lunes, 12 de agosto de 2019

La Invasión y usurpación en los Púlpitos “CRISTIANOS”. (II) El recurso: La Interprecion Biblica


II.                   El recurso: La Interpretación Bíblica.
Una de las máximas en la Interpretación de la Palabra de Dios es: “La Biblia se interpreta con la Biblia.” Esto quiere decir, que no hay ningún otro libro al mismo nivel o por sobre la Biblia, aunque el autor tenga un testimonio renombrado o una erudición sobresaliente, estos escritos son solamente libros de consulta.
Cada día aparecen nuevos movimientos o se fundan nuevas iglesias, cada una de las cuales afirma poseer la interpretación correcta de la Biblia, trayendo consigo nuevos iluminantes, con una serie de extravagancias interpretativas.
La Biblia es la Palabra de Dios y la base de las creencias cristianas, por consiguiente, el intérprete debe ser riguroso y disciplinado al aplicar las enseñanzas bíblicas a tiempo de hoy, estas deben ajustarse al sentido primario, o sea, lo que Dios inspiro a través de su Espíritu Santo a los autores de los libros de la Biblia. Es preciso tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los "géneros literarios" usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar en aquel tiempo, de los usos y costumbres; de los aspectos culturales, sociales, políticos y religiosos.
El apóstol Pedro escribió: “Pablo escribe sobre estos temas en todas sus cartas, pero a veces hay en ellas cosas difíciles de entender. Los ignorantes y los débiles en la fe cambian el significado de las enseñanzas de Pablo y de las otras Escrituras, causando así su propia destrucción.” (2 Pe 3:16 PDT).
Un ejemplo se encuentra en 1 Tesalonicenses 5:21 donde el apóstol Pablo escribe: “Examinadlo todo, retened lo bueno”, esto no implica que debemos oír a todos, aun aquellos que están interpretando erróneamente o desviando las Escrituras, tratando de obtener algo bueno de dicha enseñanza o predicación. La advertencia Paulina dice que debemos tener discernimiento conforme a la Palabra de Dios, identificar los espurios intérpretes o enseñadores y desecharlos; escuchando y reteniendo solo aquellos que se apegan estrictamente a la Palabra del Todopoderoso y Santo; recordando que Jesucristo enseño “Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.” (Mt. 7:17-19 RVR 1960). La óptima forma de dar cumplimiento a este pasaje bíblico es tener conocimiento acabado de la Palabra de Dios para poder tener discernimiento y así tener la convicción de lo que está recibiendo y atesorando en nuestros corazones se ajusta a la Palabra de Dios revelada. 
Es vital que interpretemos la Biblia de manera correcta, para interpretarla bien, hay que conocer y respetar una serie de principios. ¿Cuáles son esos principios?
  1. La interpretación de la Biblia es una tarea espiritual.
  2. Prestar una gran atención "al contenido y a la unidad de toda la Escritura".
  3. Hay que empezar buscando el sentido más natural.
  4. Cada parte de la Biblia debe ser interpretada a la luz de las Analogías de las Escrituras.
  5. Hay que interpretar cada texto dentro de su contexto histórico.
  6. Hay que interpretar cada texto dentro de su contexto literario.
  7. Hay que tener en cuenta el tipo de lenguaje de cada texto.
  8. Hay que tener en cuenta las palabras de conexión.
  9. Hay que interpretar los textos menos claros a la luz de otros más claros.
  10. Hay que tener en cuenta la versión original de cada texto.
  11. Hay que tener en cuenta la dimensión cristológica.
Estos principios nos ayudarán a “[usar] bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15).
Condiciones de un Intérprete de la Palabra de Dios:
  1. Ser un convertido. (Haber nacido de nuevo).
  2. Acepta que la Biblia es la Palabra inspirada por Dios.
  3. Que la Palabra de Dios es inerrante y autoritativa.
  4. Depender del Espíritu Santo.
  5. Aprender a obedecer la Palabra de Dios.
  6. Tener un constante proceso de Enseñanza. (El que deja de aprender, deja de enseñar).
  7. Objetividad.  (dejar que el texto hable).
  8. Espíritu científico. (aplicar las reglas de la interpretación bíblica).
  9. Paciente en el estudio. (Saber usar los métodos de la interpretación).
  10. Comportarse como Hombre de Dios (de oración, Humildad, Amante a la verdad de Dios).

