viernes, 8 de junio de 2012

La senda antigua para el cristiano de Hoy…

“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” Jeremías 6:16

En este pasaje bíblico, Dios habla y amonesta a su pueblo a que caminen en las sendas antiguas, de acuerdo a sus mandamientos, preceptos y ordenanzas establecidas en la Ley de Moisés, pero en su obcecación el pueblo de Israel rehúsa hacerlo.

¿Cuál era la situación del pueblo de Israel en la época de Jeremías?

Gradualmente el pueblo había venido corrompiéndose delante de la presencia de Dios; la injusticia había confluido en violencia social, descomposición de la justicia, desviaciones en la vida espiritual, corrupción en la esfera política. Esta situación, similar a los tiempos de Noé, para Dios, la tierra estaba llena de maldad y violencia, pues toda la gente se había pervertido.

En esa época, vio Dios, que había tanta maldad en la tierra, le dijo a Noé: “He decidido terminar con toda la gente. Por su culpa hay mucha violencia en el mundo, así que voy a destruirlos a ellos y al mundo entero”. (Gn. 6:11-13). Estos habían sido desobedientes, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se construía la arca, (1 Pe. 3:20), no perdonó al mundo antiguo, sino que mandó el diluvio, (2 Pe. 2:5). El medico griego Lucas (17:26-27) escribe de aquel tiempo: “Como pasó en los tiempos de Noé, así pasará también en los días en que regrese el Hijo del hombre. La gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en la arca, y llegó el diluvio y todos murieron”.

La intención del profeta Jeremías, era que el pueblo de Israel tomara conciencia de su estado frente a Dios, para eso, trae a sus mentes el tipo de maldad en que habían incurrido, insiste una y otra vez, denuncia la mentira, la violencia, la injusticia y la terquedad de corazón en cuyos males se encontraba la raíz de la desviación en el caminar con Dios, denuncia que la infidelidad estaba en ir en pos de dioses ajenos. Esta situación traería gravísimas consecuencias: la destrucción de Israel.

Jeremías, hace oír la voz de Dios, la inminencia del desastre, aun mas, con una claridad sorprendente predice abiertamente la destrucción del templo de Jerusalén (7:14). Sin embargo hay una salida, para evitar el caos, la desolación, la destrucción “Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma”. Pero el pueblo terco y obcecado contesto “No andaremos.”

Nuestro Jesucristo, también habla de una situación similar en los tiempos del profeta Isaías “Este pueblo me honra con la boca, pero su corazón está lejos de mí. De nada sirve que me rinda culto: sus enseñanzas son mandatos de hombres. Porque ustedes dejan el mandato de Dios para seguir las tradiciones de los hombres.

También les dijo:

—Para mantener sus propias tradiciones, ustedes pasan por alto el mandato de Dios.” (Mr. 7:6-9 DHH).

Como en los días de Noé, en los de Isaías y en los de Jeremías, el pueblo de Dios vive hoy en las mismas circunstancias: caminar alejados de Dios, hemos incubado la apostasía en la iglesia de Cristo, en vez de verdaderos discípulos estamos engendrando potenciales apostatas.

La advertencia de Jeremías resuena como un shofar de Dios diciendo: “Pongan atención a la señal de alarma.” “Párense en los caminos y miren, pregunten por los senderos antiguos, dónde está el mejor camino síganlo y encontrarán descanso.” Sin embargo la única respuesta que se escucha es “No queremos hacer caso.” “No, no queremos seguirlo.” “Sirvo a Dios a mi manera”.

Del remanente fiel de la iglesia de Cristo, a igual que el profeta Jeremías, se oye la voz de alarma, “Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos y Cristo te alumbrará.” (Ef. 5:14) y el consejo paulino cobra vigencia “Examinen, pues, con mucho esmero su conducta. No anden como tontos, sino como hombres responsables”. (Ef. 5:15).

¿Cuál es la senda antigua para el cristiano de hoy?

Encontramos en varios pasajes bíblicos las directrices que nos sirven de guía para comprender cual es la verdadera senda de Dios:

1.            El testimonio de estar agradando a Dios, (He. 11:5), no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios, uno tiene que creer que existe y que recompensa a los que lo buscan. Este tipo de caminar agrada a Dios.

2.            Conocer el camino de Jesús, (Jn. 14:4-7), debemos regresar al camino que Jesucristo trazo, por que solo en el, hay vida, vida en abundancia.

3.            Imitar a Dios, de la forma que Cristo se comporto delante de la presencia del Padre, (Ef. 5:1-2), el apóstol Pablo incentivo a los hermanos de la Iglesia de Éfeso escribiéndoles: “Ustedes, como hijos amados de Dios, procuren imitarlo. Traten a todos con amor, de la misma manera que Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio de olor agradable a Dios”.

4.            Tener una conducta como corresponde a un pueblo santo, (Ef. 5:3-5), “Ustedes deben portarse como corresponde al pueblo santo: ni siquiera hablen de la inmoralidad sexual ni de ninguna otra clase de impureza o de avaricia. No digan indecencias ni tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios.  Pues tengan por cierto que quien comete inmoralidades sexuales, o hace cosas impuras, o se deja llevar por la avaricia (que es una especie de idolatría), no puede tener parte en el reino de Cristo y de Dios”. Debido a que sin la Santidad nadie vera Dios (He. 12:14).

5.            Procurar que a nadie le falte la gracia de Dios, (He. 12:15),  a fin de que ninguno sea como una planta de raíz amarga que hace daño y envenena a la gente.

6.            No despreciar lo sagrado, (He. 12:16), como Esaú, cuando quiso recibir la bendición de su padre, fue rechazado; y aunque lloró mucho, ya no hubo remedio para lo sucedido.

7.            No rechazar la disciplina de Dios, (He. 12:25), a aquellos que Dios les llamó la atención aquí en la tierra, no escaparon; mucho menos podremos escapar nosotros, si le damos la espalda al que nos llama la atención desde el cielo.

8.            Respetar el matrimonio y mantener la pureza de sus relaciones matrimoniales, (He. 13:4), porque Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio.

