La devastación
del pecado en el ser humano.
La acción
del pecado en la vida de los seres humanos ha sido devastadora, con implicatorias que van más allá de la vida física, sino que alcanzan hasta la
vida perdurable. Su alcance no tiene límite y producto de esto, sus secuelas
son catastróficas en la vida del hombre.
El pecado
es “universal”: (1) los seres humanos poseen una naturaleza inclinada al pecado
(Sal. 51:7; 58:4; Job. 14:4). (2) todo su ser está contaminado por el mal (Gn.
6:5; 8:21; Mt. 15:19; Ga. 5:19-21; Ro. 7:14-24). (3) no existe un ser humano
que sea justo ante Dios (Pr. 20:9; Ec. 7:20; Is. 53:6; Ro. 3:9-12, 23; 1 Jn.
1:8; 5:19).
El pecado
trae consigo condenación: (1) la paga del pecado (Ro. 5:12; 6:23a; Stgo. 1:15).
(2) el ser humano está muerto en delito y pecado (Ef. 2:1). (3) hay una separación
entre Dios y los seres humanos (Is. 59:2). (4) trae juicios de Dios a los seres
humanos (Ec. 12:1, 16; Ro. 2:16).
“Infringir la Ley de Dios trae nefastas
consecuencias”.
El pecado
es una infracción de la perfecta ley de Dios, está infracción trae nefastas consecuencias:
(1) el sufrimiento (Gn. 3:16, 17-19). (2) la esclavitud de Satanás (2 Pe. 2:19).
(3) el poder, dominio sobre este mundo le fue entregado a Satanás (Lc. 4:6-7).
(4) relación entre el pecado y la muerte (Ro. 6:23; 5:12; Stgo. 1:14, 15; Ez.
18:4). (5) separación de Dios (Gn. 3:8; Is. 59:2).
El
profeta Jeremías en uno de sus oráculos gráfica la devastadora separación de Judá
de Dios: “Qué dirás cuando el SEÑOR te imponga como jefes a los que tú mismo
enseñaste a ser tus aliados predilectos? ¿No tendrás dolores como de mujer de
parto? Y si preguntas: «¿Por qué me pasa esto?», ¡por tus muchos pecados te han
arrancado las faldas y te han violado! ¿Puede el etíope cambiar de piel, o el
leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien,
acostumbrados como están a hacer el mal! «Los dispersaré como a la paja que
arrastra el viento del desierto. Esto es lo que te ha tocado en suerte, ¡la
porción que he medido para ti! —afirma el SEÑOR—. Ya que me has olvidado, y has
confiado en la mentira, ¡yo también te alzaré las faldas hasta cubrirte el
rostro y descubrir tus vergüenzas! He visto tus adulterios, tus relinchos, tu
vergonzosa prostitución y tus abominaciones, en los campos y sobre las colinas.
¡Ay de ti, Jerusalén! ¿Hasta cuándo seguirás en tu impureza?»” (Jer. 13:21-27
NVI).
Las nefastas
consecuencias en el ser humano a causa del pecado: (1) tienen el entendimiento
entenebrecido (Ef. 4:18). (2) no percibe las cosas espirituales (1 Co. 2:14).
(3) su corazón es pecaminoso (Jer. 17:9). (4) no cambian (Jer. 13:23; Job 14:4;
Ro. 8:8). (5) es responsable de sus propios pecados (Ez. 18:4). (6) se
esclaviza por causa del pecado (Jn. 8:34). (7) muerto en delito y pecado (Ef.
2:1-3). (8) se encuentra condenado (Ez.
18:20; Ro. 6:23).
El pecado
solo trae al ser humano separación de Dios, sufrimiento y muerte, lo insólito, aunque
tenga conocimiento de esta situación persiste en esa condición, sin tomar
conciencia de las trágicas consecuencias espirituales que arrastra consigo el
pecado.
La obcecación en persistir en el
camino del pecado produce en el ser humano una ceguera mental o una razón
limitada que le impiden u obstaculizan aquilatar la dimensión del daño
producido y a la vez del alcance de tales daños. (una persona obcecada no entra en razón ni está dispuesta las
ideas que no comparte).
Ante tal
condición el Altísimo reaccionó, Pablo lo escribe: “Ciertamente, la ira de
Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los
seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se
puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha
revelado.” (Ro. 1:18-19).
La persona que habitualmente transgrede
lo ordenado por el Eterno, con su obcecación: (1) tiene atracción por el pecado
(Stgo. 1:12-13). (2) seducción por sus propias concupiscencias y deseos
carnales (Stgo. 1:14). (3) engendra y consume el pecado su interior (Stgo. 1:15).
Resultados del pecado en la humanidad.
Diversas
consecuencias traen consigo la consumación del pecado: (1) destitución de la
gloria de Dios (Ro. 3:23; Is. 53:6). (2) culpables ante Dios (Ro. 2:1, 3). (3) son Hijos de Ira
(Ef. 2:3; 1 Jn. 3:8-10). (4) son apartados de Dios. (Ef. 4:18; 1 Co. 2:14). (5)
tienen una naturaleza corrupta y engañosa (Jer. 17:9; Ro. 1:19-31). (6) son
esclavizados y muertos en sus pecados (Ro. 6:17; Ef. 2:1). (7) son degradados
en carácter y conducta (Tit. 3:3; Ef. 2:3; Col. 3:5,7).
Ante tal situación, al ser humano le queda tomar una decisión: (1)
seguir el camino de pecado (Pr. 14:12; 16:25; 30:12; Ef. 5:6) (2) o buscar el
camino que ofrece Dios. (Jn. 14:6; 1 Jn 5:20; Hch. 4:12).
Juan Salgado Rioseco
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