“Una sana interpretación de la Palabra de Dios, traerá consigo que muchos de los males que aquejan hoy a las iglesias sean subsanados, evitando los yerros que provocan los seudos predicadores. Los Predicadores de Cristo tienen que demostrar integridad al transmitir el mensaje de nuestro Señor Jesucristo, conforme con los propósitos y el corazón de Dios”.
Juan Salgado Rioseco

sábado, 10 de agosto de 2019

La Invasión y usurpación en los Púlpitos “CRISTIANOS”. (III) Los cuidados que debe tener el Predicador.


III.  Los cuidados que debe tener el Predicador.
Nunca debemos olvidar que los depositarios de la “Palabra de Dios” fueron los Israelitas, todos a excepción de Lucas, el griego medico amado, fiduciarios del “mensaje del Santo de Israel”, con su cultura, tradiciones, costumbres, lenguaje, en sus aspectos sociales, políticos, económicos, en medio de las bonanzas y tragedias individuales y nacionales; en “La Torah y Tanak” emanan la instrucción individual, tribal y nacional que identifican y obtiene la identidad el judaísmo. La raíz de la palabra hebrea Torah es ירה (Yaráh) que significa literalmente “disparar una flecha” y por lo tanto etimológicamente se refiere a aquello que “da en el blanco” o “da el propósito“. Cuando alguien le dispara al blanco, trata de dirigir la flecha, así el significado de la raíz es “la correcta dirección” y por eso la palabra significa “enseñanza”, “o “instrucción”. Conocerlo es primordial para un Predicador eficaz.
Uno de los cuidados primordiales del Predicador o Intérprete de las Sagradas Escrituras es conocer el contexto y contorno de los textos bíblicos escogidos como las peculiaridades de los idiomas bíblicos si existen en dicho texto para realizar una correcta interpretación, en especial con los dichos o hebraísmos.
¿Porque es imperioso conocer identificar los modismos, figuras, símbolos que se encuentran en la Biblia? Debido a que, por desconocimiento, especialmente gramaticales de los idiomas originales, se corrompe o adultera el texto bíblico.
De acuerdo a esto último, el intérprete o predicador debe tener siempre presente las advertencias que nos hacen algunos textos bíblicos al respecto: Moisés da advertencias en Dt. 4:1-2, donde él ordena a los israelitas a escuchar y obedecer los mandamientos del Señor, sin añadir y quitar nada de su Palabra; en Pr. 30:5-6 contiene una admonición similar para todo aquel que añada a las palabras de Dios: “Para que no sea reprendido y hallado mentiroso.”; aunque la advertencia en Ap. 22:18-19 concierne específicamente al libro de Apocalipsis, su principio debe ser aplicado a toda la Palabra de Dios.
Una de las premisas que debe tener el predicador es no distorsionar el mensaje, no contaminar la interpretación con deducciones falsas que nos pueden llevar a una mentira o una adulteración de la Palabra de Dios. Los más graves problemas en la interpretación bíblica corresponden el no tener en cuenta el idioma original, la cultura hebrea y a una traducción no muy acertada.
Ejemplos: (Dt. 6:4) “Oye, Israel, El Señor nuestro Dios, El Señor es uno”, en hebreo transliterado dice: "Shemá Ysrael, Yahweh Eloheinu, Yahweh Ejad".
La expresión “oye”, en hebreo significa escuchar y obedecer (Strong H8085), de hecho, la palabra se traduce de ambas formas según el contexto.  Oír se interpreta como dirección, poner atención o una acción (hebreo=shemá). Por eso Santiago insiste en que seamos hacedores y no solamente oidores (Stgo. 1:22). Cuando Jesús decía, el que tenga oídos para oír ¡oiga! (Lc. 8:8), está usando un hebraísmo, una llamada de atención, en el concepto original es "el que tenga oídos, obedezca". El Apóstol Pablo dice que la fe viene “por el oír y por el oír la Palabra de Dios”, asumiendo que, para un rabino judío del primer siglo, esta expresión significa lo mismo, tiene más sentido concluir que el texto dice "la fe viene por el oír y por el obedecer la Palabra de Dios.”
En (Lc. 10:9) "se ha acercado a vosotros, el reino de Dios." La palabra acercado (egiken g1448) en el griego difiere de la palabra en el hebreo (karav). Ésto significa algo que ya aconteció, se cumplió, ya llegó y no algo futurista como se interpreta en la cristiandad. El reino (basileia g932 = reglas) para los hebreos significa aquellos que son gobernados por las reglas (leyes) de Dios. Entre los seguidores de Jesús, se conocía como el reino de los cielos. Cielos era una palabra que se usaba para evitar la pronunciación de Yahwéh, ej. jurar por el cielo.
Por lo tanto, el intérprete de la Biblia debe ser responsable, prolijo, cuidadoso, capacitado y riguroso en la exegesis del texto bíblico, para que sus palabras sean acordes a lo que Dios quiso decir.
Cuando los intérpretes o predicadores de la Palabra son neófitos, frívolos o displicentes en sus enseñanzas o predicaciones, sus oyentes no crecen ni maduran en lo espiritual ni en el servicio del cuerpo de Cristo; la liviandad espiritual en gran parte es provocada por la ligereza, la frivolidad, la liberalidad o poca importancia que se le da a la interpretación o predicación bíblica. El apóstol Pablo al respecto nos dice “Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” (He. 5:13-14). 
Es deber de todos cuidar los púlpitos o lugares donde se enseña o transmite la Palabra de Dios; es deber de todos exigir una exegesis y aplicaciones correctas del texto bíblico acorde a lo que Dios dejo registrado en Las Escrituras.

