lunes, 15 de junio de 2020

Dios Santo y el Pecado (Parte II)


En Segundo lugar podemos afirmar a la luz de las Escrituras que el pecado existía antes de la creación del hombre, existía en la persona de Satanás y además ángeles caídos. (Ez. 28:13-17; Is. 14:12-15).
En un gran sector de la sociedad, existe mucho escepticismo en la existencia de Satanás; Jesús y los profetas creían en la existencia de un ser maligno; en la Biblia se le menciona como Satanás (en hebreo: shatan, “adversario”, en árabe: Shaitán, “mal camino”, “distante” o “diablo”) es una figura que aparece en los textos de las religiones abrahámicas que trae el mal y la tentación y es conocido como el embaucador que conduce a la humanidad por el mal camino, el príncipe de este mundo, el engañador o la serpiente. No está precisado cuál fue el origen de Satanás y por qué Dios permitió su accionar.
¿Qué es Pecado?
De acuerdo a las acepciones de la Real Academia de la Lengua, pecado es la “violación del orden moral de origen divino, o cualquier cosa que se aparta de lo recto y justo, o de lo que es debido”. Por lo tanto, pecar es quebrantar la ley o mandamientos de Dios. Pecado es la fuerza invisible, oponente al amor de Dios, trayendo consigo funestas y trágicas consecuencias al hombre con respecto a su relación con Dios.
Junto con la Salvación, el tema del pecado, es recurrente en todos los libros de la Biblia. La Salvación trae consigo el amor de Dios, el Pecado trae consigo la maldición. La Biblia atribuye al diablo del haber introducido y perpetuado el pecado en el mundo, pero deja sin resolver el enigma del origen del mal.
Por lo tanto, el pecado es "cualquier transgresión de la ley de Dios", ya sea en el estado y el hábito internos del alma, como en la conducta exterior de la vida, sea por la omisión o la comisión (Ro. 6:12-17; 7:5-24; Stgo. 4:17).
Para entender la naturaleza del pecado, veremos algunos de los términos principales que la Biblia usa para hablar del pecado, en sus diferentes manifestaciones.
El pecado desde una cosmovisión bíblica Hebrea:
El apóstol Pablo nos escribe el rol fundamental de la Ley de Moisés en relación al pecado, debido a que la Ley rebeló estado de pecado del ser humano delante de la presencia del Santo y Eterno, aunque ella es santa y buena (Ro. 7:12), “porque por medio de la Ley es el conocimiento del pecado” (Ro. 3:20). 
Analicemos algunas palabras Hebreas relacionadas con el tema:
La primera palabra  es חטא (jet), se refiere a un obstáculo que se encuentra el hombre en su travesía y que lo confunde y desorienta, haciéndole perder la dirección y el rumbo que llevaba; se trata de los errores, de las equivocaciones cometidas sin querer, de menor relevancia, que sin embargo, sumadas, acaban apartándonos de la Palabra del Altísimo y de sus enseñanzas.
La palabra ( לְהַחטִיא ) connota la idea de cometer un error y errar el blanco. En hebreo la raíz ( חָטָא Kjatá = pecado ) es lo contrario a Torah = instrucciones. Raíz primaria; propiamente errar; de aquí, (figurativamente y generalmente) pecar; por inferencia pérdida, falta, expiar, arrepentirse, (causativo) hacer descarriar, condenar: cometer, culpable, daño, defraudar, delinquir, errar, expiar, limpiar, ofrecer por el pecado, pecador, pecar, pervertir, prevaricar, purificación, purificar, reconciliar. Se usa, en un sentido literal, en Jue. 20:16.  En el sentido espiritual, la palabra refiere a una desviación moral o espiritual (Gn. 20:9; Lam. 5:7). 
La palabra (Torah תורה ) viene de la raíz (Yará ירה ) que significa dar en el blanco La Torah son las instrucciones de Yahwéh para que en tu vida de en el blanco y se cumpla el propósito por el cual fuiste creado; que denota la idea de dirección; instrucción; orientación.
Torah, una de las palabras más importantes de las Escrituras Hebreas (Tanaj),  Si lo analizamos con el antecedente del verbo yarah , se hace evidente que Torah es mucho más que ley o que una serie de reglas. Guardarla es dar en el blanco, permaneciendo bajo las instrucciones del Todopoderoso como su pueblo.
Podemos concluir que Jet חטא pecado es todo aquello que infringe o más bien desobedece la torah de Yahwéh (1 Jn 3:4; Mt. 7:22-23). Este término apunta al aspecto externo del pecado; el resultado de ello, es una desviación de la norma establecida por Dios (Ex. 20:20; Os. 13:2). El término griego señala un desvío del camino escogido por Dios; un desvío de la ley (Stgo. 1:15; 1 Jn. 1:8).

