martes, 8 de noviembre de 2016

PASTORES: ética ministerial (Parte II)


Las faltas a la ética ministerial más comunes.

No es ético desarrollar un ministerio pastoral, si no se cumple con todos los requisitos impuesto por Dios.

Es ético tener un llamado divino y estar dotado con los dones del Espíritu Santo.

Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos) … (Gálatas 1:1)

No es ético autonombrarse pastor, ni ejercer el pastorado sin la capacitación y los dones correspondientes.
El pastorado es una vocación dada por Dios y no como una actividad para lograr fines personales.

Es ético, de capacitarse sistemáticamente para ejercer la labor ministerial.

Todo pastor de capacitarse espiritual, emocional e intelectualmente para ejercer su apostolado.
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15

Es ético que el pastor practique la sujeción pastoral.
El pastor debe erradicar toda falta de auténtica obediencia y sujeción a la autoridad pastoral. 
“Someteos unos a otros en el temor de Dios”. Efesios 5:21.
 “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, ¿y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6: 46).

Es ético que el pastor sea un modelo de vida.

Hoy más que nunca la Iglesia y la sociedad necesita un modelo de vida, por lo cual todo pastor debe serlo.
“Más tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, …” (1Ti 6:11- 14)

Es ético que los pastores ejerzan su autoridad con tacto y cuidado.

NO AL AUTORITARISMO
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” (1 Pe. 5:2-3).

¿Por qué se produce el AUTORITARISMO eclesiástico?
·                Por ser un NEÓFITO. (1 Timoteo 3:6).
·                Por el EGOCENTRISMO. (3 Juan 9-10).
·                La falta de SABIDURÍA. (Santiago 3:13 – 4:3).
·                Por los que buscan SEÑORÍO. (Ezequiel 34:4; 1 Pedro 5:3).
·                Por el ORGULLO Y LA SOBERBIA. (Proverbios 16:18).
·                Por el amor al dinero o la codicia. (1 Timoteo 6:9-10; Tito 1:11).
No es ético que el pastor ejerza su labor sin CONVERSIÓN.

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” (Salmo 19:7).
Nosotros “éramos por naturaleza hijos de ira” (Efesios 2:3). 

SI NO HAY CAMBIO vida, NO HAY CONVERSIÓN.

Hay Pastores que dicen que se han convertido al Señor, pero con sus hechos lo niegan.
Dios necesita “Un pueblo propio, (PASTORES) celoso de buenas obras” (Tito 2:14). 
Los Pastores deben ser conocidos por sus frutos.

Una clave crítica que Dios usa para escoger a sus ministros se encuentra en Mateo 7: “Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis” (vs. 17-20).

Dios elige a sus colaboradores
Jesucristo dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:16).

Los frutos que debe mostrar el pastor son:

1.      Testimonio Personal
1Ti 3:7 “También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.”
2Co 6:3 “No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado;”
Col 4:5 “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.”

2.      Desarrollo Ministerial
·         Cultivando nuestra Relación con Dios. (Éxodo 20:3; Mateo 22,37-38).
·         Cultivando nuestra relación Familiar. (Efesios 5:22-24 y   5:25-31).
·         Sirviendo al Pueblo de Dios. (Hechos 20:28).
El desarrollo ministerial, viene de práctica regular de la oración, del estudio bíblico, la adoración y el servicio cristiano.

3.      Crecimiento de la Obra
“Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno miré cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” (1Co 3:9-11)

SUPERVISIÓN PASTORAL

 Los líderes de la Iglesia de Dios en Cristo Jesús son responsables de analizar cuidadosamente los frutos de los ministros que están sirviendo a Dios EN FORMA CONSTANTE.

El escoger a hombres para que se conviertan en ministros de Dios requiere una cuidadosa deliberación durante un largo período de tiempo. Dios hace responsables a los líderes de la Iglesia. Ellos necesitan ser cuidadosos y cautos en asuntos tan vitales.

ELEGIR PASTORES CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS

Sea un PASTOR según el corazón de DIOS.

Dios, para proteger a su rebaño, requiere que los PASTORES cumplan con ciertas calificaciones a fin de enseñar y guiar apropiadamente a los futuros creyentes y discípulos con la finalidad que sean miembros del reino de los cielos.

Debe haber un proceso de selección, evaluar los frutos y el historial de los potenciales candidatos ministeriales, conforme a las normas bíblicas establecidas y no a las necesidades terrenales de la iglesia.

