I.
Introducción
A. Antes de 1753
Según la tradición judía, Moisés escribió todo el
Pentateuco, y en esta opinión concordaron : Ben Sira (Eclesiástico 24:23),
Filón (Vida de Moisés, 3:39), Josefo (Antiguedades IV, viii,48), la Misná
(Pirque Aboth i.I), y el Talmud (Baba Bathra 14b). La única pregunta que se
planteaba era si el relato de la muerte de Moisés (Dt. 34:5-12) había sido
escrito por Josué como dice el Talmud. La iglesia cristiana aceptaba esta
tradición judaica, con pocas excepciones, hasta la aparición de la Introducción
de J. G: Eichhorn (Einleitung, 1780-83).
La época moderna de estudios literarios comenzó con el
libro del médico J: Astruc (1783), quien estudió sistemáticamente el uso de los
nombres de Dios (Yahveh y Elohim) en Génesis y atribuyó la variación literaria
a las fuentes que Moisés había utilizado. Poco después Eichlorn rechazaba la
tradición que consideraba a Moisés como autor del Pentateuco.
Por más de un siglo los eruditos propusieron una serie de
teorías para explicar la variedad de rasgos estilísticos y datos teológicos e
históricos del Pentateuco. Estas teorías culminaron en una hipótesis
documentaria que afirmaba que había cuatro fuentes básicas. En 1786 Julio
Wellhausen, profesor
en varias universidades alemanas, dio a la hipótesis su exposición clásica.
Esta hipótesis proponía que el Pentateuco estaba compuesto de cuatro documentos
principales de fechas posteriores a Moisés: J (yahvista), E (elohista), D
(deuteronomista), P (sacerdotal).
II.
Historia de
la Teoría.
Otros han usado este mismo método de una manera más positiva,
el análisis de géneros tales como leyes, máximas jurídicas, lamentos,
narraciones históricas, dichos de los sabios, diferentes tipos de poesía y
formulaciones de pactos dio nuevo impulso al estudio del Pentateuco. La
comparación de estos géneros literarios con géneros semejantes en culturas
contemporáneas de los mismos utilizando los nuevos datos de la arqueología, ha
provocado un mejor entendimiento del Pentateuco.
Estas modificaciones resultan de:
1.
La confirmación arqueológica de la antigüedad de
muchos elementos del Pentateuco, que Wellhausen había señalado como
posteriores, y la refutación de la interpretación evolucionista de la historia
de Israel.
2.
La conclusión de muchos críticos en cuanto a que las
fuentes del pentateuco no se extienden a otros libros posteriores a Moisés
(contra algunos que habían propuestos un hexateuco, incluyendo el libro de
Josué).
III.
Postulados
1.
Las narraciones repetidas (p.e. Gen. 12; 20; 26).
2.
Las contradicciones entre los pasajes paralelos (p.e.
Gn. 1:1-- 2:4a y Gn. 2:4b - 25).
3.
Los diferentes nombres que se dan a Dios.
4.
Las diferencias lingüísticas entre los estratos y.
5.
Las diferencias de punto de vista.
A. Argumentos
1.
El autor recibe el nombre de J (yahvista, 950 - 850 a..C.), del reino de Judá). Hay críticos que
dividen aún más esta fuente, dando J1
y J2. Se basa en tradiciones orales
o en textos ya escritos anteriormente, refleja en parte las ideas e ideales de
la corte de Jerusalén.
Los límites del documento, a pesar de que no reine una
unanimidad total en todos los detalles, comienza en Gn. 2:4b y se termina con
el relato de Balaán Nm. 22;24, al que se debe añadir el relato de Israel en
Baal Peor, Nm. 25:1.5.
2.
El autor E (elohísta,
por dar a Dios el nombre Elohim, 750 a.C.). en el se encuentran tradiciones
paralelas a las del documento yahvista, lo cual permite un cierto trabajo
sinóptico. Fue compuesto en el reino del norte, en Israel, y refleja las
preocupaciones de los ambientes proféticos de este reino, sobre todo de Elías,
Elíseo, Oseas.
Los límites del documento elohísta son difíciles de
determinar, se puede precisar que el primer texto elohísta se reduce a unos
pocos versículos de un capítulo complejo por su redacción y contenido, en el
que la obra del redactor final es muy importante (Gn. 15). Según algunos
exegetas, el primer relato estructurado elohísta se encuentra en el capítulo 20
del Génesis. El final del documento no es tampoco fácil de determinar, nos
encontramos con algunos fragmentos en los capítulos 25 y 32 de los Números.
Otros piensan que algunos textos
elohísta habrían entrado a formar parte del Deuteronomio.
3.
La fusión J-E
se realiza durante el reinado de Ezequías, hacia el año 700 a. C. posiblemente.
