martes, 3 de mayo de 2016

Sanando la tierra por Dios.


¿A cuántos nos gustaría mejorar nuestro sistema de vida, nuestra relación con la familia, nuestras finanzas, nuestra salud, nuestras relaciones con las demás personas y gozar de una vida plena, fructífera y satisfactoria? ¡estoy seguro, que a todos nos gustaría!
Lamentablemente encontramos cristianos que, en lugar de alcanzar estos beneficios, orientan sus vidas hacia un destino equivocado.
Son muchos los factores que permiten arruinar la vida de un cristiano, los cuales los podemos resumir en tres principales:
FALTA DE CONOCIMIENTO, MALDICIONES HEREDADAS Y FALTA DE OBEDIENCIA A LA PALABRA DE DIOS.
El Señor siempre se ha preocupado que a su pueblo nada le falte, que descanse sobre lugares espaciosos, sobre buenos y delicados pastos, donde le hace descansar junto a aguas de reposo, de tal manera que el alma del justo siempre este reconfortado. (Salmo 23:2-3).
Sin embargo, la realidad es diferente: la tierra está enferma. Las probables razones de la enfermedad son: la desobediencia del hombre, la falta de sometimiento a la Palabra, ha permitido que la tierra se convierta en tierra estéril, trayendo consigo muchas consecuencias tristes y dolorosas, lo cual inhabilita el propósito de Dios para el hombre.
Algunas de las tantas consecuencias en el creyente, cuando la tierra está enferma. (Deut. 28):
1.      Falta de provisión en tu canasta y tu artesa de amasar. (v. 17).
2.      Desgracias, pleitos, malas relaciones con la familia, esterilidad, ruina, pobrezas, endeudamientos, quiebra de negocios. (v. 18).
3.      Falta de seguridad, sin protección en tu andar cotidiano y en tus viajes. (v. 19).
4.      Derrotas, pánico, frustración en todo lo que hagas. (v. 20).
5.      Plagas, enfermedades. (v.21).
6.      Enfermedades contagiosas, plagas en las cosechas. (v.22).
7.      Derrotas delante de tus enemigos. (v. 25-26).
8.      Tumores, ulceras, sarnas que no se pueden curar. (v. 27).
9.      Locuras, ceguera y confusión de mente. (v. 28).
10.  Infidelidad conyugal (adulterio). Matrimonios destruidos. (v. 30).
11.  Rebeldía, drogadicción, alcoholismo, prostitución, homosexualismo, en la familia. (v.32).
12.  Trabajaras y no disfrutaras de tus ingresos, sino que otro te absorberá tus finanzas junto con tus interese. (v. 33).
13.  Convertirse en objeto de burla y ridículo. (v. 37).
14.  Vuestros esfuerzos, vuestros trabajos serán infructuosos, y no veras el rendimiento de tus esfuerzos. (v. 38-42).
15.  Otros tendrán éxito y vosotros obtendrán fracasos. (v. 43.44).
16.  La desobediencia trae como fruto, destrucción y ruina. (v. 45).
17.  En extrema pobreza serviréis a vuestros enemigos. (v. 47-48).
18.  Humillación nacional y derrota. (v. 49-57).
19.  Plagas terribles, desastres prolongadas, males severos y permanentes (v. 59).
20.  Sin reposo, sin lugar de descanso, ansiedad, miedos y angustias. (v. 65-66).
21.  Desesperación de mañana y de tarde. (v. 67).

¿Qué dice Dios al respecto?
Leemos en 2 Crónicas 7:14: “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”
La mejor enseñanza que encontramos en las Escrituras, para sanar definitivamente nuestra tierra y ver cumplidas las promesas de Dios para nosotros, se resume en lo siguiente:
1.      Humillación.
2.      Oración.
3.      Buscar su rostro.
4.      Convertirnos de nuestros malos caminos.
5.      Y Dios sanara la tierra.

El apóstol Santiago nos recomienda.
1.      Ser hacedores de la Palabra. (1:22).
2.      Sin acepción de personas. (2:1).
3.      La Fe debe ir acompañada por obras. (2:14, 26).
4.      Controlar la lengua. (v. 3:2, 10).
5.      Someteos a Dios. (v 4:7).
6.      Acercaos a Dios. (v. 4:8).
7.      Limpiad las manos los pecadores. (4.8).
8.      Purificad vuestros corazones los de doble ánimo. (v. 4:8).
9.      Afligidos y lamentad y llorad. (v. 4:9).
10.  Humillaos delante del Señor y Él os exaltara. (v. 4:10).
11.  Dejar la murmuración. (v. 4:11).
12.  Dejar la soberbia. (v. 4:16).
13.  Tener paciencia y afirmar vuestros corazones. (v. 5:8).
14.  Confesar vuestras ofensas. (v. 5:16).