La segunda es פשע (pesha). Se trata de una actitud del carácter completamente distinta. Aquí el ser humano carece de reglas que orienten su conducta: no conoce el bien ni el mal, esto es, que “su” bien y “su” mal, según ellos, es cómo obran, sin atender a estándares éticos.
Rebelión contra Dios “pasha” (hebreo); “asebeia” (griego). Esta palabra apunta al aspecto interno de pecado, que consiste es rebelarse contra Dios y Sus normas morales (Is. 66:24; Jer. 5:11).  “…es quizás el más profundo de los términos del AT, que refleja el hecho de que el pecado es rebelión contra Dios, el desafío de su santo señorío y gobierno”.  A veces se usa de una rebeldía contra otras personas (1 Re. 12:19, donde “apartó” debe tomarse como “se rebeló” 2 Re. 1:1). En la Septuaginta (LXX), ‘pasha’ es traducida, “asebeia”, que tiene la idea de “impiedad” (Ro. 1:18; 2 Ti. 2:16).  Otro término parecido es, “anomia”, que señala una actitud de vivir sin tomar en cuenta la ley de Dios (Mt. 7:23; 1 Jn. 3:4).
La tercera es עון [avón], que significa la continua inclinación de una persona a obrar de manera incorrecta, como si pesase más en él o ella la mala inclinación en ciertas facetas de su vida.
Trastornar o torcer “avon” (hebreo); “poneria” (griego). Viene de una raíz que significa “trastornar” o “torcer” (ver el uso literal de esta palabra, en Is. 24:1 y Lam. 3:9).  Con relación al pecado, apunta a actos malévolos, realizados en forma deliberada. En la RV se traduce, “actuar perversamente” (Jer. 9:5), “cometer iniquidad” (Dan. 9:5), “perverso” (Prov. 12:8), “maldad” (Sal. 32:5). El término griego expresa depravación espiritual (Lc. 11:39; Hch. 3:26).  Satanás es llamado “jo poneros” (Mt. 13:19; 1 Jn. 3:12).
Hay dos palabras en el nuevo testamento griego que tal vez definen el pecado con la mayor justeza que son:
a. Amartema: Significa errar el blanco. Ro. 3:23. “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”
b. Parabasis: Significa traspasar una línea prohibida, esto ocurre cuando el hombre pasa deliberadamente la línea de la ley de Dios.
De acuerdo a lo anterior podemos deducir lo que es pecado, acorde al pensamiento de los hebreos:
1.            Traspasar la Ley de Dios, que es el límite divino entre el bien y el mal, es una transgresión a la voluntad del Hacedor (Sal. 51:1; Lc. 15:29).
2.            Un acto por lo cual nuestras conciencias nos acusa y nos hace culpable, es un grado de iniquidad, esté o no prohibido en las Sagradas Escrituras.
3.            Separarse de lo que es recto (Sal. 51:9; Ro. 3:23); o fallar de acuerdo a lo que Dios nos esta requiriendo, es pecado delante del Padre.
4.            Implantar normas o dogmas humanas por encima de la esfera de divina (Ef. 2:1).
5.            Poner en duda la veracidad divina es un insulto directamente a Dios (Jn. 16:9)
6.            Tener una anarquía espiritual (1 Ti. 1:9), o sea vivir una fe desordenada delante de la presencia de Dios.
7.            Revelarse contra Dios (Nm. 15:30; 2 Sa. 12:13; Sal 51:4).
8.            Blasfemar contra el Espíritu Santo. (Mr. 3:31-32).
Para el pueblo hebreo cualquier infracción al sistema jurídico o cultural representaba pecado y traía como consecuencia culpa delante de Dios, de ahí que cada acto del hombre es pecaminoso y pervertido (Pr 4:23; 23:7; Mr. 7:20–23; Ro. 8:15–25), esta condición se conoce como depravación, o sea es la incapacidad de evitar el pecado y esto culmina en la muerte (Stgo. 1:15, Jn. 3:14)
El pecado es una de las más grandes realidades del mundo que nos rodea y por lo tanto no debemos ignorarlo. Su origen es tan antiguo, en la tierra, como el hombre. Su entrada en el paraíso rompió la relación del Creador con las criaturas. El pecado ha seguido pasando de padres a hijos y por causa de él los hombres sufren dolor, la muerte y la condenación.
Satanás es la fuente externa del pecado, pero nadie le puede culpar de ser el responsable de los actos pecaminosos cuyas raíces están dentro de cada individuo. Por lo tanto, es el individuo el responsable directo de las tendencias pecaminosas que brotan de su interior. El pecado es el rechazo de la verdad y el rechazo del amor de Dios que nos indica cuál es nuestro verdadero bien.
¿Cómo los seres humanos pueden dejar el pecado?
El profeta Ezequiel escribe “Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos,  oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos,  y apartaos de todas vuestras transgresiones,  y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.” (Ez. 18:30-31).

El proceso de regresar a Dios, tiene dos fases: no solo se limita de cumplir la voluntad de Dios y sus mandamientos, sino, también una transformación interior, un acto de conversión. El regreso a la casa del Eterno nos libera de la esclavitud del pecado.

Juan Salgado Rioseco



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