Juan Salgado Rioseco

lunes, 5 de agosto de 2019

La Invasión y usurpación en los Púlpitos “CRISTIANOS”. (I) I. La comisión, el mensaje y el predicador.

El apóstol Pablo escribía que había “predicadores” que: “se han desviado algunos y se han apartado a palabrerías sin sentido; pretenden ser doctores de la ley, aunque no entienden lo que dicen ni lo que afirman.” (1 Ti. 1:6-7), haciendo una “Predicción de la apostasía”, “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, …” (1 Ti. 4:1-2); prevenía “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.” (1 Ti. 6:3-5); advertía “que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos…  que resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Más no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos,… más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” (2 Ti. 3:1, 8-9, 13); aconsejaba a Timoteo “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Ti. 4:2-4).
Estos consejos del apóstol Pablo a Timoteo, tienen una gran validez en los tiempos actuales, al cual debemos tener presente, debido a que los “púlpitos” están siendo invadidos por una diversidad de tendencias que traen consigo unas series de “fuego extraño” desvirtuando la esencia del “Pulpito”, situación que los responsables de mantener la integridad primigenia de la doctrina que se debe transmitir no asumen sino omiten con displicencia, la realidad contractual o con sus decisiones aportan que los “pulpitos” sigan siendo invadido por inescrupulosos que van deteriorando el poder de la Iglesia de Cristo. 
I.                   La comisión, el mensaje y el predicador.
La Iglesia de Dios en Cristo Jesús tiene un mandato especifico de parte de su cabeza  “Id, por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Mr. 16:15),  el apóstol Mateo escribe “Id, y haced discípulos a todas las naciones… enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28:19-20). Estos dos imperativos siguen plenamente vigente; desde Jesús, el misterio de Dios ha sido revelado y reunido en Cristo, como consecuencia los judíos y gentiles han sido unidos en él, una revelación que no fue impartida a las generaciones anteriores; Dios se revela como un Dios que salva no solo a un pueblo sino a todos los que creen en su Hijo; desde Jesús la revelación es la plena participación de los gentiles en los propósitos  y privilegios de Dios como participes de la misma herencia con los judíos a través de la gracia de Dios.
Los propósitos de esta revelación es predicar a los gentiles las riquezas de Cristo y dar a conocer la sabiduría de Dios a los gobernantes y autoridades celestiales. Por lo tanto la responsabilidad de la Iglesia es proclamar las buenas nuevas de las inescrutables riquezas de Cristo sin mirar la condición étnica de los oyentes y hacer entender a las personas la responsabilidad ante tal revelación. Así lo explica el apóstol Pablo en su carta a los Efesios. 
La Iglesia de Efesios 3:1-13, es diferente a la Iglesia actual, a esta última se le considera una institución cada vez menos irrelevante e ineficaz en el cumplimiento de la responsabilidad encomendada por diversos factores, uno de los componentes esenciales es la ausencia de la Gracia de Dios y la unidad dentro de los propios cristianos. En esto último, el gran responsable de esta realidad son los liderazgos que han usurpado la autoridad de Cristo dentro de su Cuerpo, en vez de unir han proliferado la desunión, en vez de enseñar han implantado  un sistema donde la gran mayoría de los creyentes son incultos e iletrados de la Palabra de Dios, como consecuencia han debilitado los púlpitos para poder gobernar sin tropiezo. Una de las medidas que debe tomar la genuina Iglesia de Dios en Cristo Jesús es fortalecer el “púlpito” a través de hombres y mujeres que tienen la Gracia de Dios para compartir el Evangelio comisionado por el Maestro y la capacitación del Espíritu Santo.
El elemento esencial para esta labor son los llamados “Predicadores” o “Mensajeros de la Palabra”, los cuales deben estar aptos espiritualmente para cumplir su labor con dignidad con el solo propósito de cumplir la comisión entregada a la Iglesia.
Debemos tener presente que “Predicar” es anunciar, proclamar, llevar, compartir las buenas noticias de salvación, la cual debe ser guiada por el Espíritu Santo.