El pastor debe guiarse por las ESCRITURAS, la cual exige a los que tienen el ministerio pastoral, mantengan un estándar de carácter más elevado, no solo al interior de la comunidad, también a los de afuera.

Juan Salgado Rioseco.

jueves, 27 de octubre de 2016

PASTORES: ética ministerial (Parte I)


Ética

Se define como:
            “la ciencia que expone el fundamento de la moralidad en las acciones humanas”,
            “que determina el principio y reglas de la conducta de la vida”.

La ética cristiana:
            "es la ciencia de la conducta humana, tal como está determinada por la conducta de Dios".

Ética Ministerial:

Es el conjunto de normas escriturales que rigen a los ministros cristianos tanto en la esfera de las motivaciones como en la de sus acciones y que determinan su conducta en relación con Dios, la sociedad, su familia, su iglesia, la denominación a la que pertenece y las instituciones cristianas.

¿Qué es Ética cristiana?

Cuando hablamos de ética cristiana, estamos pensando en la conducta que debe mantener el cristiano en todo momento y en toda circunstancia.

 El apóstol Pedro escribe: "Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo" (1 Pe. 1:14-16).

La ética cristiana nos desafía a mejorar nuestra manera de vivir, porque demanda que vivamos según las normas de santidad que Cristo vivió.

El apóstol Juan escribe: "El que dice que permanece en él debe andar como él anduvo" (1 Jn. 2:6).

La ética cristiana sólo puede vivirla plenamente el cristiano, ya que solo él puede alcanzar ese nivel de conducta como resultado del poder del Espíritu Santo obrando en su vida.

En Romanos 8:5-6, el apóstol Pablo nos explica: "Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, (piensan) en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz".

Áreas de la ética ministerial

"Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto." Mt. 5:48.
  • CARÁCTER.

 El carácter refleja lo que somos y, en gran parte, cómo somos y cómo nos relacionamos con los demás.
            
(Gá. 5:22, 23: "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”)
            
Nuestro carácter debe ser santo para reflejar a Cristo en nuestra vida, siendo como él.

  • CONDUCTA

En Efesios 4:17, 20-32 el apóstol Pablo explica que la conducta del cristiano es distinta de la que observaba cuando no lo era.
           
Por su parte, Juan escribe: "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Jn.2:6).
            
Esta nueva manera de vivir es el resultado de tener a Cristo como Señor y Salvador. Él nos regenera, renueva y nos da una naturaleza espiritual que ya no responde a Satanás, ni a su naturaleza pecaminosa, sino a Dios.

  • TESTIMONIO

Mt. 5:27-29: "Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno."; 15:19: "Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias."
            
El Señor Jesús hace responsables a los hombres no sólo de sus acciones sino también de sus deseos pecaminosos y de las motivaciones que los inspiran.
           
La moralidad tiene relación también con las motivaciones e intenciones que impulsan las acciones, por lo cual también éstas deben ser santificadas por el Señor.
Si el corazón del cristiano es santo y puro, sus acciones y las motivaciones e intenciones que las inspiran lo serán.

Juan Salgado Rioseco.

jueves, 8 de septiembre de 2016

El Matrimonio conforme al corazón de Dios. (Parte II)


Los propósitos de Dios para la unión de un hombre y una mujer.
La unión de un hombre y una mujer nació en el corazón de Dios; es su diseño y creación, la constituyó con características que la sustentan y dan consistencia, son su razón de ser; tanto el hombre como la mujer deben entender que el matrimonio es una institución divina; al formar una familia se espera que la integración se efectúe fácilmente, para sí, conseguir una relación optima que facilite la comunicación y los sentimientos, es necesario que Dios este en el centro de esa unión familiar.
Algunos de los propósitos de Dios para esta unión: 
1.              Compañerismo mutuo. Génesis 2:18.
2.              Relación íntima indisoluble. Génesis 1:28.
a.    la sexualidad es la excelencia de Dios dentro de la creación. Génesis 1:27, 31; 2:18–25.
b.    en un sentimiento mutuo. Efesios 5:31.
3.              Felicidad matrimonial. Proverbios 5:15-19.
4.              Educar de los Hijos es un deber de los padres.  Proverbios 22:6.
5.              Enseñar de la fe de Cristo. 2 Timoteo 1:5; 3:14, 15.
El plan de Dios es proveer a cada persona una familia en la cual encuentre el complemento perfecto a sus necesidades físicas, mentales, afectivas y espirituales.