Es la misma Palabra que nosotros hemos recibido y se nos enfatiza: “Esfuérzate, se valiente para cuidar de hacer y de obedecer a la Palabra, no apartándonos ni a siniestra y para que seamos prosperados en todas las cosas que emprendamos. Nunca se nos apartará esta Palabra, sino que la meditaremos y la haremos conforme a todo lo que está escrito; porque entonces prosperaremos nuestros caminos y todo nos saldrá bien.” (Josué 1:7).
Una de las cosas que no hemos aprendido, es creerle a Dios, confiar en Él y esperar en El. Hemos tomado nuestra vida, el destino de nuestra tierra sin la dirección del Señor.
Hemos sido muy independientes para todas las cosas, pero la Palabra de Dios nos enseña:
“Echando todas nuestras ansiedades sobre El, porque El tienen cuidado de nosotros.” (1 Pedro 5:6).
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (Filipenses 4:6).
El mejor abono para una buena cosecha, en una tierra fértil es la obediencia. Lo que el hombre siembra eso cosecha. Si quieres tener una buena cosecha en una tierra fértil empieza por sembrar obediencia a la Palabra y tu tierra siempre estará sana, recogerás abundante fruto.
Salmo 1:3 “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”
Deut. 16:17 “Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.”
 Salmo 23:2 “En lugares de delicados pastos me hará descansar.”
Ezequiel 34:14 “En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.”

Las puertas de la Sanidad.
Hechos 3:19-20 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;”
Juan Salgado Rioseco


jueves, 14 de abril de 2016

La Gran Comisión para la Iglesia de Cristo Jesús. (Parte II)

Una parte de la gran Comisión: “Id, y haced discípulos”, sin discriminación, ni acepción de personas y “Enseñar” lo que Jesús mandó.
 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones… enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;” (Mat 28:18-20).
Etimología de algunas palabras:
mathetes (μαθητής), lit.: aprendiz (de manthano, aprender; de una raíz math–, indicativa de pensamiento acompañado de esfuerzo, en ciertos tiempos como saber, estudiar, aprender), de ahí, denota a uno que sigue la enseñanza de uno, como los discípulos de Juan (Mt. 9:14); de los fariseos (Mt. 22:16); de Moisés (Jn. 9:28).
Se usa de los discípulos de Jesús:
a.        en un sentido amplio, de los judíos que vinieron a ser partidarios suyos (Jn. 6:66; Lc. 6:17), algunos de ellos siéndolo en secreto (Jn. 19:38)
b.        de manera especial de los doce apóstoles (Mt.10:1; Lc. 22:11).
c.         de todos los que manifiestan que son sus discípulos permaneciendo en su Palabra (Jn. 8:31; 13:35; 15:8)
d.        en Hechos, de los que creían en Él y confesaban su nombre (Hch. 6:1,2,7; 14:20,22,28; 15:10; 19:1, etc.).
Un discípulo no es meramente uno que aprende, sino un partidario; de ahí que se les mencione como imitadores de su maestro. (Jn. 8:31; 15:8).

¿Qué es discipular?
Es hacer lo que hizo el Señor Jesucristo con sus discípulos, enseñarles la Palabra de Dios, mostrarles cómo aplicarla a sus vidas, pasando tiempo con ellos, preocuparse por lo que están pasando, que debilidades tienen, que problemas están enfrentando, que preguntas, etc.
Un discipulado no es solo un tiempo en el cual se comparte algunas lecciones de la Biblia y después que cada uno viva su vida como pueda, realmente ese no es un discipulado que encontramos en la ordenanza que Cristo nos mandó, un discipulado verdadero es cuando pasamos tiempo con una persona e inviertes tu vida con ella, esto es muy costoso; dedicas tiempo, dinero, decepciones y una gran cantidad de circunstancias, pero al final obtendremos un discípulo que se pueda multiplicar en otra persona.