El Predicador debe tener presente en todo momento el ejemplo del apóstol Pablo, quien les anuncio el plan secreto de Dios a los Corintos, sin usar palabras elevadas ni de gran sabiduría; mientras estuvo con ellos se olvidó de todo, excepto de Jesucristo e hizo énfasis en su muerte en la cruz; no utilizo palabras astutas como las que se usan para convencer o manipular a la gente al anunciar el mensaje; reconoció que fue el Espíritu Santo quien con poder demostró que lo que les dijo era verdad con el propósito que la fe de los corintos convertidos se apoyaran en el poder de Dios y no en la sabiduría humana. Este ejemplo, nos enseña que el Predicador debe apoyarse en el conocimiento de las Escrituras, en el poder del Espíritu Santo y en el temor de Dios.
La Palabra de Dios, no debe ser interpretada ni enseñada de acuerdo con estratagema ni intereses humanos, ya sea, por desconocimiento u omisión o adulteración de ella. ¿quiénes son los responsables de transmitir la Palabra? Aquellos que han efectuado su profesión de fe, cumplen con la voluntad de Dios, creen en las verdades reveladas y enseñadas por la Iglesia, conocen el fundamento apostólico, se mantienen firmes, sin fluctuar en el camino trazado por Jesús, dispuesto a transmitir el mensaje  de salvación ordenado por el Maestro.
Es deber y obligación de la Iglesia de instruir que es Dios quien tiene que hablar a través de la Predicación y crear todos los medios necesarios para que el conocimiento, el desarrollo y la capacitación del ministerio de la Palabra alcance la eficacia que Dios requiere. La gente que vive sin la Palabra de Dios, aunque se congregue, son como tamo que arrebata el mundo, es por eso, que el Heraldo de Dios debe tener como primer requisito ser un convertido y consagrado a Dios; debe haber sido preparado en forma bíblica y haber sido capacitado sobre la composición, reglas de elaboración, contenidos, estilos, y correcta predicación, con la finalidad de que llegue a ser un Predicador de la Palabra eficaz.
Uno de los deberes del Predicador es efectuar con gran exactitud y precisión una interpretación de acuerdo a lo que inspiro el Espíritu Santo y comunicar con fidelidad el mensaje basado en las Sagradas Escrituras y en las enseñanzas de Jesucristo; uno de los principios fundamentales es no alterar o adulterar el contenido del mensaje, con la finalidad de mantener rigurosamente el mandato del Maestro de Galilea “de enseñar que guarden todas las cosas que él mando”, debido que la calidad de los seguidores de Jesús depende de la calidad de la enseñanza que le ha sido transmitida.
Una predicación debe provocar un cumulo de sentimientos y estímulos los cuales deben converger en un encuentro personal con Dios, provocar Fe, vivir en obediencia al Eterno, estimular amor al prójimo y a realizar buenas obras de acuerdo con la voluntad de Dios.
Una predicación que no está basada íntegramente en la Palabra de Dios es vacía, conduce a la proclamación de un “evangelio diferente” o al anuncio de “otro evangelio”; los predicadores de Dios, no deben basar sus argumentos en lo dicho por Lutero, Calvino, Wesley, Barth, Bultmann, Tillich, Dietrich Bonhoeffer u otros, sino deben “Predicar de lo que enseñó Jesucristo”, primero, porque somos de Cristo, segundo, nuestras predicaciones deben ser “cristo céntrico”. El apóstol de los gentiles en su tiempo insto a no ser de Pablo, ni de Apolo, ni de Cefas, sino de Cristo.
El mensaje debe ser claro, entendible y sobre todo fiel a las Sagradas Escrituras, teniendo presente la necesidad de los oyentes que se encuentran presente: de ser evangelizado, de ser edificado y preparado para su ministerio. También tiene la finalidad de ser un medio   para presentar defensa de la fe ante falsas enseñanzas, las fabulas, los dogmas humanos.
Todos los que confíen en el Señor serán salvos, sin embargo, ¿cómo van a confiar en el Señor si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír de él si no hay quien les proclame el mensaje fiel y verdadero? ¿Y cómo van a transmitir el mensaje eficaz si no hay quien les haya enseñado con fidelidad a la Palabra de Dios? Qué hermosa son las palabras de los que proclaman las buenas noticias de salvación con fundamentado en la enseñanza del Maestro Jesús. La Enseñanzas de Jesús deben ser guardadas y transmitida con fidelidad.