La relación entre un hombre y una mujer fue instituida por Dios y aceptada por las diferentes sociedades humanas, en la que el hombre y la mujer cohabitan en amor y ayuda mutua. Dios tiene buenos propósitos al establecer las relaciones dentro del matrimonio. Instrucciones específicas que el apóstol Pablo indica a esposos y esposas constituyen un destello de las relaciones entre Cristo y su Iglesia: un modelo celestial para todo matrimonio terrenal.
Características del matrimonio de acuerdo al plan de Dios:
1.              Entre un hombre y una mujer es una relación monógama. 1 Corintios 7:2; Proverbios 5:18-19.
2.              Es una relación de unidad. Génesis 2:24; Salmo 34:3.
3.              Es una relación de compañerismo mutuo. Génesis 2:18.
4.              Es una relación de fidelidad. Malaquías 2:15.
5.              Es una relación irrevocable e indisoluble. Romanos 7:2.
6.              La autoridad del hogar recae en el hombre. 1 Corintios 11:3.
7.              Tener un trato digno, sin violencia, hacia la esposa. Colosenses 3:19.
8.              El marido debe dignificar a su esposa. 1 Pedro 3:7.
9.              El deber del hombre es proveer y cuidar a su familia. Efesios 5:29.
10.          El deber conyugal dentro del matrimonio es reciproco. 1 Corintios 7:1-5; Eclesiastés  9:9.
11.          El placer conyugal debe ser exclusivo del matrimonio. Proverbios 5:15-17.
12.          Es pecado la relación fuera del matrimonio. Gálatas 5:19; Colosenses 3:5-6.
13.          El adulterio es sancionado por Dios. Éxodo 20:14; Hebreos 13:4; Mateo 5:27-28.
14.          El matrimonio es la metáfora de un misterio entre Cristo y la Iglesia. Efesios 5:32.
El matrimonio es una institución que va a perdurar, a pesar de las amenazas a su estabilidad. Dios nos ha dado tal naturaleza que buscamos la compañía de una persona del sexo opuesto con quien podemos formar un hogar, experimentar la satisfacción de la intimidad emocional y sexual, criar a los hijos y disfrutar del compañerismo durante toda la vida.
El matrimonio es una comunidad íntima de vida entre un hombre y una mujer, fundamentada en el amor responsable, en la mutua entrega, en vista del bien personal de los cónyuges, de la generación y educación de su descendencia. El amor recíproco es esencial y tiene características que le distinguen de todas las demás formas de amor.

La intimidad es uno de los factores que más hacen fracasar al matrimonio. La intimidad plena lleva a la pareja a la consumación de los planes de Dios tiene para ella. Las Sagradas Escrituras entregan algunas pautas para que la pareja de creyentes desarrolle su intimidad y logra el disfrute sexual.
1.              Clave para matrimonio feliz. Proverbios 5:18–20.
2.              Intimidad física. Génesis 2:25.
3.              Disfrute marital. Génesis 18:12.
4.              Intimidad marital. Cantares 4:16.
5.              Gozo de la vida juntos. Eclesiastés 9:9.
6.              Entrega de dos que se aman. Cantares 6:3.
7.              La entrega mutua. 1 Corintios 7:3-5
8.              Matrimonio honroso. Hebreos 13:4.
El disfrute de la sexualidad dentro del matrimonio es bendición de Dios, teniendo la sensibilidad y el respeto de la conciencia de la persona amada.
La relación en el seno de la familia debe estar fundamentada en el amor, el entendimiento y la paz. Ambos cónyuges tienen la responsabilidad de fomentar y favorecer un buen ambiente y convivencia en las relaciones mutuas, para así lograr la comprensión, la armonía, y poderse proyectarse al futuro con una convicción que de estabilidad a la familia; la interrelación, interacción, la comunicación bajo el prisma del amor y los principios que sustenta la fe en Cristo, son medios esenciales para lograr un ambiente cálido, armónico y de paz. En la familia debe reinar el amor, los componentes de la familia son los prójimos más cercanos, los cuales deben poner por obra las palabras de Jesús, “amaras a tu prójimo, como a ti mismo”. Una familia cristiana debe ser modelo en el hábitat en que viven y se desarrollan.
1.         Debe reinar la comprensión y la armonía.  1 Pedro 3:7.
2.         Los padres deben amar a sus hijos.  Tito 2:4
3.         Los padres mantienen a sus hijos, no los hijos a sus padres.  2 Corintios 12:14.
4.         Los padres tienen el deber de sostener a los Hijos.  1 Timoteo 5:8
5.         Los hijos traen gozo a los padres.  Proverbios 23:22–25.
El calor de un hogar feliz es el ambiente ideal para criar niños normales y que aportarán en forma positiva para la sociedad. Una familia feliz y saludable siempre es digna de imitar. Una familia sana es la base de una iglesia sana.
El Hogar cristiano: núcleo de la propagación de la Fe
El Nuevo Testamento presenta «las casas» (oikos) como espacio predilecto para la predicación y enseñanza de la fe. Lo había sido en el antiguo pacto y debe continuar siéndolo en el pacto de la gracia. El libro de los Hechos, una y otra vez, se refiere a las casas como centros de fomento y formación de la Fe en Dios; los padres tienen un deber ineludible de transmitir la fe de acuerdo a lo ordenado por el Eterno y Todopoderoso y esa acción se efectúa en la casa; la importancia de la casa como lugar de transmitir la Fe:

1.         Jesús, estando en Betania, en la casa de Simón. Mateo 26:6–13; Marcos 14:3–9; Juan 12:1, 11. En aquel episodio, Jesús refutó a quienes criticaron a la mujer, anunció su sepultura, se refirió al tema de la pobreza en el mundo y mencionó la necesidad de que su evangelio fuera predicado en todas partes. Y todo esto sucedió en una casa.
2.         en ellas se celebraba la vida en común. Hechos 2:46.
3.         se producían milagros por parte del Señor. Hechos 9:17.
4.         se enseñaba, se propagaba y confirmaba la fe. Hechos 10:2, 22, 31, 44-48.
5.         se experimentaba el costo del seguimiento. Hechos 17:15.
6.         se reflexionaba acerca de las implicaciones de la fe para toda la vida. Hechos 28:30, 31.
El templo no era el centro educativo en cuanto a la transmisión de la fe; lo eran las casas de los creyentes y así siguió siendo durante los primeros siglos. Los hogares cristianos, deben ser el centro de la evangelización y la propagación de la fe en Cristo Jesús. Los padres deben ser responsable que el hogar se transforme en un medio eficaz para cumplir el mandato de la Evangelización.
Juan Salgado Rioseco


miércoles, 7 de septiembre de 2016

El Matrimonio conforme al corazón de Dios. (Parte I)


Las congregaciones pentecostales que se mantienen en el paradigma conservador o clásico, que se originaron en los movimientos de santidad, están siendo confrontadas por las neo tendencias religiosas que han evolucionados hacia un liberalismo doctrinal y moral a la mano del postmodernismo secular y al relativismo ético.

Los legisladores han aprobados leyes seculares que atentan o contradicen los principios esenciales de la fe cristiana en general y morales fundamentales del movimiento pentecostal en lo particular, lo que, provocando una crisis de valores en la sociedad. Las praxis pentecostales se han visto hostigadas y acosadas por el in crescento racionalismo humanista, la decadencia valórica y la relativización de las normas morales.

Debido a lo anterior, las propuestas valóricas del movimiento pentecostal se han vuelto ineficientes y las posturas doctrinales clásicas inoperantes ante las tendencias del aumento de los miembros nominales que están engrosando las diversas congregaciones.

Ante lo anterior, los cuadros pastorales y de liderazgo están siendo forzados a una permanente capacitación que refuercen su accionar ministerial, con el fin, que sus argumentos teológicos, doctrinales, dogmas de fe, sus ponencias éticas, posturas valóricas sean en primer lugar esencialmente fundamentadas bajo la óptica bíblica y luego con la convicción y solidez cristiana sean sus argumentos convincentes para los que tiene una posición hostil a la fe de Cristo.

El concepto divino del matrimonio.

El matrimonio es la primera institución constituida por Dios. En el relato de la creación de Génesis 1 y 2, se encuentra el estribillo: "Y vio Dios que era bueno". Sin embargo, cuando el lector llega a 2:18, se encuentra con la siguiente apreciación: La soledad del hombre, "No es bueno que el hombre esté solo". Por eso, Dios creó a la mujer e instituyó el matrimonio. Luego Adán y Eva tuvieron descendencia, constituyendo una familia.