¿Qué debemos discipular?
“enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;” Mateo 28:20.
La palabra enseñándoles, se tradujo del griego “didasco” que significa instruir y enseñar sistemáticamente.
 La palabra guardar, en este versículo, se tradujo del griego “tereo” que tiene, entre otros significados, el de obedecer. También la palabra “tereo” significa “conservar” y tiene la connotación de permanecer en la práctica de una enseñanza.
La ordenanza de Jesús: Él dice “vayan y hagan discípulos, enséñenles sistemáticamente a permanecer, a conservarse firmes en la observancia de los mandamientos establecidos por Dios”.
¿Proceso de DISCIPULAR?
1.             Misión de la Iglesia.             Discipular.
2.             ¿Cuál debe ser la forma?      Enseñando que guarden lo que Jesús enseñó.
3.             ¿Cómo debe hacerse?           Instruyendo en forma sistemática; creando el hábito a la obediencia a Dios; instando a conservar lo transmitido; y permanecer en la Palabra.
Entonces: “Haced discípulos”.
Es dar cumplimiento a uno de los mandatos de la comisión pastoral, es llevar a una persona a un cambio de conducta que refleje la integración de los valores cristianos en la vida cotidiana y la integración a la iglesia como un verdadero adorar y crecer en lo personal en beneficio de la comunidad al cual está integrado; es capacitarlo en el servicio a Dios para poder enviarlo a ejercer al ministerio con los medios necesarios para que actué con idoneidad y eficacia en la labor encomendada.

¿Qué es un Discípulo?
Un discípulo es aquella persona que aprende alguna enseñanza o doctrina de un maestro.
En otras palabras: un discípulo es alguien que se coloca en una actitud de aprender algo de otra persona; es un partidario de su maestro; es aquel que aplica y propaga las enseñanzas de su maestro; de ahí que se les mencione como imitadores de su maestro. (Jn 8:31; 15:8).
Tareas y Objetivos del Discipulado:

1.        Enseñar la Palabra de Dios.
·      Que conozcan las leyes del reino de Dios.
·      Que aprendan los principios morales y éticos de la fe cristiana.
2.        Transmitir las normas bíblicas.
·      Que adopten actitudes y adquieran un carácter de un discípulo de Cristo.
3.        Ayudar al crecimiento espiritual.
·      Que logren la eficacia en el servicio a Cristo y su Iglesia.
Sumario
El mandato de Jesús es preciso, no tan solo “Predicad”, sino “Haced discípulo “, es el deber tanto individual como colectivo, cuando no cumplimos u omitimos la gran comisión delinquimos ante el Señor.
Delinquir, etimológicamente, procede del latín delinquĕre, palabra compuesta “de” “completamente” más “linquere“ “dejar”, con lo que literalmente tendríamos el resultado de “dejar sin hacer”. Si llevamos el término un poco más allá, sin forzarlo, obtendremos que quiere decir “no cumplir con el deber”. La iglesia no está cumpliendo su deber como lo ha ordenado su Maestro.
 Es fundamental que todo cristiano sea bien discipulado, que conozca lo que ha de hacer en su paso por este mundo.
Pablo escribe en 1 Timoteo 6:3-4 “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas…”
El proceso de un discipulado en acción:
1.      EVANGELIZAR                        Convertir.
2.      DISCIPULAR                            Alcanzar la madurez espiritual.
3.      CAPACITAR                             Nuevos Obreros.
4.      ENVIAR                                   Nuevos Ministerios.
Distracción a la gran comisión pastoral:
1.      Falta de responsabilidad pastoral. (Hch. 20:28)
2.      Falta de equipamiento de la Iglesia. (Ef. 4:12)
3.      Falta de administración Pastoral. (1 Co. 4:1-2)
4.      Falta de capacidad Pastoral. (1 Ti. 2:15; 4:1-2)
5.      Falta de preparación Pastoral. (1 Ti. 3:2, 6)
6.      Falta de madurez espiritual. (He. 5:11-14; 1 Co. 14:20)
Hacer discípulos es para el fortalecimiento de la iglesia. Sin producir discípulos de Jesús, una congregación no tiene futuro. Los discípulos, conforme aprenden, se van integrando al servicio de Dios en forma eficiente.
 El propósito fundamental de hacer discípulo es para poder evangelizar con mayor eficacia.
La meta del Discipulado
“El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.” (Lucas 6:40) 

Juan Salgado Rioseco

miércoles, 13 de abril de 2016

La Gran Comisión para la Iglesia de Cristo Jesús. (Parte I)