Cuando los que se han consagrado a Dios para servir a su Iglesia comprendan que son Heraldos del Rey de reyes y Señor de señores, cumplan fielmente su labor, serán más eficaces en arrebatar almas a satanás y traerá consigo que habrá menos renegados dentro de la familia del Cuerpo de Cristo, o sea, que la puerta giratoria dentro de la iglesia se ira deteniendo porque todos estarán siendo fundamentados por la Predicación de la Palabra de Dios.
Juan Salgado Rioseco

lunes, 13 de mayo de 2019

Dios es el santo, sus servidores deben ser santos.



 “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.”
Isaías 57:15
Dios es santo por esencia, alejado de todo pecado y de toda imperfección, plenitud de vida y perfección. Como origen de la santidad Dios exige a sus seguidores a que vivan en santidad para que puedan verlo en su manifestación eterna.

Dios es santo, tal como esta escrito en la declaración de Levítico 20:3, 22:2, 32. La Santidad es algo exclusivo de Dios, es la fuente primigenia de donde se deriva a las santidades de personas o cosas.


Fuente primigenia de la Santidad.

ü  Cántico de Moisés, Éxodo 15:11:
“¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?”

ü  Cántico de Ana,(madre del profeta Samuel), 1 Samuel 2:2:
“No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro.”

ü  Cántico de los Serafines, Isaías 6:3:
“Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.”

Significado de la palabra Santidad: Puro, Separado. 
·         Hebreo (AT)= KADOSH= separado, puesto aparte, pureza física, moral y espiritual. 
·         Griego (NT)=HAGIOS=Separado, Consagrado, puesto aparte. 
·         Otras palabras griegas, hosios, y hagnos, significan ser libre de mancha o de maldad. (1 Ti. 5:22 “Consérvate puro,” y 1 Jn. 3:3 “...se purifica a sí mismo”).

El término bíblico hebreo para santidad es “kodesh”.
Aunque el nombre designa acciones, cualidades o estados y que no tienen existencia física propia, sólo existen en la concepción de la mente, es probable que la percepción de la santidad no era completamente abstracta. De hecho, kodesh tenía varios significados, incluyendo “lugar sagrado, santuario, ofrenda sagrada.”
En la concepción bíblica de santidad no es tanto una idea, sino una cualidad, identificando ambas con lo que es real y perceptible en la tierra y con Yahweh.
De hecho, el único contexto en el que se expresa una noción algo abstracta de “santidad” se relaciona con la santidad de Elohim. Se dice que Elohim jura por Su santidad, tal como Él jura por Su vida, Su fidelidad y Su poder. Cuando se habla de Elohim, se reconoce que la santidad es inseparable de su ser; es un constante atributo divino.
En la Biblia la palabra y el significado de Santidad o Santo es: 
  • ·         Una cualidad fundamental de Dios y de Su Espíritu. 
  • ·         Una virtud indispensable de todo verdadero creyente. 
  • ·         Un atributo de ciertos lugares, objetos, fechas o días. 

Por lo tanto, la Santidad es el atributo o cualidad divina de ser puro, limpio, apartado de lo malo, pecaminoso o contaminación.
“No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro.” 1 Samuel 2:2.
Las cosas santas en la Biblia:
1.        Adoradores santos. “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.” (Levítico 20:7)
2.        Separación se emplea en un sentido ritual.  
a.      Un objeto es separado (santificado) para un determinado oficio.
b.      Siendo santo, una persona u objeto es separado de una cosa (el uso normal, o el pecado),
c.       y separado a Dios y un uso especial y sagrado. 2 Ti. 2:21).
Siguiendo la idea de separación, el cristiano debe separarse continuamente de tres enemigos:
a.      El diablo (1 Pe. 5:8; Ap. 20:2) El “dragón” es asesino; la “serpiente antigua” es engañador; el “diablo” significa “acusador” en griego, y “Satanás” significa “adversario” en hebreo.
b.      El mundo (1 Jn. 2:17) Estamos en el mundo, pero no del mundo (Jn. 17:14-19) Nuestra fe vence al mundo (1 Jn. 5:4).
c.       La carne (Ro. 13:14; Gá. 5:16-17; Ro. 8:13) Se nota la obra del Espíritu Santo en todo esto.