Comenzando con la primera pareja, la Biblia destaca la importancia del matrimonio y la familia. Describe detalles de las familias de los prominentes líderes, tales como Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y David. Aunque Jesús nunca contrajo matrimonio, aprobó este con su presencia en las bodas de Cana y enseñó sobre la relación matrimonial. En Génesis 2 encontramos en esencia la enseñanza más avanzada sobre esta relación.

El propósito fundamental del matrimonio es proporcionar compañía y ayuda mutua: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él". La palabra hebrea que se traduce "idónea" sugiere en primer lugar "la similitud" o "correspondencia" y luego "adecuada" sería una persona que podría tomar parte en la vida del varón, responder a su naturaleza con entendimiento y amor, y cooperar con él para realizar el plan divino. Dios le proporcionó una compañera que satisfacía como complemento lo que a este le faltaba. Creada para tener comunión y compañía, el hombre sólo tendría una vida plena cuando pudiera compartir, confiar y amar en el círculo íntimo de la familia.

Según el plan divino, el matrimonio ha de tener ciertas características:
1.            Debe ser monógamo: pues Dios creó a una sola mujer para el varón. (Después permitió la poligamia, pero nunca la aprobó, porque es incompatible con el ideal de Génesis 2:24 "serán una sola carne"). Este texto bíblico pone de relieve la dignidad y el significado profundo de la unión matrimonial.
2.            Debe ser exclusivista: pues "dejara el hombre a su padre y a su madre".
3.            Debe ser una unión estrecha e íntima: "Se unirá a su mujer, y serán una sola carne". Así, implica que la unión es tanto física como espiritual. Los cónyuges deben estar unidos por amor mutuo, intereses comunes y un propósito común.
4.            Debe ser indisoluble: cualquier rompimiento de la unión matrimonial, con la excepción de la muerte, viola el plan divino. (Mal. 2:14).
5.            Debe ser armónico: Dios instituyó la familia para proporcionar un ambiente ideal, en el cual los hijos puedan ser criados cabalmente en todo aspecto: Físico, social y espiritual. (Mal. 2:15)

Postura de Jesús con respecto al matrimonio:
Confirma lo establecido por Dios en Mateo 19:4-6, (Mr. 10:6-9) por lo tanto, el designio de Dios es que el matrimonio sea un estado permanente.
Ratifica el propósito del matrimonio con respecto a la exclusividad, intimidad y a la indisolubilidad en forma enfática.  (Marcos 10:7-8).
La enseñanza de Jesús sobre el matrimonio.  Ref. Mr. 10:9. Jesús está resumiendo la revelación divina acerca del vínculo matrimonial.
Significado de “unirá”, griego “proskollao” (Diccionario Strong #4347): Pegar o unir con cemento varias cosas; mantenerse, adherirse, unirse firmemente. La palabra en el NT describe primariamente la unión de esposo y esposa. La adición de “pros” a “kollao” intensifica la relación de esposo y esposa. Proskollao incluye fidelidad, lealtad y permanencia en las relaciones.

Postura del apóstol Pablo con respecto al matrimonio:
El pasaje que se encuentra en Efesios es especialmente profundo en su área referente a un exitoso matrimonio bíblico. “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y Él es su Salvador.” (Efesios 5:22-23) “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.” (Efesios 5:25). “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, así mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia” (Efesios 5:28-29). “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” (Efesios 5:31), en especial en este último texto Pablo vuelve a consolidar la enseñanza trasmitida por Jesús y lo que está establecido por Dios.

Podemos resumir: El matrimonio, es base para una sociedad, sana, integra, con sólidas bases morales y bajo una ética verdadera; el pacto matrimonial establece tanto como para el hombre y la mujer algunas características y funciones específicas que permitan una vida conyugal armoniosa, llena de vida, amor y perdón.

EL “matrimonio” es un Pacto Sagrado ante Dios y los hombres, que tiene las siguientes características: Indisoluble - no caduca - de bendición - provisión irrenunciable.          


Dios bendice a la pareja que se somete a su voluntad bajo el vínculo del matrimonio consagrado y cuida de ellos. Este pacto expresa: compromiso mutuo – amor – fidelidad – integridad - búsqueda del rostro de Dios - muerte de una vida individual - consagración a Dios  y al vínculo matrimonial.
Juan Salgado Rioseco

martes, 3 de mayo de 2016

Sanando la tierra por Dios.