9.            No dejarse llevar por enseñanzas diferentes y extrañas, (He. 13:9).

10.       No olvidarse de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, (He. 13:16),  porque estos son los sacrificios que agradan a Dios.

11.       Hablar siempre de acuerdo con la sana enseñanza, (Tit. 2:1).

12.       Tener una completa dedicación en el servicio a Dios, (2 Ti. 2:4).

13.       Estar delante de Dios aprobado, (2 Ti. 2:15), como un hombre de valor comprobado.

14.       Buscar la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con todos los que con un corazón limpio invocan al Señor, (2 Ti. 2:22).

15.       Ser hacedores de la Palabra de Dios, (Stgo. 1:22, 25), la salvación induce al servicio de Dios.

16.       No hacer discriminaciones entre una persona y otra, (Stgo. 2:9), al hacerlo se comete pecado y son culpables ante la ley de Dios.

17.       Tener compasión de otros, (Stgo. 2:13), los que no tienen compasión serán también juzgados, pero los que han tenido compasión, saldrán victoriosos en la hora del juicio.

18.       La fe tiene debe estar relacionada con los hechos, (Stgo. 2:14), ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe, si sus hechos no lo demuestran? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Así pasa con la fe: por sí sola, es decir, si no se demuestra con hechos, es una cosa muerta. Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe está muerta si no va acompañada de hechos.

19.       No hacerse amigo del mundo, (Stgo. 4:4), cualquiera que decide ser amigo del mundo, se vuelve enemigo de Dios.

20.       Humillarse delante del Señor, y él los enaltecerá, (Stgo. 4:10).

21.       Hacer la voluntad de Dios, (Mt. 7:21-23).

22.       Debe andar como El anduvo, (1 Jn. 2:6).

Estos y otros versículos de la Palabra de Dios, son las señaléticas que Dios nos ha dado para guiarnos a través de las sendas antiguas cristianas. Una gran parte de los creyentes confunden las antiguas formas de adorar a Dios basados en los usos y costumbres de la época en que ellos se convirtieron; otros, los que nuncan han sido discipulados, se les lmpone la tradicion como dogma invariable, con la verdadera senda antigua del cristianismo que enseño el Maestro, transmitieron los Apóstoles y propagaron los Padres de la Iglesia.

Desde el inicio de la formalización del cristianismo sufrió la acomodación de sus normas a las situaciones imperantes y posteriormente la adaptación de sus preceptos a las circunstancias institucionales influenciados por el creciente poder y privilegios que fue adquiriendo en ciertos lugares geográficos. Lo que trajo como consecuencia el paulatino abandono de la senda antigua del cristianismo a los largo de estos 21 siglos de existencia.

Los genuinos adoradores de Dios y fieles discípulos de Cristo, tienen el deber y la responsabilidad de orientar su fe, y acciones a lo que Jesús estableció; de disciplinar su conducta de acuerdo a los mandamientos que ordeno el Maestro.

Juan Salgado Rioseco




sábado, 2 de junio de 2012

" y vosotros sois testigos "

"... y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".  (Mateo 28:20).

Esta promesa fue dada a los testigos de la vida de Jesucristo, quienes serían los primeros componentes de su Iglesia Universal, (Hch. 1:13-15; 2:1-4). Lo relevante de esto, es que, Cristo mismo es quien se compromete a no separarse nunca de sus testigos.

Pero, ¿porqué Jesucristo estaría por siempre con ellos?, ¿a que se debe esta promesa alentadora? El propósito de estas palabras de Jesús nace de una orden que él les habría dado: "Id y haced discípulos a todos las naciones, bautizándolos en el nombre del padre, y del hijo, y del espíritu santo enseñándoles que guarden todos las cosas que os he mandado", (Mateo 28:19-20).

Primeramente debemos decir que “testigo” lo define la Real Academia de la Lengua Española como “Persona que está presente en un acto o en una acción, especialmente la que habla en un juicio para explicar los hechos que ha presenciado.” De su raíz hebrea “'ed”,  traducida al griego como “mártus o mártur”, de las cuales deriva la palabra española "mártir". Denota a uno que puede certificar o certifica aquello que ha visto u oído, o conoce.

Por lo tanto, los apóstoles eran testigos de la resurrección y del evangelio, y daban su testimonio con seguridad (Hch. 1:8; 2:32; 3:15; 10:39; 1 R 5:1; cf Lc. 24:48; etc.). Se llamó y se preparó especialmente a Pablo para que fuera Testigo de Cristo (Hch. 22:14, 15; 26:12-16). De Jesús se dice que es "el Testigo fiel y verdadero" (Ap. 3:14; cf 1:5). En ciertas circunstancias el gr. mártus llegó a tener el significado de "mártir", y ése es el sentido que tiene la palabra "testigo" en Hch. 22:20 y Ap. 2:13 en la RVR. En Ap. 17:6 ha sido traducida por "mártir". Las Escrituras menciona “una nube de testigos”, de aquellos mencionados en el cap. 11 de Hebreos, aquellos cuyas vidas y acciones dieron testimonio del valor y efecto de la fe, y cuya fe queda registrada en la Escritura. (1 Pe. 5:1).

Lo que Jesús deseaba de sus testigos, era un desafío mundial, lo pedía con autoridad, pues los había preparado para esta gran comisión.

¿Cómo planeó el Señor que esto se cumpliese?