La voluntad de Dios con respecto a la santidad:
ü  “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación;” (1 Ts. 4:3).
ü  “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.”  (He. 10:10).
ü  “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,” (Ef. 1:4-5).
ü  “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.” (Ro. 6:22).
Resumen de las ideas fundamentales y relacionadas con la “Santidad”:
·           Ser santo, como Dios es santo; Dios insiste al respecto “Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.” (Lv. 19:2; 20:26).
·           Ser perfecto como el Padre celestial es perfecto; Jesús nos dice “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que esta en los cielos es perfecto” (Mt. 5:48).
·           Somos llamados a ser santos todos los que invocamos el nombre de nuestro Señor Jesucristo; Pablo escribe “a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:” (1 Co. 1:2).

La triada de la santidad en el verdadero adorador es:
1.        Limpieza de toda inmundicia: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1)
2.        Separación del pecado: “Por lo cual salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor y no toquéis lo inmundo y yo os recibiré” (2 Co. 6:17); “Pues la Voluntad de Dios es vuestra santificación, que os apartéis de fornicación” (1 Tes. 4:3).
3.        Dedicación para Dios: “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” (1 Pe.1:15-16)

Responsabilidad y deber del Creyente:
·           Presentar su cuerpo santo. “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Ro. 12:1-2)
·           Seguir la santidad. “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” (He. 12:14)
·           Limpiar toda inmundicia. “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.” (1 Ti. 4:7)
·           Ser irreprensibles en santidad. “para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.” (1 Ts. 3:13)
·           Conservarse puro. “ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.” (1 Ti. 5:22)

“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación” (Salmo 24:3-5).
La santidad es un camino de vida que no se alcanza de una vez por todas; pues requiere un fuerte deseo renovado cada día, en cada instante, dejándonos santificar y modelar por la acción del alfarero divino.
La santidad es un proceso que nos va perfeccionando y uniendo cada vez más a Cristo, y en Cristo quedamos transformados en la perfecta vasija que Dios ha soñado para su pueblo y para cada uno de sus hijos.

La santidad de Dios significa que nunca se muestra neutral ante la desobediencia de sus hijos. El llamamiento a ser santo como Dios es santo perdura para los llamados en el nuevo Pacto (1 Pe. 1:15-16).

El cristiano debe caminar por la senda de la santidad, para alcanzar las moradas celestiales.
Juan Salgado Rioseco

lunes, 19 de noviembre de 2018

Vivir con un compromiso de servicio a Dios.



Lectura Bíblica 1 Corintios 4:1-2.
“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.”

Algunas de las acepciones de “vivir” son: permanecer algo en el tiempo; tener un estilo de vida; tener un comportamiento permanente Cuando se refiere a Dios es estar en la memoria, voluntad o consideración y asistir a alguien de manera particular con sus inspiraciones.
El concepto cristiano de vida sostiene que Cristo, el prototipo de la vida verdadera (1 Co. 15:23), es la fuente de esta (1 Co. 15:45; Jn. 14:6). Pablo tan magistralmente nos escribe: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Ga. 2:20).
El vivir para Cristo, nos vincula con un servicio a Dios, nos sujeta a la voluntad del Padre eterno y santo (Mt. 7:21). Ser un Discípulo de Jesucristo es vivir en compromiso permanente con Dios.

COMPROMISO
Se dice que una persona se encuentra comprometida con algo cuando cumple con sus obligaciones, con aquello que se ha propuesto o que le ha sido encomendado.
Para que exista un compromiso es necesario que haya conocimiento. No podemos estar comprometidos a hacer algo si desconocemos los aspectos de ese compromiso, es decir, las obligaciones, derechos, responsabilidades que supone.
El Compromiso se prueba con la acción, con las actitudes del diario vivir. La única medida real del compromiso es la acción.
"Nada es más fácil que hablar palabras. Nada es más difícil que vivirlas día tras día".