En esta operación el yahvista ocupa el lugar más importante, mientras que el
elohísta es relegado a un lugar secundario.
4.
El documento D
(deuteronista, ca. 621 a.C.), comprendería la mayor parte de Deuteronomio. Este
sería el libro de la Ley <> en el templo, bajo
Josías (2R. 22:23).
5.
Documento H (de Holiness, inglés para santidad), es
el nombre del <> (Lv. 17--26), que trata de la
pureza ceremonial; los críticos debaten si se debe ser situado antes o después
de Ezequiel.
6.
El documento sacerdotal P (de Priestercodex, palabra
alemana), el llamado código sacerdotal, fue compuesto en el exilio de Babilonia
en el siglo VI a. C. Esta obra fruto de los ambientes sacerdotales de
Jerusalén, marcados profundamente por la situaciones del exilio, se apropia de
antiguas tradiciones interpretándolas de manera nueva a fin de encontrar en
ellas la luz necesaria para poder vivir en las circunstancias difíciles en las
que se encontraban.
7.
Este documento se fusionará con
J-E a comienzo del siglo IV. En esa ocasión se añadieron igualmente una
serie de "leyes complementarias", designadas por Ps, impregnadas del espíritu sacerdotal.
Finalmente, uno o
varios recopiladores habrían amalgamado todos estos heterogéneos componentes
para producir el actual Pentateuco, entre ellos Esdras y habría sido leído
(atribuyéndolo a Moisés) a la muchedumbre hacia el año 398 a. C.
B. Contra Argumentos
Muchos eruditos se han
opuesto a la hipótesis documentaria, y han mostrado que:
1.
Generalmente las narraciones repetidas se pueden
explicar mejor de otra manera (diferentes sucesos, énfasis especial, la
literatura hebrea se caracteriza por la repetición).
2.
Las supuestas contradicciones de los pasajes paralelos
se han exagerado, pues cualquier literatura puede describir un mismo
acontecimiento en forma sumaria y luego más detallada, o con diferente enfoque.
3.
Los nombres divinos no sirven para dividir estratos,
pues a menudo se usan con propósitos específico.
4.
Los argumentos basados en diferencias lingüísticas e
ideológicas entre los estratos son demasiado subjetivos. Además tienden ha ser
argumentos cerrados, y
5.
Hay demasiados datos que no se explican en el esquema
(comúnmente se atribuyen a los
redactores).
Se pretende que la Ley
no llegó a constituir un todo completo hasta el inicio del siglo II a.C., sin
embargo, la versión LXX es la traducción griega del A.T. desde mediados del III
a.C., comenzando, desde luego por el Pentateuco. Es insostenible la pretensión de
que la redacción del pentateuco hubiera estado apenas acabada sin que sus
ilustres traductores conocieran este hecho.
El Pentateuco mismo
indica algunas de las fuentes en su composición. Se mencionan "el libro de
las batallas de Jehová" (Nm. 21:14) y "el libro de las generaciones
de Adán" (Gn. 5:1), es posible que las secciones de Génesis que terminan
(o empiezan) con "Estas son las generaciones de" representen tablas
históricas escritas por Abraham y sus descendientes, además se encuentran
varios paralelos entre las leyes y costumbres del Pentateuco y las de
Mesopotamia y Egipto, podemos concluir:
1.
Que hay algunos postmosaicismos en el Pentateuco, estos
se pueden atribuir a aclaraciones editoriales de escribas posteriores, como
hacían los escribas en el Cercano Oriente antiguo.
2.
Que hay muy pocas partes del Pentateuco que requieren
una fecha posterior a la época mosaica.
3.
Que Moisés es el personaje clave tanto en el origen del
Pentateuco como la historia de Israel. Si él no fuera su arquitecto principal,
sería necesario proponer otro personaje semejante. Con razón el Pentateuco se
conoce a través de las demás escrituras como "la Ley de Moisés".
IV.
Conclusión
El Pentateuco Samaritano (aparte de algunas diferencias
textuales de muy pequeña extensión es el mismo que el de la LXX y de los
Masoretas; fue redactado mucho antes de lo que aceptan los críticos,
derrumbándose con ello todas sus teorías acerca de las fechas de redacción.
Sería muy inverosímil pretender que los Samaritanos, violentamente hostiles a
los judíos, hubieran aceptado más adelante en su historia todo el código de
leyes de manos de sus enemigos declarados.
Cabe señalar el hecho de que los judíos, tan estrictamente
conservadores y tan leales a la persona y obra de Moisés, no se hubieran dado
cuenta de que se le atribuía la paternidad de tantos documentos falsos, y de
cómo llegaron aceptar, sin protestar vehementemente, la imposición de todos
estos diferentes cuerpos legislativos, con todas sus múltiples exigencias, y
ello apelando falsamente el nombre de Moisés.
Juan Salgado Rioseco
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