. 1:12-13). (2) seducción por sus propias concupiscencias y deseos carnales (Stgo. 1:14). (3) engendra y consume el pecado su interior (Stgo. 1:15).
Resultados del pecado en la humanidad.
Diversas consecuencias traen consigo la consumación del pecado: (1) destitución de la gloria de Dios (Ro. 3:23; Is. 53:6). (2) culpables ante Dios (Ro. 2:1, 3). (3) son Hijos de Ira (Ef. 2:3; 1 Jn. 3:8-10). (4) son apartados de Dios. (Ef. 4:18; 1 Co. 2:14). (5) tienen una naturaleza corrupta y engañosa (Jer. 17:9; Ro. 1:19-31). (6) son esclavizados y muertos en sus pecados (Ro. 6:17; Ef. 2:1). (7) son degradados en carácter y conducta (Tit. 3:3; Ef. 2:3; Col. 3:5,7).
Ante tal situación, al ser humano le queda tomar una decisión: (1) seguir el camino de pecado (Pr. 14:12; 16:25; 30:12; Ef. 5:6) (2) o buscar el camino que ofrece Dios. (Jn. 14:6; 1 Jn 5:20; Hch. 4:12).
Juan Salgado Rioseco

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