SERVICIO:
Un Servicio representa un conjunto de acciones las cuales son realizadas para servir a alguien, algo o alguna causa.
El servicio que Dios debe ser efectuado con excelencia y dárselo con todo el corazón. Debe estar basado en su Palabra, si el servicio que hacemos no está basado en la Palabra no vale nada.

SER SIERVOS DE DIOS, ES SERVIR A OTROS DE CORAZÓN.
El servicio que exige Dios no se limita a un culto ritual; se extiende a toda la vida mediante la obediencia a los mandamientos.
Quien quiere ser “Servidor”, tiene que prepararse a servir a los demás
Dios nunca ha evaluado el servicio cristiano por la calidad de la obra sino por la actitud del corazón del que le sirve.

FIDELIDAD
El estilo de vida de un convertido a Jesucristo, está enmarcado en comportamiento permanente, de en cuenta la voluntad del Eterno y santo Creador, teniendo como paradigma a su bien amado Hijo Jesucristo, acorde a sus mandamientos, preceptos o mandamientos, eso implica una conexión permanente, una comunicación fluida, una obediencia vinculada a las enseñanzas primigenias; con una lealtad y atención al deber cristiano insoslayable, o sea que no se puede dejar a un lado, omitir o eludir la voluntad del Padre que está en los cielos.
Así se demuestra la “fidelidad”, palabra que en una de sus denotaciones significa “servir a un Dios”. La fidelidad es la capacidad espiritual, el poder o la virtud de dar cumplimiento a las promesas. Debe ser demostrada no solo en culto, sino en todas las áreas de nuestra forma de vida.  
Tal es el sentido del precepto de Fidelidad, unidos a él se acumulan los sinónimos del servicio de Dios: «Seguiréis a Yahveh, le temeréis, guardaréis sus mandamientos, le obedeceréis, le serviréis y os allegaréis a él» (Dt. 13:4-5).

Los creyentes en Cristo, que han optado por servir a Dios, son:
  • Servidores de Dios; como hijos y no como esclavos (Ga. 4), pues sirven en la novedad del Espíritu (Ro. 7:6).
  • Servidores de La Palabra. (Hch. 6:4), para anunciar el evangelio (Ro. 15:16), con humildad, incluso con sacrificio. (Hch. 20:19) 
  • Servidores de Cristo y de la Justicia; que es la libertad (Jn. 8:31-36, Ro. 6-7, 1 Co. 7:22, Ef. 6:6).
  • Servidores de la Comunidad (Hch. 6:1.4); Pablo les enseña en qué condiciones este servicio será digno del Señor (Ro. 12:7.9-13). 
  • Servidores bajo la Gracia de Dios; cambiando su condición de servidores a la de amigos de Cristo (Jn. 15:15) les da poder servir tan fielmente a su Señor que están ciertos de participar en su gozo (Mt. 25.14-23, Jn. 15:10).

El Maestro señaló el camino.
La actitud más destacada del don de servicio es la que manifestó nuestro Señor Jesucristo durante su ministerio.
Siguiendo ejemplo de Jesús:
  El Señor Jesús exige un servicio de excelencia.
Excelencia viene del griego “juperbole”, literalmente significa “sobrepasar”, “arrojar más allá”, “Más allá de toda medida”.
“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:10).

El apóstol Pablo nos motiva a tener una manera de pensar acorde al Maestro:
“La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.” (Flp 2:5-7 NVI).

El pensar del Apóstol Pedro (1 Pe. 4:10-11)
Servir al prójimo: Con el don recibido; administrar bien el don de servicio.
Al servir: debemos hacerlo conforme al poder que Dios da y la capacitación con que el Espíritu Santo equipa al convertido.
Así Dios: será alabado por medio de Jesucristo.
Cualidades del servidor de Dios: Humilde, vivir en santidad, aprobado, preparado, estar dispuesto, sobrio, llenos del Espíritu Santo.
Honesto, Transparente, tener una actitud positiva, Cortez, espíritu de colaboración, optar por una vida de compromiso, tener fidelidad en todas sus acciones, alto sentido del deber y dispuesto al sacrificio.