Primero elige hombres, (Marcos 3:13; Lucas 6:12-13), luego, los hace "testigos" de su evangelio el cual es descrito como poderoso en la carta de Pablo a los Romanos (Ro. 1:16). Ciertamente Jesús reveló a sus discípulos un poder que luego ellos obtendrían, recordemos algunos episodios en donde Jesús muestra su poder:

1.       Sana a un leproso.  (Mr. 1:40-45; Lc. 5:12-16; Mt. 8:1-4).

2.       Sana al siervo de un centurión.  (Mt. 8:5-13; Lc. 7:1-10).

3.       Sana a la suegra de Pedro.  (Mt. 8:14-17; Mr. 1:19-34).

4.       Calma la tempestad.  (Mr. 4:35-41; Lc. 8:22-25).

5.       Da vista a dos ciegos.  (Mt. 9:27-31).

6.       Hace hablar a un mudo.  (Mt. 9:32-34).

7.       Anda sobre el mar.  (Mt. 14:22-33; Mr. 6:45-52; Lc. 6:15-21).

8.       Alimenta a cinco mil personas.  (Mt. 14:13-21; Mr. 6:30-44; Jn. 6:1-14).

9.       Alimenta a cuatro mil personas.  (Mt. 15:32-39; Mr. 8:1-10).

10.  Muestra su gloria en la transfiguración a Pedro, Jacobo y Juan .  (Mt. 17:1-9; Mr. 9:2-13; Lc. 9:28-36).

11.  Sana a un paralítico.  (Mt. 9:1-8; Mr. 2:1-12, Lc. 5:17-26)

12.  Sana a un endemoniado.  (Mt. 8:28-34; Mr. 5:1-20; Lc.8:26-39).

13.  Resucita a la hija de Jairo.  (Mt. 9:18-26; Mr. 5:21-43; Lc. 8:40-56).

14.  Resucita al hijo de la viuda de Nain.  (Lc. 7:11-17).

15.  Al tercer día de su muerte resucita.  (Mt. 28:1-10; Mr. 16:1-8; Lc. 24:1-12; Jn. 20:1-10).

Estas  son algunas de las señales y prodigios más relevantes de los cuales fueron testigos presenciales los discípulos de Jesucristo. Es más aún, antes de su ascensión reafirmando que su presencia sería permanente les dice: "... y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán". (Mr. 17-18).

Habiendo visto tantas maravillas y siendo receptores de tan grandes promesas no es raro entonces que Jesucristo les diga: "... y vosotros sois testigos de estas cosas". (Lc. 24:48). Pero para ser verdaderos testigos les faltaba el sello de sus testimonios, es así que nuestro Señor da su última promesa, donde condensa todas las anteriores:

"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra". (Hch. 1:8), y habiendo dicho estas cosas, fue alzado, y le recibió una  nube que le ocultó de sus ojos".

Al haber analizado la vida de nuestro Señor Jesucristo y el nacimiento de su Iglesia, pareciera que estas promesas sólo hubiesen sido dadas a ellos, sin embargo, habiendo transcurridos dos milenios de estos acontecimientos, Jesús nos recuerda por su palabra:
"... y he aquí estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo. Amén" (Mt. 28:20).

¿Qué significa ser testigo de Jesús? Como el apóstol Juan escribió: Les escribimos a ustedes acerca de aquello que ya existía desde el principio, de lo que hemos oído y de lo que hemos visto con nuestros propios ojos. Porque lo hemos visto y lo hemos tocado con nuestras manos. Se trata de la Palabra de vida.”(1Jn. 1.1) o como esta escrito en Hechos 22:15 “Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.”

Ser testigo de Jesús, es aquel que ha "visto, oído y tocado" un hecho o acontecimiento de la acción de Dios entre los hombres, y lo da a conocer o lo transmite para que otros seres humanos lo conozcan y se acerquen a él. En efecto, no hemos sacado de fábulas o de teorías inventadas lo que les hemos enseñado sobre el poder y la venida de Cristo Jesús, nuestro Señor. Con nuestros propios ojos hemos contemplado su majestad (2 Pe. 1:16).

Ser testigos de Jesús, en nuestros días, significa ser un cristiano auténtico, no sólo de palabra, sino cristianos activos e íntegros, que se preocupan por conocer cada vez más a Jesús, por comunicarse con El y por poner en práctica sus enseñanzas sirviendo a los demás. Jesús solicita a sus testigos ser la sal de la tierra y la luz del mundo. Que esa luz debe brillar delante de los hombres para que, viendo, glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos, porque sus testigos están en el mundo pero no son del mundo. El que se considera testigo de Jesús debe serlo en y con la Iglesia de Cristo, ser testigos de Jesús envuelve una vida de compromiso y obediencia al dador de la vida.

¿Qué están haciendo los testigos de Jesús?

Sabemos que su palabra permanece inmutable a los tiempos, pero los pensamientos de los hombres son fluctuantes, generando cambios culturales, algunos en forma radical, otros evolucionan hacia laicacismó relativista, otros son adaptacionista del post modernismo de la sociedad o se acomodan a las tendencias sociales para no ser discriminado de su ambiente social, algunos se encuentran interposicionados en un pluralismo secular social, basados en un pragmatismo de vida incoherente a los postulados cristianos; estas formas de vida soterran de una u otra forma los fundamentos y principios del testigo de Jesús, como consecuencia de esta diversidad y permisividad valórica, falsos testigos se han infiltrado en la Iglesia de Cristo, propagando sus falsas doctrinas con artimañas de demonios y fabulas de hombre, dañándola, muchos siguen su vida viciosa, y por causa de ellos se habla mal del camino de la verdad, generando una tendencia promiscua valórica que conlleva una imagen de apostasía desde el interior de la misma iglesia de Cristo.

Sin embargo, no todo es tinieblas, a pesar de las distorsiones o desviaciones que los hombres han efectuado a la Iglesia de Cristo, existe un remanente fiel, obediente y comprometido con la causa de Jesucristo, libre de la fatiga o el cansancio, de la desilusión o la desesperanza; que mantienen vida la llama del Espíritu que les renueva la alegría de vivir conforme a la fe y la esperanza del día de su glorificación; se aferran a la fe porque solo Jesús tiene las palabras de vida eterna, y se mantienen aprobados delante de la presencia de Dios, sabiendo que él es el santo de Dios.

Confirman su creencia en el día a día, la que les da fuerzas para defender la fe en Cristo; cada uno de ellos son verdaderos atalayas, paladines, fieles defensores de la causa de Jesús, que con pasión siguen ensanchando las estacas de la iglesia de Cristo, teniendo el  vigor para confesar con firmeza que aun la acción de Jesucristo entre los hombres permanece inalterable, llamando al hombre al reconcilio con Dios a través de Jesús, para salvar sus almas de la condenación perpetua.

Ser testigo de Jesús es seguir colaborando en la santificación del mundo y actuando como apóstoles comisionados e investido de su poder allí donde vivimos y trabajamos.