¿A cuántos nos gustaría mejorar nuestro sistema de vida, nuestra relación con la familia, nuestras finanzas, nuestra salud, nuestras relaciones con las demás personas y gozar de una vida plena, fructífera y satisfactoria? ¡estoy seguro, que a todos nos gustaría!
Lamentablemente encontramos cristianos que, en lugar de alcanzar estos beneficios, orientan sus vidas hacia un destino equivocado.
Son muchos los factores que permiten arruinar la vida de un cristiano, los cuales los podemos resumir en tres principales:
FALTA DE CONOCIMIENTO, MALDICIONES HEREDADAS Y FALTA DE OBEDIENCIA A LA PALABRA DE DIOS.
El Señor siempre se ha preocupado que a su pueblo nada le falte, que descanse sobre lugares espaciosos, sobre buenos y delicados pastos, donde le hace descansar junto a aguas de reposo, de tal manera que el alma del justo siempre este reconfortado. (Salmo 23:2-3).
Sin embargo, la realidad es diferente: la tierra está enferma. Las probables razones de la enfermedad son: la desobediencia del hombre, la falta de sometimiento a la Palabra, ha permitido que la tierra se convierta en tierra estéril, trayendo consigo muchas consecuencias tristes y dolorosas, lo cual inhabilita el propósito de Dios para el hombre.
Algunas de las tantas consecuencias en el creyente, cuando la tierra está enferma. (Deut. 28):
1.      Falta de provisión en tu canasta y tu artesa de amasar. (v. 17).
2.      Desgracias, pleitos, malas relaciones con la familia, esterilidad, ruina, pobrezas, endeudamientos, quiebra de negocios. (v. 18).
3.      Falta de seguridad, sin protección en tu andar cotidiano y en tus viajes. (v. 19).
4.      Derrotas, pánico, frustración en todo lo que hagas. (v. 20).
5.      Plagas, enfermedades. (v.21).
6.      Enfermedades contagiosas, plagas en las cosechas. (v.22).
7.      Derrotas delante de tus enemigos. (v. 25-26).
8.      Tumores, ulceras, sarnas que no se pueden curar. (v. 27).
9.      Locuras, ceguera y confusión de mente. (v. 28).
10.  Infidelidad conyugal (adulterio). Matrimonios destruidos. (v. 30).
11.  Rebeldía, drogadicción, alcoholismo, prostitución, homosexualismo, en la familia. (v.32).
12.  Trabajaras y no disfrutaras de tus ingresos, sino que otro te absorberá tus finanzas junto con tus interese. (v. 33).
13.  Convertirse en objeto de burla y ridículo. (v. 37).
14.  Vuestros esfuerzos, vuestros trabajos serán infructuosos, y no veras el rendimiento de tus esfuerzos. (v. 38-42).
15.  Otros tendrán éxito y vosotros obtendrán fracasos. (v. 43.44).
16.  La desobediencia trae como fruto, destrucción y ruina. (v. 45).
17.  En extrema pobreza serviréis a vuestros enemigos. (v. 47-48).
18.  Humillación nacional y derrota. (v. 49-57).
19.  Plagas terribles, desastres prolongadas, males severos y permanentes (v. 59).
20.  Sin reposo, sin lugar de descanso, ansiedad, miedos y angustias. (v. 65-66).
21.  Desesperación de mañana y de tarde. (v. 67).

¿Qué dice Dios al respecto?
Leemos en 2 Crónicas 7:14: “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”
La mejor enseñanza que encontramos en las Escrituras, para sanar definitivamente nuestra tierra y ver cumplidas las promesas de Dios para nosotros, se resume en lo siguiente:
1.      Humillación.
2.      Oración.
3.      Buscar su rostro.
4.      Convertirnos de nuestros malos caminos.
5.      Y Dios sanara la tierra.

El apóstol Santiago nos recomienda.
1.      Ser hacedores de la Palabra. (1:22).
2.      Sin acepción de personas. (2:1).
3.      La Fe debe ir acompañada por obras. (2:14, 26).
4.      Controlar la lengua. (v. 3:2, 10).
5.      Someteos a Dios. (v 4:7).
6.      Acercaos a Dios. (v. 4:8).
7.      Limpiad las manos los pecadores. (4.8).
8.      Purificad vuestros corazones los de doble ánimo. (v. 4:8).
9.      Afligidos y lamentad y llorad. (v. 4:9).
10.  Humillaos delante del Señor y Él os exaltara. (v. 4:10).
11.  Dejar la murmuración. (v. 4:11).
12.  Dejar la soberbia. (v. 4:16).
13.  Tener paciencia y afirmar vuestros corazones. (v. 5:8).
14.  Confesar vuestras ofensas. (v. 5:16).