La misión dado a la iglesia por Jesucristo se encuentra en el Evangelio de Mateo 28:18-20, que es el motivo de ser del Cuerpo de Cristo. Jesús les dijo: “Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Así que vayan y hagan seguidores en todas las naciones. Bauticenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que yo les he mandado. Tengan presente que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.” (PDT).
Un Cuerpo de Cristo que tiene madurez espiritual, debe tener siempre presente la “misión” dada por Jesús, transmitir en la forma más fidedigna el “mensaje del reino”, equipar a los discípulos para responder a ese mandato y hacer realidad los propósitos de Dios con la humanidad. God provides the vision and then commits the direction of the church to the pastor and elders of the church.
Definición etimológica.
Comisión (gr. G2011 ἐπιτροπή  epítrope) poder pleno-comisión, el término denota dar (a alguien), delegar en alguien (epi , sobre; trepo, volver), y por ello comisionar con plenos poderes.
Apóstol se traduce del idioma griego “apostolos”, y significa uno que es enviado y mensajero. Además, se traduce del vocablo griego “apostello” que significa enviar para un servicio o una comisión, denota la idea: Comisionar, separar para un servicio especial, enviar un mensaje por medio de alguien o con una misión; equipar y mandar a alguien con el respaldo completo y la autoridad de quien lo envía.
La autoridad de la persona enviada es la de la persona que envía. Así, cuando Pablo hablaba o actuaba como apóstol de Cristo lo hacía con la autoridad de Cristo (2 Co. 10:8).
Definiciones de algunas palabras relacionadas:
           Comisión, del griego “epitropé”, Delegar en alguien; comisionar con plenos poderes.
            Enviado, del griego “apostello”, enviar para un servicio o una comisión; separar para un servicio especial; enviar un mensaje por medio de alguien o con una misión; equipar y mandar a alguien con el respaldo completo y la autoridad de quien lo envía.
           Enviar, del griego “pempo”, es el término general e incluso puede implicar el acompañamiento (como cuando, enviado por Dios); se usa principalmente con referencia a “embajadores o mensajeros” con un mandato temporal.

La Gran Comisión
“Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo”. (Juan 17:18)
“Como me envió el Padre, así también yo os envío”. (Juan 20:21).
La comisión dada a los discípulos para que llevaran a cabo la misión de Cristo es lo que hizo de ellos “embajadores o mensajeros”. El deber de todo discípulo de Jesús, investido con la misma autoridad a través del Espíritu Santo, es cumplir cabalmente lo ordenado hasta la consumación de los siglos.
Nota explicativa:
“os envío “: πέμπω pémpo, (G3992); se usa principalmente con referencia a “embajadores o mensajeros” con un mandato temporal; incluye una referencia a los equipos y sugiere el envío de oficiales o autorizados. Es diferente al utilizado para decir “me envió” “apóstolo”, (G649), también utilizado en Jn. 17:18, enviar para servicio, o con una misión.
Nota: Las citas de las palabras griegas son del Dicc. Strong.

El Mandato Bíblico
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;”  (Mateo 28:19-20).
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. Marcos 16:15 (es parte de la doxología larga, aunque se puede sostener con el pasaje 13:10)
El ejemplo como hacerlo:
«Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis».      (Juan 13:15).
La gran comisión, es la que determina la labor de la Iglesia de Cristo en cumplimiento a la orden dada por Jesús, en el área de la evangelización y la enseñanza.

La Comisión de la Iglesia
1.        EL Mandato salió de Jesús, que es la cabeza de la Iglesia.
2.        La Iglesia fue comisionada para: “Predicar el Evangelio” y “Hacer Discípulo”.
3.        La Misión de la Iglesia: “Proclamar el Mensaje del Reino de Dios” y “Enseñar que guarden lo que Jesús ordenó”.
Lo que significa el término: “Evangelio”
La palabra evangelio en castellano, proviene del latín, evangelĭum, y que a su vez se origina del vocablo griego, evangelion (εὐαγγέλιον), que significa “buenas nuevas” o “predicar buenas nuevas”. De igual forma la palabra reino, simplemente significa “gobierno”.
Por tanto: es correcto decir que Cristo predicó “las buenas nuevas del gobierno de Dios”.
Significado de algunas palabras relacionadas:
·         Kerux. Heraldo (relacionado con kerusso, y con kerugma, “proclamar como un heraldo” (como una proclamación real). Se utiliza del predicador del evangelio (1Ti. 2:7; 2Ti.1:11). Indica al predicador dando una proclamación.
·         Euangelistes – euangellion. Señala a su mensaje como buenas nuevas.
·         Apostellos. Sugiere su relación con aquel por quien es enviado.