Ser testigo de Jesús es solo mirarlo a El por sobre todas las dificultades, manteniendo viva la esperanza que un día lo veremos manifestarse, escuchando su voz diciendo que en lo poco fuiste fiel y en lo mucho te pondré.

Juan Salgado Rioseco.

viernes, 1 de junio de 2012

Aprobado, como obrero, al servicio de Dios

En la carta pastoral del apóstol Pablo a su discípulo e hijo de la fe Timoteo encontramos la siguiente recomendación: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” (2 Ti. 2:15).

En primer lugar, definiremos las dos palabras importantes en este texto “obrero” y “aprobado”.
a.     Obrero, palabra que viene del Griego “ERGATEN”; persona que trabaja en un oficio (profesión), y que realiza las cosas del mejor modo posible, no con mediocridad. 

b.     Aprobado, del griego “DOKIMON”, admitido o aceptado después de ser puesto a prueba pasando a ser excelente o sobresaliente. 

c.      Ser puesto a prueba, se deriva de la palabra griega “DOKIMAZÖ”, probar una cosa para saber si vale la pena o no, es decir; examinar, evaluar, escudriñar a la persona en su  carácter o personalidad. 

 En otras palabras Pablo le estaba pidiendo a Timoteo “haz bien tu trabajo encomendado, no con mediocridad, con maestría en la enseñanza de la Palabra de Dios, para que pueda ser aceptado como sobresaliente, en la prueba de Dios.”
Hermoso consejo del apóstol de los gentiles a su fiel hijo en la fe, que valedera aplicación para los colaboradores e hijos de Dios del presente. Cotejando el texto en otras traducciones bíblicas encontramos lo siguiente:
 “Trata de que Dios pueda contar contigo; sé como obrero irreprensible, experto en el manejo de la palabra de la verdad.” (Biblia Latinoamericana 1995).
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza correctamente la palabra de la verdad.” (Biblia Textual 3ra. Edición 2010).
“Haz todo lo posible por presentarte delante de Dios como un hombre de valor comprobado, como un trabajador que no tiene de qué avergonzarse, que enseña debidamente el mensaje de la verdad.” (Dios habla hoy)
“Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad.” (Nueva versión Internacional).

Work hard so you can present yourself to God and receive his approval. Trabaja duro para que puedas presentarte a Dios y recibir su aprobación. Be a good worker, one who does not need to be ashamed and who correctly explains the word of truth. Ser un buen trabajador, aquel que no tiene por qué avergonzarse, que explica correctamente la palabra de verdad.” (Nueva Traducción Viviente, 2007)
El análisis de cada uno de estos textos expuestos nos encontramos con ideas planteadas por estos traductores, nos hacen comprender mejor el consejo del apóstol de los gentiles a su fiel colaborador, en ese entonces anciano de la iglesia de Éfeso, cumplimiento una tarea encomendada.
“Trata de que Dios pueda contar contigo, por tu labor comprobada, siendo un obrero de limpia conciencia, experto en el manejo de la palabra de verdad, que la interpreta y la enseña en forma recta y correcta.”  Que exquisito consejo, ocurrido en la década de los sesenta del primer siglo, que salió de un hombre que estaba en las postrimerías de su vida hacia uno de sus mas fieles colaboradores.
Este consejo no ha perdido validez, hoy al inicio de la segunda década del tercer milenio del cristianismo cobra una vital importancia. La situación de la Iglesia de Cristo, se ha ido complicando por efecto de que sus líderes no están a la altura de su digno cargo, por ende, la conducción que realizan en sus respectivas congregaciones es insuficiente o mediocre, que la mayoría de ellas no pasan la prueba de Dios o no son probas de estar delante de su presencia.
Las personas que concurren a una iglesia determinada, solo esperan recibir algo digno a su situación de parte de Dios, sin embargo, las limitaciones de los seudos conductores de la fe, obstruyen el propósito de Dios, desviando la fe de muchos hacia caminos de muerte.

¿Qué se espera de los ministros o los que están al servicio del evangelio de Cristo?

Que sean aprobados por Dios, en referencia a su elección, persona, obra y la transmisión verdadera de la Palabra de verdad.
Que la gracia de Dios este en ellos, fieles en el Señor, que el fuego de Dios arda en ellos, que efectúen su labor con limpia conciencia, que tengan preocupación por las almas en contra sus interese personales y que siempre sus acciones estén fundamentadas o dirigidas por la voluntad de Dios.  
Que el deber del ministro o del que esta al servicio de Cristo sea  el estudio, la exposición y la aplicación de las Escrituras.
Que sea ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
Que no descuide el don que capacita su llamado o ministerio.
Que su vida personal debe ser tan pura como su doctrina. Ambos fueron hechos el uno para el otro. Si el siervo del Señor no cuida de sí mismo, su doctrina será incoherente y confusa. La influencia de Dios puede apartarse de una persona por descuido, y nuestras mentes pueden perder la intensidad de su llamado.
Que los propósitos de Dios tienen que estar estrechamente atados a sus mentes y corazones.
Que cuando predica la palabra de verdad, debe presentarla a la congregación, procurando con mucha diligencia llevarla con honestidad, fidelidad, moralidad, respeto, dignidad, y sobre todo con pureza de corazón.
Que demuestra su lealtad adorando al único y verdadero Dios, con sus acciones.
Que ande en el camino de la perfección, para que puedan servir con integridad. 