Es la misma Palabra que nosotros hemos recibido y se nos enfatiza: “Esfuérzate, se valiente para cuidar de hacer y de obedecer a la Palabra, no apartándonos ni a siniestra y para que seamos prosperados en todas las cosas que emprendamos. Nunca se nos apartará esta Palabra, sino que la meditaremos y la haremos conforme a todo lo que está escrito; porque entonces prosperaremos nuestros caminos y todo nos saldrá bien.” (Josué 1:7).
Una de las cosas que no hemos aprendido, es creerle a Dios, confiar en Él y esperar en El. Hemos tomado nuestra vida, el destino de nuestra tierra sin la dirección del Señor.
Hemos sido muy independientes para todas las cosas, pero la Palabra de Dios nos enseña:
“Echando todas nuestras ansiedades sobre El, porque El tienen cuidado de nosotros.” (1 Pedro 5:6).
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (Filipenses 4:6).
El mejor abono para una buena cosecha, en una tierra fértil es la obediencia. Lo que el hombre siembra eso cosecha. Si quieres tener una buena cosecha en una tierra fértil empieza por sembrar obediencia a la Palabra y tu tierra siempre estará sana, recogerás abundante fruto.
Salmo 1:3 “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”
Deut. 16:17 “Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.”
 Salmo 23:2 “En lugares de delicados pastos me hará descansar.”
Ezequiel 34:14 “En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.”

Las puertas de la Sanidad.
Hechos 3:19-20 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;”
Juan Salgado Rioseco


jueves, 14 de abril de 2016

La Gran Comisión para la Iglesia de Cristo Jesús. (Parte II)

Una parte de la gran Comisión: “Id, y haced discípulos”, sin discriminación, ni acepción de personas y “Enseñar” lo que Jesús mandó.
 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones… enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;” (Mat 28:18-20).
Etimología de algunas palabras:
mathetes (μαθητής), lit.: aprendiz (de manthano, aprender; de una raíz math–, indicativa de pensamiento acompañado de esfuerzo, en ciertos tiempos como saber, estudiar, aprender), de ahí, denota a uno que sigue la enseñanza de uno, como los discípulos de Juan (Mt. 9:14); de los fariseos (Mt. 22:16); de Moisés (Jn. 9:28).
Se usa de los discípulos de Jesús:
a.        en un sentido amplio, de los judíos que vinieron a ser partidarios suyos (Jn. 6:66; Lc. 6:17), algunos de ellos siéndolo en secreto (Jn. 19:38)
b.        de manera especial de los doce apóstoles (Mt.10:1; Lc. 22:11).
c.         de todos los que manifiestan que son sus discípulos permaneciendo en su Palabra (Jn. 8:31; 13:35; 15:8)
d.        en Hechos, de los que creían en Él y confesaban su nombre (Hch. 6:1,2,7; 14:20,22,28; 15:10; 19:1, etc.).
Un discípulo no es meramente uno que aprende, sino un partidario; de ahí que se les mencione como imitadores de su maestro. (Jn. 8:31; 15:8).

¿Qué es discipular?
Es hacer lo que hizo el Señor Jesucristo con sus discípulos, enseñarles la Palabra de Dios, mostrarles cómo aplicarla a sus vidas, pasando tiempo con ellos, preocuparse por lo que están pasando, que debilidades tienen, que problemas están enfrentando, que preguntas, etc.
Un discipulado no es solo un tiempo en el cual se comparte algunas lecciones de la Biblia y después que cada uno viva su vida como pueda, realmente ese no es un discipulado que encontramos en la ordenanza que Cristo nos mandó, un discipulado verdadero es cuando pasamos tiempo con una persona e inviertes tu vida con ella, esto es muy costoso; dedicas tiempo, dinero, decepciones y una gran cantidad de circunstancias, pero al final obtendremos un discípulo que se pueda multiplicar en otra persona.