LAS RECOMPENSAS POR EL “SERVICIO”
Las recompensas del servicio se reciben en el cielo, no en la tierra, donde:
ü “la obra de cada uno se hará manifiesta”, cada uno “recibirá su recompensa” (1 Co. 3:13, 14).
ü “nuestro trabajo en el Señor no es en vano”. (1 Co. 15:58).
ü “a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Ga. 6:9, 10).
ü “recibirá del Señor” (Ef. 6:7, 8) 

COMPROMISO CON DIOS.
Según el diccionario dice que “Compromiso” es:
Una obligación mantenida de manera voluntaria, en la cual debemos tener todas nuestras capacidades comprometidas para sacar adelante todas las cosas cabalmente; ejemplos tenemos muchos: el matrimonio, los estudios, la santidad, el servicio.
Cuando aceptamos un compromiso es porque estamos dispuestos a dar el todo por el todo, con el propósito por el cual nos hemos comprometido.

¿Está Ud.: Comprometido o Involucrado?

·        Comprometido: Apuestan su vida por un objetivo.
·        Involucrado: Son los que se alquilan temporalmente.

Los servidores de Dios, a través de la Iglesia de Jesucristo, deben seguir sus pasos, (1 Juan 2:6), no importando las posibles consecuencias nefastas que puede conllevar sus actitudes como cristiano frente a una sociedad relativista en la cual nos desenvolvemos. El compromiso es con Dios y no una mera forma de vida mística o emocional; el cual debe estar presente en todas las áreas en el cual desarrollamos nuestras actividades cotidianas y espirituales.
El mismo espíritu de servicio que había en Jesucristo debe existir en el corazón de aquellos que aman a Jesús.

¿Qué es compromiso? Conocimiento, voluntad, adhesión, participación, interacción.

Clases de compromiso: Individual, Colectivo.

¿Cuáles son los beneficios de comprometerse con Dios?
Desarrolla el carácter, identidad, sentido de pertenencia, madurez espiritual, convicción en los logros, conducción a la casa celestial.

El compromiso del siervo de Dios es:
  • ·        Ser y haced discípulos (Mt. 18:19).
  • ·        Predicar el Evangelio (Mr. 19:15).
  • ·        Enseñar lo que el Maestro enseñó. (Mt. 18:20).
  • ·        Servir y atender a los necesitados (Mt. 25:35-40).
  • ·        Buscar la comunión (Jn. 13:14).
  • ·        Vivir en santidad (1 Pe. 1:15-16).


¿Cuál es tu compromiso individual?

ü Digno a la vocación en la cual fuimos llamados. (Ef. 4:1; Filp. 1:27).
ü Esforzarse y poner mano a la obra” (Esd. 10:4b).
ü Hacer sendas derechas a nuestros pies. (He. 12:13).
ü Conscientes de la misión de proclamar el mensaje de Jesús. (Is. 50:4-9ª).
ü Ser fiel hasta la muerte. (Ap. 2:10)

¿Cuál es tu compromiso colectivo?
ü Estimularnos al amor y a las buenas obras; (He. 10:24)
ü Levantar las manos caídas y las rodillas paralizadas. (He. 12:12)
ü Seguir la paz con todos y la santidad. (He. 12:14).

El compromiso con Dios implica lo siguiente:
ü Decisión de seguir al Señor para siempre.
ü Autoridad para enfrentarnos a nuestros temores.
ü Valentía para permanecer en el lugar donde Dios nos pone.
ü Sacrificio, esfuerzo, pena, acción o trabajo que una persona se impone a sí misma por conseguir las metas propuestas por Dios.

El Gran “DESAFÍO”: Tengo un compromiso:

  •       Con Cristo.
  •       Con su obra.
  •        Con su Iglesia
O solamente estoy involucrado:

  • Por costumbre.
  • Por ocupar lugares de privilegio.
  • Para conocer personas o lugares.
  • Para tener mas vida social.

Conclusión:
“Vivir con un compromiso de servicio”, significa que debemos tener una actitud de efectuar un “servicio” de excelencia y realizarlo con todo el corazón, es más allá de todas nuestras limitaciones y capacidades.

“Vivir con un compromiso de servicio”, es una obligación mantenida de manera voluntaria con el objetivo de engrandecer la obra de Dios de acuerdo con su voluntad.

“Vivir con un compromiso de servicio”, es un pacto que con celebramos con el Eterno en relación de mantener nuestra santidad hasta lograr las moradas celestiales.
Juan Salgado Rioseco

Dios Santo y el Pecado (Parte VII)

El Servidor de Dios no debe quebrantar la Ley del Eterno y Santo para ser victorioso en la lucha contra el pecado. “ Ahora bien, ¿debe...