Estas cualidades deberían estar en todos los ministros o servidores de Dios, ya que son imprescindibles en la conducción de la iglesia de Cristo, se evitarían la gran mayoría de los males que la afectan; hoy más que nunca, la iglesia de Cristo necesita ministros o servidores auténticos, competentes, no de costumbres religiosas o elegidos por tradiciones humanas bajo intereses personales, celoso en guardar su testimonio, útil al Señor, fiel administrador de la multiforme gracia de Dios.
Un buen ministro de Dios, debe estar aprobado para corregir las desviaciones, evitar los engaños, impedir las manipulaciones de la fe  y oponerse a la apostasía, con las armas que Dios ha señalado, nutrido con las palabras de la fe, en proceso continuo y de la buena doctrina. Sus fuerzas deben estar orientadas de sacar del error a sus membresías, la única forma de salir victorioso es que permanentemente se ejerciten en la piedad, aun mas, siendo modelo espiritual de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

El Señor Jesucristo, por su gracia, hizo a sus ministros competentesde un Nuevo Pacto, no de oficio, ni de letra, sino de Espiritu, para servir diligentemente a su iglesia con integridad de corazon y fe.
Juan Salgado Rioseco.

jueves, 31 de mayo de 2012

Una Iglesia aprobada para enseñar


La sociedad chilena se encuentra inmersa en una reforma a su sistema educacional, para enfrentar los nuevos desafíos que conlleva los cambios sociales, economicos, los adelantos científicos y tecnológicos. La iglesia pentecostal se encuentra inserta dentro de esta sociedad y es parte de ella, al hacer un diagnostico riguroso, podemos llegar a la conclusion que no esta preparada para enfrentar estos desafíos que le impone la sociedad frente a estos cambios, algunos radicales  o opuestos del punto de vista cristiano dogmatico; la multidiversidad de las problematicas que enfrenta son demasiadas, muchas de las consecuencias colaterales son debido a que los métodos de enseñanzas en las iglesias tradicionalistas han quedado obsoletas a la mentalidad de las nuevas generaciones,  producto a esto,  es el alejamiento de muchas personas debido a que no sienten la satisfaccion a los requerimientos espirituales, de instrucción y de enseñanza de sus congregantes, uno de los factores mas influyentes es el anacronismo que tiene trabado todos los estamentos educacionales de la iglesia...

Rick Warren, pastor de la mayor iglesia y más explosivo crecimiento de la zona de California de los Estados Unidos (15.000 miembros en 15 años, el 80% son convertidos y bautizados por esa iglesia), define al trabajo de la iglesia de la siguiente forma o facetas:

Las iglesias necesitan crecer en amor a través del compañerismo.

Las iglesias necesitan crecer en profundidad a través del discipulado.

Las iglesias necesitan crecer en fuerza a través de la adoración.

Las iglesias necesitan crecer en amplitud a través del ministerio.

Las iglesias necesitan crecer en tamaño a través del evangelismo.


En Hechos 2:42-47 se describen estas cinco facetas de crecimiento en la primera iglesia de Jerusalén. Los primeros cristianos tenían comunión, se edificaban los unos a los otros, adoraban, ministraban y evangelizaban. Como resultado, el versículo 47 dice: "Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos"... Dios añadía el crecimiento (su parte) cuando la iglesia hacía su parte (cumplir con los cinco propósitos, Rick Warren. Una Iglesia con propósito. p. 55.)

Un porcentaje mayoritario de las membresías no tiene un mayor compromiso y disposición con las actividades de la iglesia, los agentes que concurren para formar esta situación son: la falta de preparación diligente e idónea de sus transmisores doctrinales;  no poseer una madurez espiritual estable; sus proyectos son demasiados fluctuantes; no transmitir o no tener conocimiento de los valores permanentes del cristianismo; la falta de una conduccion de lideres con vision y proyecto de futuro.

Un gran porcentaje del tiempo se emplea en dar gusto a la liviandad emocional, vestida bajo un ropaje de espiritualidad que al pasar el tiempo entrega como fruto el constante reflujo de creyentes que van de congregación en congregación o que nuevamente se hacen miembros de la iglesia del mundo. El recambio constante de personas es un signo de que la iglesia no esta cumpliendo en forma eficiente e idónea su labor.

Una realidad indudable es que la iglesia no esta cumpliendo con el propósito de Dios que tiene para ella. “Id y haced discípulos... “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;…” (Mateo 28:20). La palabra enseñándoles, se tradujo del griego «didasco» que significa instruir y enseñar sistemáticamente. La palabra guardar, en este versículo, se tradujo del griego “tereo” que tiene, entre otros significados, el de obedecer. También la palabra “tereo” significa “conservar” y tiene la connotación de permanecer en la práctica de una enseñanza

Podemos deducir que la ordenanza de Jesús a la iglesia es: “vayan y hagan discípulos, enséñenles sistemáticamente a permanecer, a conservarse firmes en la observancia de los mandamientos establecidos por Dios”.

Sin embargo la situación contractual de la iglesia es totalmente diferente: sus métodos de enseñanzas no se adecuan a los propósitos prioritarios del mandato pastoral, y sus exiguos frutos no estan a la altura del proposito de Dios, por lo tanto, no esta aprobada para trazar bien la Palabra de verdad, menos a enseñarla

La iglesia existe para edificar al pueblo de Dios, potenciar a los futuros ministerios, crear los espacios para que los nuevos obreros al servicio de Cristo se desarrollen, para asi lograr la expansion y el crecimiento en cumplimiento de la comision pastoral.

Es un deber ineludible para la iglesia es proveer todas las herramientas necesarias para que el creyente llegue a desarrollarse integralmente como cristiano, y alcance una madurez espiritual bajo el fruto genuino del Espíritu Santo; de equiparlo para que cumplan su ministerio en la forma más eficiente; y empeñe su vida en la misión a la cual Jesús lo ha llamado, con una idoneidad transparente y victoriosa. Esta forma de trabajar, se podría decir que es una iglesia con propósitos definidos delante de la presencia de Dios.

La iglesia debe redefinir su forma de actuar y formularse un propósito que este de acuerdo a la misión que Jesucristo ordenó y trabajar por la realización hasta que pueda decir que se esta cumpliendo con la voluntad del Maestro, no basta lograrlo, sino que debe permanecer en el tiempo.
Podemos concluir con la siguiente cita bíblica: “Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia”. (Efesios 5: 32)

Juan Salgado Rioseco

lunes, 7 de mayo de 2012

¿Servicio a Dios o clientelismo religioso?