Jesús: El Mensaje del Reino.
           Inició su ministerio predicando el mensaje del Reino (Mateo 4:17).
           Recorrió toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio del reino. (Mateo 4:23; Lc. 8:1)
           Enseño comparando la venida del Reino de Dios con situaciones comunes de la vida diaria en las Parábolas.
 Comisión de Jesús con respecto a la Predicación.
           Lucas registró que Jesucristo comisionó a sus discípulos a predicar el mensaje del reino:
a. A los doce (Lc. 9:1-2).
b. A los setenta (Lc. 10:1, 9).
           Este mensaje tuvo prioridad en la mente de Jesús después de su resurrección.  (Hechos 1:3).
Comisionó a los Hombres a predicar el Reino de Dios.
           Jesús instó a los hombres a buscar el reino de Dios. (Mateo 6:33)
           Jesús ordenó a predicar el reino de Dios” (Lucas 9:60).
           Jesús puso tiempo a la predicación: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. (Mt. 24:14)

La Iglesia del siglo Primero, cumplió con el mandato dado por Jesús.
La Iglesia de Jerusalén.
           Los Apóstoles predicaron en todas partes.  (Marcos 16:20).
           Predicación del evangelio del reino de Dios en Samaria por Felipe el diacono. (Hechos 8:12).
El apóstol Pablo.
           Predicó el Reino (Hechos 20:24-25; 28:23, 30-31).
           Enseñó que Jesús regresaría como rey para establecer el Reino de Dios.  (Hechos 17:6-8).
La Iglesia gentil.
           Santiago, hermano de Jesús, predico que el Reino de Dios es la meta de la vida cristiana. (Santiago 2:5).
           El Reino de Dios la meta de los primeros cristianos. (Hebreos 12:28).
Significado de la palabra Reino = “Basileia”
·           En su expresión concreta, “basileia” quiere decir “domino”, “territorio”, “reino”, o “el pueblo sobre el cual gobierna el rey.”
·           En su expresión abstracta denota “soberanía” y “poder real”.
·           En términos concretos “baseileia” denota un nuevo orden, material y social, que será establecido mediante Cristo.
·           Abstractamente podría denotar el reino de Cristo “en el corazón de los creyentes” mediante la vida, muerte y resurrección de su rey Jesucristo.

El Reino de los Cielos en los evangelios
Una fuente de consulta dice lo siguiente acerca del Reino de Dios: La palabra “reino” aparece aproximadamente 55 veces en Mateo, 20 veces en Marcos, 46 veces en Lucas y cinco veces en Juan. Cuando tomamos en cuenta el uso de la palabra en referencia a reinos seculares y la repetición de los dichos de Jesús en pasajes paralelos, la frase “reino de Dios” y expresiones equivalentes (p. ej. “reino de los cielos”, “su reino”) aparecen aproximadamente 80 veces.
Estas estadísticas subrayan la gran importancia del concepto en las enseñanzas de Jesús. No cabe duda, pues, que la frase “el reino de Dios” expresa el tema principal de su enseñanza”.  [“Enciclopedia Bíblica ilustrada de Zondervan”]
Para Jesús, recibir la salvación era lo mismo que entrar en el reino (Mateo 19:16, 23-24) y explicó la pérdida de la salvación en términos de ser excluido del reino (Lucas13:28).
Al mensaje de salvación se le llama “la palabra del reino”. (Mateo 13:19).
También se nos dice que quien no reciba esa palabra como un niño, no podrá entrar en el reino. (Marcos 10:15)
La meta del cristiano es “buscar primeramente el reino de Dios”. (Mateo 6:33). 
A los justos se les llama “los hijos del reino”. (Mateo 13:38). 
El tema de muchas de las parábolas de Jesús es el Reino de Dios. (vv. 44-45, 47).

Particularidad de la Predicación en la gran Comisión entregada a la Iglesia.
1.        ¿Cuál es el MENSAJE?              El Reino de los Cielos.
2.        ¿Cuál es su EXTENSIÓN?         A todas las naciones, a toda criatura.
3.        ¿Cuál es el TIEMPO?                 El fin después que se haya alcanzado a todo el mundo.
4.        ¿Cuál es el PROPÓSITO?          Para testimonio de las naciones.
5.        ¿Cuál es el OBJETIVO?             Para el que crea, sea salvo.

