domingo, 1 de julio de 2012

Comisión Pastoral o intereses humanistas.

La gran comisión pastoral dada por Jesús a sus discípulos en un monte de Galilea, que relata el Evangelio de San Mateo, cap. 28:16-20, nos hace meditar, cuestionar y preguntar: ¿Estaremos haciendo la voluntad del Maestro en nuestros tiempos? ¿Estaremos preparados para enfrentar la gran comisión? ¿Estamos aptos y aprobados para tener éxito en el mandato de Jesús? ¿Tenemos el ánimo y la fuerza necesaria para enfrentar al enemigo en misiones de evangelización? ¿Como está nuestra perseverancia? ¿Estaremos dentro de la recomendaciones que Pablo hace a Timoteo?: "Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros". (2 Timoteo 2:1-2).
Sin duda estas y otras interrogantes nos hemos hechos alguna vez en nuestras vidas, quedando sin respuestas gran parte de ellas. Donde se produce la dicotomía entre nuestro actuar y lo que realmente debiéramos realizar. Donde se encuentra el origen de nuestras debilidades y falencias en el accionar del cristianismo que profesamos y practicamos.
El Evangelio de San Marcos nos indica la extensión mundial y la universalidad del mandato, ¿pero que estamos haciendo los cristianos actuales?, muchos cristianos creen que la iglesia es las cuatro paredes donde se congregan, se dejan llevar por el ambiente que los rodea, por lo que han logrado o se les ha legado, influenciados en gran parte por la tradición y las costumbre del medio en que se desenvuelven, cada día son menos los discípulos que mantienen la inquietud latente de llegar a conquistar parajes indómitos donde aun el cristianismo no ha alcanzado con plenitud y libertad, los ha invadido la comodidad, han perdido la alegría de llevar las gratas nuevas de salvación a los países no alcanzados por nuestra fe, a los oídos necesitados de esperanzas, a los angustiados y afligidos de latitudes lejanas, han perdido la sensibilidad cristiana y nunca han asociado el amor de Dios con el amor al prójimo. Están convencidos que cumplir la misión pastoral, es vocear en el cantón de la calle de la esquina del Templo donde se reúnen, ¿estarán obrando bien o mal?
Millares de nuestros hermanos de fe en este momentos sufren persecución, oprobio en sus propios países, que se encuentran dominados por otras religiones o ideologías ateas y nosotros que hacemos, nada, somos ignorantes de lo que le sucede a la Iglesia de Cristo, nos hemos convertidos en células cristianas, indiferentes, impermeables, impermutable a los acontecimientos que están sucediendo a nuestros alrededor, e indolentes al sufrimiento de nuestros hermanos de fe.
Con nuestras actitudes y hechos, en muchas oportunidades, actuamos como enemigos de Cristo en vez de discípulo, ¿Como o Cuando? se preguntara Usted, simplemente dándole la oportunidad al enemigo de nuestra fe de posesionarse en los lugares estratégicos de nuestra sociedad, eligiendo hombres o mujeres para los cargos públicos a sabiendas que sus pensamientos o ideologías son contrarias a la enseñanza cristiana, así poniendo en peligro a las diferentes comunidades creyentes con nuestras ambiciones personales, la ignorancia cívica o nuestra nula visión de cristianismo universal.
Normalmente tenemos la aspiración de ser la congregación cristiana más grande de nuestro sector compitiendo con la más próxima, que generalmente se encuentra en la misma cuadra, o sea, una lucha sin cuartel entre cristianos, con todo el estrago que puede causar esta guerra por las almas, que en gran porcentaje son personas ya convertidas o conocedoras del Evangelio, olvidando que el verdadero campo de batalla es ganar almas para Cristo arrebatándoselas al enemigo, y la vez posecionarlos en los lugares estratégicos  de la sociedad, muchos pensarán que existe un rasgo de política partidista en estas palabras, que no corresponde con el propósito del accionar de la iglesia, veamos primero las Escrituras antes de criticar, en Hechos 6:7 encontramos: "La palabra del Señor  crecía y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían la fe". Los sacerdotes pertenecían a la clase aristocrática y gobernante de la época. En el capitulo trece de Hechos, encontramos en Antioquía a Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, en la isla de Chipre, Pafos, al procónsul romano Sergio Paulo, en Berea fueron alcanzadas mujeres distinguidas, en Corinto, Crispo y Sóstenes, altos dignatarios de la sinagoga. En Éfeso algunas autoridades eran amigos de Pablo, en Corinto estaba Erasto, tesorero de la ciudad, en la carta a los Filipenses, Pablo saluda especialmente a los de la casa de César (el emperador del imperio dominante de esa época), entre otros. Este simple analisis de las Escrituras, nos podemos dar cuenta, que muchas veces nuestro obrar en el campo del evangelismo no sigue el padrón bíblico, dejándonos influenciar por aspectos tradicionales, apegos culturales y dogmas ajenos a las enseñanzas bíblicas, produciendo la denigración del Evangelio
Da tristeza contemplar el estado de la iglesia, hemos abandonado la frescura del evangelio, hemos dejado que lideres ineptos o no preparados idóneamente se apropien de la grey de Dios para sus beneficios personales, muchos de ellos buscan ser figuras, en algunas oportunidades solo figurines, y luchan por los lugares de privilegios dentro de sus estructuras organizacionales, en vez de optar por el camino ordenado por Jesús, en otras oportunidades se instalan personas frente a la grey de Dios que escasamente alcanza el nivel de convencidos, por ser familiar o protegido de un preminente líder de la congregación en desmedro de los genuinos convertidos que han alcanzado un grado de compromiso real al servicio de Cristo, mermando la eficacia y la idoneidad del Cuerpo de Cristo.
Trae consternación ver como los cristianos se enfrascan entre sí por reglas, normas absurdas e incoherentes con la misma Palabra de Dios, llegando a profundas y dolorosas  cismas. Las inconsecuencias de estas actitudes, han llevado a tener una segregación tan grande de comunidades, que simplemente se han convertido en un laberinto de profanas comunidades religiosas, imponiendo una verdad que a la simple luz de las enseñanzas de Jesús no son tales, ocasionando daños colaterales inmensurables en el Cuerpo de Cristo.
John MCarthur se hizo la siguiente pregunta y dio la respuesta “¿Puede la iglesia combatir la apatía y el materialismo alimentando la concupiscencia y el gusto de la gente por el entretenimiento? Parece que muchos creen que si, pues una tras otra, las iglesias se montan al vagón de los espectáculos cristianos. Esta lamentable tendencia ha hecho que muchas iglesias, que en otros aspectos son sanas, se alejen de las prioridades bíblicas”.
¿Cuál debe ser nuestro genuino interés en el servicio del Cuerpo de Cristo? John MCarthur nos da la respuesta: “Simplemente necesitamos retornar a la predicación de la verdad y dedicarnos a sembrar la semilla. Si somos fieles a eso, la tierra que Dios ha preparado producirá fruto”.
Juan Salgado Rioseco

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