La sociedad chilena se ha convulsionado por algunos sucesos en el interior de la iglesia históricamente fuerte en lo social y de gran influencia política, que ha traído graves daños colaterales, por ejemplo la falta de credibilidad, desmedro de su prestigio, su voz no está siendo escuchada, y ha visto mermada la confianza en gran porcentaje del país, producto de la secuencia de actos inmorales reñidas con la ética cristiana, además de el gran clientelismo religioso en sus innumerables fiestas religiosas sincréticas paganas. Por otro lado, la lucha de poder en el ámbito emblemático evangélico ha traído una secuencia de divisiones, la otrora pujante fuerza se ha visto canibalizada por las asonadas de líderes, que sin escrúpulos se han apoderado de la iglesia de Cristo, que evidenciando una falta de ética ministerial, bajo acciones inmorales han arrastrado a miles de miembros a una irracional situación religiosa. Como consecuencia de estos sucesos, cientos de miles de personas, ya no creen o han perdido la fe, no solo en sus pastores sino la fe en Cristo y han pasado a engrosar la lista de los miles de incrédulos, poniendo en riesgo el más valioso tesoro del cristianismo: la salvación del hombre.
En otro ámbito, las nuevas tendencias religiosas en el ámbito evangélico, con sus acciones mercantiles, han desviado la fe de otros miles de personas que han acudido a la forma fácil de obtener las prebendas que estos seudos eclesiásticos ofrecen, jugando con la creencia de estos incautos e incultos doctrinales. Estos manipuladores religiosos evidencian la dicotomía entre lo sagrado y lo profano, desde donde se interroga si el capital religioso puede convertirse en el capital económico y político, como lo plantea Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo.  Igualmente,  son objeto  de  controversia  el marketing,  las condiciones  sociales,  los partidos políticos confesionales, las características de liderazgo carismático que ejercen los líderes de estos movimientos, la teología informal y la incidencia de la interpretación de esta, en el comportamiento  social.
En este ambiente, se ha ido consolidando un mercantilismo religioso, ligado a la subreligiosidad popular y a la incultura doctrinal,  debido que la iglesia cristiana ha cumplido con el mandato en forma negligente que Jesús dio a sus seguidores: “Por tanto, id, y haced discípulos…” “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;” esta situación está siendo utilizada para generar riquezas que van a las cuentas personales de estos falsos apóstoles de la fe, aprovechándose de miles de neófitos que incautamente entregan sus aportes económicos no en beneficio de la comunidad a la cual pertenecen sino a estos proveedores de una falsa religión.
Esta situación no es extraña en la historia de la iglesia, en el primer siglo nos encontramos con Demetrio y otros plateros sacaban provecho de las creencias religiosas de la gente en Éfeso y entre los feligreses de Artemisa que provenían de otras partes del mundo. Estos artesanos vendían fetiches o recuerdos que representaban un negocio de grandes ganancias producto de la fe de las personas. Por otra parte, nos encontramos con el mensaje de Pablo, presentando a Jesucristo y el reino de Dios, como una única vía de fe y de salvación, contrario a la idea del fetichismo religioso y de la comercialización de la fe. En muchas iglesias locales el mercantilismo religioso bajo sus diversas caretas, está dejando una estela devastadora de confusión y pérdida paulatina de su identidad evangélica.
Aquellos que como observante de la fe en Cristo, de acuerdo a lo estipulado en la Palabra de Dios y que tratamos de resguardar la iglesia bajo el kerigma apostólico, vemos con preocupación las diferentes propuestas religiosas, sus postulados y sus consecuencias colaterales, en sus diversas tendencias, debido a que están poniendo en riesgo la pureza de la iglesia de Cristo.
Entre estas tendencias se encuentra, el sincretismo religioso que avanza vertiginosamente mezclando la verdad bíblicamente revelada con las distintas tesis y prácticas de religiones paganas, en aras de una gran unidad religiosa humanista.
El pragmatismo relativista está desraizando todos los principios bíblicos,  morales y espirituales de la iglesia y se acepta sus avances como “modernidad cristiana”, como “juvenilización” de la Iglesia, y la adaptación de la subreligiosidad animista como dogmas de fe.
La idolatría y el mercantilismo religioso, con un evangelio falso de “éxito y prosperidad” o “salud y riqueza”, hacen una buena cantidad de creyentes pasen a engrosar el ego y multiplicar la fortuna de sus propulsores.
La iglesia formalista y nominal que ha buscado paradigmas que le sirvan para poder expresar la fe sincrética y relativista de vivir como quiera según la carne; pero la pregunta es ¿bajo qué autoridad y sirviendo a qué Dios?
Los nuevos títulos con que se auto dominan estos aparecidos lideres, a traen a las grandes masas de cándidos, embadurnándolas con falsas caretas sus propuestas, traspasando la línea de la apostasía, la negación de la fe en Cristo, y las propias enseñanzas y mandamientos de Jesucristo.

Estas realidades han traído funestas consecuencias a la iglesia: manifestada en la pérdida de identidad doctrinal e institucional; en la negación de la identidad evangélica; más aun, en un alejamiento paulatino e irreversible de los principios ortodoxos de la enseñanza de Cristo; con sus obras han mancillado la obra de Cristo por la humanidad.

¿Qué actitud debe tomar las iglesias que se mantienen conforme al kerigma apostólico?
Erradicar el clientelismo religioso y para ello se requieren cristianos convertidos y no convencidos, que su mirada este en Cristo Jesús y no en liderazgo carismáticos con seudas propuestas, extirpando el fetichismo religioso; optando por una vida consagrada bajo los paradigmas bíblicos.

Para lograr lo anterior, la iglesia debe asumir con diligencia su comisión pastoral de “predicar el evangelio del reino de los cielos”  y “haced verdaderos discípulos, capacitados para adorar en espíritu y en verdad”; enseñar en forma incólume la ortodoxia bíblica ya determinada por Jesucristo en los escritos evangélicos; vivir la fe bíblica conforme a los mandamientos de Jesús.
Esto determina la posición de una iglesia que sirve a Cristo y una iglesia religiosa humanista; es un gran desafío, pero no imposible de cumplir, si Dios está con nosotros, quien contra nosotros.

Juan Salgado Rioseco

jueves, 3 de mayo de 2012

“Procura cumplir bien el servicio a Dios”



Escudriñando las Escrituras encontré en la carta del apóstol Pablo a la iglesia de Colosas, la siguiente recomendación: "Díganle esto a Arquipo: “Procura cumplir bien el servicio que te han encomendado en nombre del Señor” (Dios Habla Hoy.  Col. 4:17).