6.        ¿Cuál debe ser el FRUTO?         Haced Discípulos de Jesucristo. 

Juan Salgado Rioseco

domingo, 20 de marzo de 2016

La iglesia ha sido intervenida por los religiosos carnales.


“Y todo sometió bajo sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,” (Efesios 1:22, LBLA).
 “y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.” (1 Corintios 3:23, LBLA).
 “sino que, hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo,” (Efesios 4:15, LBLA).
“y habéis sido hechos completos en El, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad; …” (Colosenses 2:10, 19, LBLA).
“Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios.” (1 Corintios 11:3, LBLA).
La Palabra de Dios nos enseña que Jesús, “el Cristo”, es la autoridad máxima de la congregación de Dios en la tierra, no hay autoridad terrenal que este al mismo nivel y menos superior a la autoridad de Jesucristo, “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” (Mt. 28:18) y “nadie puede colocar otro fundamento además del que está colocado, el cual es Jesucristo.” (1 Co. 3:11), el Todopoderoso en su voluntad y soberanía “le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Flp. 2:9-11). En las horas más amargas Jesús “Retirándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa.  Pero no sea como yo quiero, sino como tú.” (Mt. 26:39, Peshitta). El mismo lo enseñó “Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió.” (Jn. 6:38 NVI). La soberanía de Dios representa la capacidad de poner en práctica su santa voluntad o supremacía. Es deber de todo adorador en espíritu y en verdad someterse a la voluntad del Creador y acatar la soberanía del Todopoderoso y Eterno.
En las Escrituras leemos “Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos.” (Mt. 22:14 RVG), este texto nos da a entender que existe tres grupos de personas a los ojos de Dios: los no llamados, los llamados y de estos los escogidos. En los escritos del apóstol Pablo encontramos estos tres grupos identificados como: el hombre natural (1 Co. 2:14), el hombre carnal (1 Co. 3:1) y el hombre espiritual (1 Co. 2:15).
El hombre natural vive de acuerdo con lo natural. Su intelecto y sus emociones lo gobiernan, es inconverso. No percibe las cosas del Espíritu de Dios; porque le son insensatez; ni las puede conocer, por cuanto se disciernen espiritualmente. El “hombre natural” es completamente incapaz para entender las cosas reveladas, porque no ha recibido al Espíritu que es de Dios. Jesús dijo, "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Jn. 3:3).
La frase "hombre carnal" fue usada por primera vez en el texto bíblico de 1 Co. 3:1, se refiere a cristianos que no han crecido espiritualmente, o personas inmaduras espirituales, o sea, un hombre carnal es un niño en las cosas espirituales, propenso a cometer errores. El cristiano carnal es uno que no ha nacido en el Espíritu, está dominado aun por los deseos de la carne, vive de acuerdo a la vieja naturaleza, no obedece a la voluntad de Dios, no crece espiritualmente, no madura y no se puede cuidar a sí mismo, por lo tanto, no puede agradar a Dios, (Romanos 8). No sabe distinguir entre el bien y el mal, se guía más por las intenciones del hombre natural, dejando a un lado las cosas espirituales.
Un corazón no transformado y una vida de carnalidad llevará a los hombres o mujeres al infierno. “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia” (Ef. 5:6).  La carnalidad del hombre no es removida por medio de la conversión, debe ser removida por medio de la obra de santificación, Pablo dice, "pues la voluntad de Dios es vuestra santificación" (1 Ts. 4:3). El hombre o mujer carnal esta siempre en conflicto con la Voluntad de Dios (Gá. 5:17, Ro. 8:7); es la fuente del pecado (Jer. 17:9, Mr. 7:21-23); se desvía constantemente de Dios (Jer. 8:4-5); siempre está al borde de lo prohibido (Ro. 7:5-8, 14-25).
El hombre o la mujer espiritual crucifica continuamente los deseos de la carne, ha recibo al Espíritu Santo y está viviendo bajo su dirección, es un ser espiritual, lo discierne todo, anda en el Espíritu, todo lo hace bajo el control del Espíritu, busca la perfección en el diario vivir y va alcanzando la madurez a medida que su amor por Dios crece hasta lograr la aprobación de Dios. Se esmera en agradar al Eterno y Soberano, se esfuerza vivir conforme al corazón de Dios.
Casi al termino del sermón del monte, Jesús dijo lo siguiente “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mt. 7:21-23).