¿Qué debemos discipular?
“enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;” Mateo 28:20.
La palabra enseñándoles, se tradujo del griego “didasco” que significa instruir y enseñar sistemáticamente.
 La palabra guardar, en este versículo, se tradujo del griego “tereo” que tiene, entre otros significados, el de obedecer. También la palabra “tereo” significa “conservar” y tiene la connotación de permanecer en la práctica de una enseñanza.
La ordenanza de Jesús: Él dice “vayan y hagan discípulos, enséñenles sistemáticamente a permanecer, a conservarse firmes en la observancia de los mandamientos establecidos por Dios”.
¿Proceso de DISCIPULAR?
1.             Misión de la Iglesia.             Discipular.
2.             ¿Cuál debe ser la forma?      Enseñando que guarden lo que Jesús enseñó.
3.             ¿Cómo debe hacerse?           Instruyendo en forma sistemática; creando el hábito a la obediencia a Dios; instando a conservar lo transmitido; y permanecer en la Palabra.
Entonces: “Haced discípulos”.
Es dar cumplimiento a uno de los mandatos de la comisión pastoral, es llevar a una persona a un cambio de conducta que refleje la integración de los valores cristianos en la vida cotidiana y la integración a la iglesia como un verdadero adorar y crecer en lo personal en beneficio de la comunidad al cual está integrado; es capacitarlo en el servicio a Dios para poder enviarlo a ejercer al ministerio con los medios necesarios para que actué con idoneidad y eficacia en la labor encomendada.

¿Qué es un Discípulo?
Un discípulo es aquella persona que aprende alguna enseñanza o doctrina de un maestro.
En otras palabras: un discípulo es alguien que se coloca en una actitud de aprender algo de otra persona; es un partidario de su maestro; es aquel que aplica y propaga las enseñanzas de su maestro; de ahí que se les mencione como imitadores de su maestro. (Jn 8:31; 15:8).
Tareas y Objetivos del Discipulado:

1.        Enseñar la Palabra de Dios.
·      Que conozcan las leyes del reino de Dios.
·      Que aprendan los principios morales y éticos de la fe cristiana.
2.        Transmitir las normas bíblicas.
·      Que adopten actitudes y adquieran un carácter de un discípulo de Cristo.
3.        Ayudar al crecimiento espiritual.
·      Que logren la eficacia en el servicio a Cristo y su Iglesia.
Sumario
El mandato de Jesús es preciso, no tan solo “Predicad”, sino “Haced discípulo “, es el deber tanto individual como colectivo, cuando no cumplimos u omitimos la gran comisión delinquimos ante el Señor.
Delinquir, etimológicamente, procede del latín delinquĕre, palabra compuesta “de” “completamente” más “linquere“ “dejar”, con lo que literalmente tendríamos el resultado de “dejar sin hacer”. Si llevamos el término un poco más allá, sin forzarlo, obtendremos que quiere decir “no cumplir con el deber”. La iglesia no está cumpliendo su deber como lo ha ordenado su Maestro.
 Es fundamental que todo cristiano sea bien discipulado, que conozca lo que ha de hacer en su paso por este mundo.
Pablo escribe en 1 Timoteo 6:3-4 “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas…”
El proceso de un discipulado en acción:
1.      EVANGELIZAR                        Convertir.
2.      DISCIPULAR                            Alcanzar la madurez espiritual.
3.      CAPACITAR                             Nuevos Obreros.
4.      ENVIAR                                   Nuevos Ministerios.
Distracción a la gran comisión pastoral:
1.      Falta de responsabilidad pastoral. (Hch. 20:28)
2.      Falta de equipamiento de la Iglesia. (Ef. 4:12)
3.      Falta de administración Pastoral. (1 Co. 4:1-2)
4.      Falta de capacidad Pastoral. (1 Ti. 2:15; 4:1-2)
5.      Falta de preparación Pastoral. (1 Ti. 3:2, 6)
6.      Falta de madurez espiritual. (He. 5:11-14; 1 Co. 14:20)
Hacer discípulos es para el fortalecimiento de la iglesia. Sin producir discípulos de Jesús, una congregación no tiene futuro. Los discípulos, conforme aprenden, se van integrando al servicio de Dios en forma eficiente.
 El propósito fundamental de hacer discípulo es para poder evangelizar con mayor eficacia.
La meta del Discipulado
“El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.” (Lucas 6:40) 

Juan Salgado Rioseco

Dios Santo y el Pecado (Parte VII)

El Servidor de Dios no debe quebrantar la Ley del Eterno y Santo para ser victorioso en la lucha contra el pecado. “ Ahora bien, ¿debe...