Cotejando el versículo con la Biblia Reina Valera 1995, esta versión traduce de la siguiente manera: "Decid a Arquipo: «Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor». La versión de la Américas dice: "... cumplir la tarea...", una verdadera dimensión cobra al contemporizar este versículo.
En este versículo Pablo da una exhortación especial a Arquipo, la palabra “servicio o ministerio” proviene de la palabra griega “diaconían”, usada en el sentido específico del ministerio cristiano que se recibe a través del don de Dios, y podemos denotar el mandato al ministro de Cristo al respecto: a) cuidar del ministerio y b) cumplir el ministerio en su plenitud.
Pablo animó a Arquipo a que se asegurara de realizar el ministerio que había recibido del Señor. Hay muchas maneras de dejar nuestro trabajo incompleto: podemos desviarnos moralmente con facilidad; agotarnos y parar; enojarnos y abandonar o despreocuparnos dejándoselo a otros. Debemos asegurarnos de que acabemos el trabajo que Dios nos asignó y no dejarlo inconcluso.
Dentro de nuestras comunidades, donde la multiforme de ministerios independientes dan forma al Cuerpo de Cristo, a través del Espíritu Santo, mucho de ellos se encuentran inactivos por la indolencia, la desidia, el doble ánimo, la inconstancia, la falta de sinceridad, o simplemente la dejación de servir a Dios como corresponde. Recobra importancia tomar el consejo del apóstol de los gentiles a Arquipo: cumplas el ministerio, cumplir bien el servicio, cumplir la tarea, que hemos recibido, que se nos han encomendado en el nombre del Señor. Pablo recomendaba a Timoteo que “Pero tú conserva siempre el buen juicio, soporta los sufrimientos, dedícate a anunciar el evangelio, cumple bien con tu trabajo.” (DHH 2 Ti. 4:5).
Ministerio, servicio, tarea, palabras que se encuentran a diario en los labios del creyente; cuantos de ellos se hacen realidad, o alcanzan las metas propuestas, o cuantos otros solo quedan en los buenos propósitos de las promesas incumplidas; ¿qué nos sucede?, la mayor parte de las membresías no están con un compromiso real con Dios; pareciera que no tienen la capacidad de discernir, entre el servicio o la tarea que se nos ha encomendado divinamente y nuestros deseos seculares.
Pablo  escribía en Col. 1:25 “Dios ha hecho de mí un servidor de la iglesia, por el encargo que él me dio, para bien de ustedes, de anunciar en todas partes su mensaje”. (DHH), al analizar el arduo trabajo del apóstol por la evangelización de los gentiles, podemos darnos cuenta que cumplió con creces el propósito de Dios que lo responsabilizó por dicha tarea. ¿Usted está cumpliendo con la tarea que Dios le ha encomendado? Pablo instaba a los Corintios a imitarle, como él imitaba a Cristo (1 Co. 11:1), aun con ruego (1 Co. 4:16), más aun a los Filipenses les escribió: Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;…” (3:17, 18).
No solo se debe cumplir con la tarea encomendada, sino cobra una real importancia la forma en que se realiza. Muchos ministerios han fracasado en la tarea, no porque no tuvieran el ánimo de hacerlo, sino por la forma o manera que lo llevaron a cabo, o por que en el camino han desvirtuado la tarea encomendada. En la tercera carta de Juan encontramos dos tipos de liderazgo cumpliendo la tarea  encomendada; Gayo un líder hospitalario, lleno de amor fraternal;  Diótrefes  un líder ambicioso de poder, lleno de autoritarismo, malintencionado. Reflexionando sobre la forma de llevar acabo la tarea encomendada, debemos tener cuidado en la forma de realizarla, podemos con nuestras actitudes hacer fracasar el ministerio al cual hemos sido llamados o ser fructíferos si cumplimos los preceptos de ser verdaderos siervos al servicio de Dios.
De acuerdo al apóstol Pedro en su primera carta, "somos elegidos según la presciencia de Dios Padre... para obedecer...". El éxito de cumplir la tarea encomendada es la obediencia, a través de ella reflejamos nuestro amor a Dios, si obedecemos poco, poco lo amamos; si nuestra obediencia es grande, grande es el amor a Dios. Cuando una persona obedece a Dios da con ello la única evidencia posible de que en su corazón cree a Dios y puede con honestidad decir: “De ella fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col. 1:25.). Resultado de la obediencia es cumplir la tarea encomendada enteramente, cabalmente, debidamente, en forma oportuna y correcta; con honradez y honestidad, por que eso es agradable a Dios. Por eso, es importante procurar cumplir bien la tarea encomendada, no se debe escatimar esfuerzo para llegar a realizar la labor que Dios nos pide con perfección.
Como Arquipo y todos los que tienen una misión de servicio en la comunidad cristiana han de cumplirla cabalmente.