En las palabras de Jesús, podemos notar, que existen dos clases de creyentes en el interior del Cuerpo de Cristo: los que HACEN LA VOLUNTAD DEL PADRE, son los que por esencia hacen de la obediencia su norma de vida y los que se GUIAN POR SU PROPIA VOLUNTAD, son aquellos que acomodan los ritos o prácticas religiosas a sus intereses personales.
Este segundo grupo, por sus manifestaciones son los que tienen cierta notoriedad entre los neófitos de la fe o los incautos, debido a que encandilan a estos últimos por la falta de experiencia en cuanto al discernimiento entre el bien y el mal; manipulan los sentimientos de las personas que buscan solucionar una crítica necesidad, estas personas desvalidas son atraídas por una falsa expectativa de fe y la mantienen en una burbuja del falso espiritualismo. Este tipo de personas se han minimizado en el interior del Cuerpo de Cristo para satisfacer sus propias concupiscencias o deseos de la carne, y sacar ganancias personales de acuerdos a sus intereses que van desde el poder autoritarista a la usura económica, desde subyugación de las personas al culto céntrico de su persona; Se visten de religiosidad, aparentan piedad, sin embargo, son lobos rapaces que hurtan, dañan y dividen el Cuerpo de Cristo. Todas estas obras, son hechas por los “hacedores de maldad”.
Con sus obras descreditan la Iglesia de Dios en Cristo Jesús en la tierra y no permiten que el mundo crea en el verdadero Mensaje de Jesús, más que servidores de Dios son discípulos de satanás. 
Teniendo en cuenta esta realidad de la Iglesia de Dios en Cristo Jesús, el hombre carnal ha intervenido la soberanía de Dios en los asuntos de la Iglesia, relegándolo a asuntos secundarios, posicionándolo en un segundo plano; se deleitan en hacer su propia voluntad, imponiendo su irritante autoritarismo humanista a conveniencia propia; distorsionan el Mensaje de Jesús por las migajas del relativismo moral imperante; acomodan los principios primarios de la enseñanza del Maestro de Galilea por la liviandad de un espiritualismo sin fundamento, que satisface el exterior de los que acuden a ellos pero nunca solucionan los problemas interiores del hombre o mujer; han farandulizado los cultos de adoración, con reuniones que solo embrollan, con la que se pretende engañar o confundir a los que están buscando con corazones confundidos y contritos a Dios; se han vueltos activistas o simples proveedores religiosos, terminan disfrazando la verdadera misión y propósito de la iglesia con acciones individuales o una institucionales de manera cotidiana, como parte de sus obligaciones, tareas o funciones que su final es desviar a los adoradores del centro de su fe que es Cristo.
Son expertos para imponer dogmas sectarista y hábitos seculares con ropaje de religiosidad que van corroyendo los principios fundamentales de la fe en Cristo; se han instalado cómodamente, han convertido los dones espirituales en una trata comercial, han olvidado que para prosperar en la Iglesia de Cristo, primero hay que negarse a sí mismo y segundo hay que tener un espíritu de servir antes de ser servido; omiten o se olvidan de la enseñanza suprema del Maestro Jesús “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.” (Jn. 13:14-17).
No olvidemos que Dios, está buscando personas que tengan las mismas cualidades que Él halló en David, hombres y mujeres “conforme a su corazón” (1 Sa. 13:14), “Porque los ojos de Dios contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” (2 Cr. 16:9).

La iglesia de Dios, en Cristo Jesús, debe cumplir imperiosamente la voluntad del Padre que está en los cielos, Él ha establecido que la única cabeza de su iglesia es Cristo Jesús (Ef. 1:22), además, El mismo “y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.” (Jer 3:15), para que las apacienten, no teman, ni se amedrenten, ni sean menoscabadas (Jer, 23:4). El hombre nunca debe olvidar que es un simple colaborador de Dios y los miembros de cada iglesia local “labranzas de Dios, edificio de Dios”. (1 Co. 3:9); por lo tanto, “servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” (1 Co 4:2). El deber del genuino servidor de Dios es “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” (1 Pe. 5:2-4). 

Dios Santo y el Pecado (Parte VII)

El Servidor de Dios no debe quebrantar la Ley del Eterno y Santo para ser victorioso en la lucha contra el pecado. “ Ahora bien, ¿debe...