Juan Salgado Rioseco

viernes, 27 de abril de 2012

Berit o Diatheke: Alianza o Testamento




Berit, la palabra hebrea que significa "pacto" o "alianza", es uno de los términos fundamentales de la teología bíblica. Denota la idea de: convenio, acuerdo, confederación. Lo más probable es que este nombre se derive de la raíz acádica que significa "encadenar, poner grillos"; tiene paralelos en la lengua hitita, egipcia, asiria y aramea. Se refiere generalmente al acto o rito de establecer un pacto, o contrato formal entre dos partes involucradas en un acto.
La gran mayoría de los casos de berît, tienen que ver con los pactos o alianzas de Dios con hombres, como en el caso de Gn. 6:18, son importantes los verbos que se usan: "Estableceré mi pacto contigo", literalmente, "mantendré firme" o "confirmaré" mi "alianza". "Y pondré mi pacto entre mí y ti" (Gn.17:2; "cumpliré" RVA; "confirmaré" BLA). "Mi pacto que yo les mandé" (Jos. 7:11).
"Pacto o Alianza" es un término paralelo, o equivalente a los vocablos hebreos dabar (palabra), joq (estatuto), piqqûd (preceptos; Sal. 103:18 LBA), edah (testimonio, Sal. 78:10) y jesed (misericordia, Dt. 7:9). Estos términos enfatizan la autoridad y la gracia de Dios en establecer y cumplir con el pacto, a la vez señalan la responsabilidad humana bajo el pacto.
En Génesis 6:18; 9:8-17, encontramos la mención de dos pactos concertados entre Dios y Noé, se estipula una obligación determinada para Noé, y ciertas promesas de parte  de Dios, es preludio a los pactos bíblicos en los que las promesas representan un papel importante.
La alianza de Dios con los patriarcas (Gn. 15 y 17), incluye la promesa que posteriormente daría nacimiento al pueblo escogido y al establecimiento de su tierra propia, por lo tanto, el pacto patriarcal es de carácter de promisión, el cual lo ligaría fuertemente en el futuro con el pacto Davídico.
Las palabras de la "alianza" se escribieron en un libro (Ex. 24:4,7; Dt. 31:24-26) y sobre tablas de piedra (Ex.34:28). La alianza divina es una relación de amor y lealtad entre el Señor y su pueblo escogido (Ex. 19:5-6; Dt. 8:1). Con él se designa el lazo de unión que el Señor estableció con su pueblo en el monte Sinaí. El autor de Éxodo, aun cuando se ocupa de la descripción del nuevo pacto sinaítico, no deja de destacar la importancia del pacto patriarcal. Con el quebrantamiento del pacto sinaítico (Ex. 32) el autor demuestra que el pacto patriarcal seguía en vigencia (Ex. 33:1). Por lo tanto, el pacto sinaítico no reemplazó al pacto patriarcal, sino que coexistió con él.
Con la llegada de la monarquía, la situación histórica cambió sustancialmente, resultó necesario el establecimiento del pacto Davídico. El rey de Israel es ahora el mediador  entre Dios y su pueblo, por consiguiente, concertar un pacto con el rey fue necesario, aunque algunos eruditos dicen que no se debe considerar como un pacto nuevo, sino más bien como una ampliación del pacto sinaítico. El pacto patriarcal  y el Davídico, están íntimamente unidos, ambos pactos son de promisión. Las promesas patriarcales se cumplieron fielmente en la época de David y en especial en el reinado de Salomón, aumentando la promesa a un reino eterno para sus descendientes, lo que implica que el pacto patriarcal es reemplazado por el nuevo pacto en cierto modo. En 2 S. 7 el pacto aparece en forma narrativa, pero ciertos términos que se utilizan dan entender claramente que existe un fondo pactual.
El pacto Davídico, como se evidencia en Sal. 2 y 110 ejerció profunda influencia en las expectativas posteriores del AT y aun del NT. 
A este pacto, alianza o lazo de unión establecido por intermedio de Moisés y David, los profetas (alrededor del año 600 a.C.) contrapusieron una "nueva alianza", que no estaría escrita, como la antigua, sobre tablas de piedra, sino en el corazón de las personas por el Espíritu del Señor (Jer 31.31–34; Ez 36.26–27). De ahí la distinción entre la "nueva" y la "antigua alianza": la primera, sellada en el Sinaí, fue ratificada con sacrificios de animales; la segunda, incomparablemente superior, fue establecida con la sangre de Cristo, y como el cordero pascual. Con el nuevo pacto la maldición del antiguo pacto sinaítico fue quitada por Cristo. Él se convirtió en el nuevo rey Davídico sobre el trono eterno, cumpliéndose así con la promesa hecha a David.
Ahora bien, el término hebreo berît se tradujo al griego con la palabra diatheke, que significa "disposición", "arreglo", y de ahí "última disposición" o "última voluntad", es decir, "testamento", esta última palabra tiene su raíz en el latín. De este modo, la versión griega de la Biblia, conocida con el nombre de Septuaginta o traducción de los Setenta (LXX), quiso poner de relieve que el pacto o alianza era un don y una gracia de Dios, y no el fruto o el resultado de una decisión humana. La Biblia relata el propósito "testamentario" de Dios, de modo que el ser humano pueda unirse a Él en servicio amoroso y conocer la comunión eterna con Él mediante la redención que es en Cristo Jesús.
La palabra griega diatheke fue luego traducida al latín por testamentum, y de allí pasó a las lenguas modernas derivadas de este idioma (castellano, francés, rumano, aragonés, etc.). Por eso se habla corrientemente del Antiguo y del Nuevo Testamento, (Antiguo Pacto y del Nuevo Pacto).
Aunque la palabra griega normal para pacto es  suntheke, que describe siempre un acuerdo hecho en igualdad de condiciones, que cualquiera de las dos partes puede alterar. Pero la palabra berit  (pacto en hebreo) significa algo diferente. Dios y el hombre no se encuentran en igualdad de condiciones; significa que Dios, a opción propia y en su libre gracia, ofreció al hombre esta relación, que el hombre no puede alterar, cambiar, ni anular, sino sólo aceptar o rechazar. Ahora bien, el supremo ejemplo de tal acuerdo es “un testimonio”.
Las condiciones de un testamento son impuestas por una persona y aceptadas por otra, que no pueden alterarlas. No entramos en relación con Dios por derecho propio ni según nuestras estipulaciones, sino por la iniciativa y la gracia de Dios. Esta idea predominante es el núcleo central de la relación entre Dios y el hombre.
Con respecto al "berit" o "Alianza" en relación Dios con Israel, tomando como referencia a Deuteronomio 26:17, 18, tenemos una obligación a la que se compromete Dios (pueblo suyo, de su exclusiva posesión) y tres obligaciones a la que se compromete Israel (que Yahvé es tu Dios, y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz). 
En relación a la nueva "alianza", o el pacto de la gracia, su génesis se encuentra en de los oráculos del profeta Jeremías: "He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 
No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. 
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 
Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado." (Jer. 31:31-34 RV !960). 
La nueva "alianza" o "berit", estipula o garantiza todo lo que Dios se propone o obliga hacer para las personas que creen en Jesucristo.


Juan Salgado Rioseco.

Dios Santo y el Pecado (Parte VII)

El Servidor de Dios no debe quebrantar la Ley del Eterno y Santo para ser victorioso en la lucha contra el pecado. “ Ahora bien, ¿debe...