martes, 2 de julio de 2013

LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO (Segunda parte)


II.                   Existencia de la Unción.

1.             Opinión Teológica.

Acerca de la existencia de la unción del Espíritu Santo, es muy importante darlo a conocer, ya que sin esta comprobación sería difícil probar una hipótesis y nos surge una pregunta ¿Existe verdaderamente la unción?. A esta pregunta algunos teólogos responden, a través de sus escritos:
Stanley Horton observa "El Espíritu Santo es una realidad, nos revela a Cristo, habla en lugar de Cristo, y actúa a favor de él. Todo mediante su autoridad. Cristo que esta sentado a la diestra de Dios, nos habla en la época de la Iglesia mediante el espíritu Santo ungiéndonos (unción) para servir".23 (Paráfrasis).
Es evidente la existencia de la unción, ya que nos capacita y nos enseña la verdad, el hombre por sus propios medios le es imposible conocer las cosas espirituales.
Ferguson, en su Diccionario expresa que existe la "unción", y a través de ella los creyentes recibían en el A.T. y en el N.T. el Espíritu Santo, el cual los  lleva a toda verdad, capacitándolos para enfrentar y conocer las cosas espirituales, por lo tanto es imprescindible poseer esta unción, sin ella no podrían servir a Cristo".24 (Paráfrasis).
Chafer se refiere a la existencia de la "unción", usando un versículo de la Biblia (Jn. 14:7), "porque mora con nosotros y estará con nosotros...", así como los sacerdotes eran ungidos y puestos aparte para sus tareas, de igual forma el cristiano es ungido por el Espíritu Santo en el momento de la Salvación y por la presencia interna del Espíritu Santo es puesto aparte para su nueva vida en Cristo, este ungimiento es universal y ocurre en el momento de la Salvación.25 (Paráfrasis).
Otros modos de mostrar la existencia de la unción. La Cueva explica:

"que sin la unción no se podría llegar nunca a la santificación, y como dice la Palabra, sin santidad nadie verá al Padre y si no existiera, en vano serían los esfuerzos por medios carnales, el ver algún día a Dios, y se lucharía banalmente".26 (Paráfrasis).
Edgar Young escribe algo interesante, que se debe tener en cuenta: “el mismo Mesías ha de ser ungido por el espíritu santo para su obra”.27
Como conclusión, es imposible que la unción no exista, debido que es el Espíritu Santo quien guía a la conversión, a comprender las cosas espirituales, y a consagrarse en una vida nueva para Dios. Sin la unción no podríamos ser testigos de Dios (Hch. 1.8).
Como dice Davis Earl: “Donde esta el Espíritu de Dios hay poder... el poder interior se demuestra en la remodelación y fortalecimiento de nuestras vidas”.28

2.             Comprobación Bíblica de su existencia.

Las Escrituras corroboran la existencia de la "unción", aunque esta palabra no aparece en ellas literalmente, es a través de los sinónimos o la acción que se refiere al "ungir". Esta comprobación es muy esencial ya que la Biblia es la Palabra de Dios.  Surge la siguiente pregunta ¿Se ve la unción del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento?.
Las evidencias son claras en las personas que fueron ungidas para cumplir ciertas funciones. El Espíritu de Dios descendió sobre las personas que eran consagradas a Dios, se hacía simbólicamente a través del aceite de la "unción, el aceite simboliza al Espíritu Santo.
La unción de profetas, sacerdotes y reyes eran iniciados para su ministerio por medio de la unción (ungir con aceite), la cual simbolizaba la acción invisible del Espíritu Santo (Is. 10:27). Además las Sagradas Escrituras expresa que ciertos jueces experimentaron la unción del Espíritu Santo que los capacitó para cumplir una tarea determinada: Othoniel, Gedeon, Jephete, Sansón (Jueces 3:10; 6:34; 11:29; 13:25).
Israel deseaba un monarca y Dios le dió a Saúl en calidad de rey (fue ungido con aceite), capacitándolo para su labor (1 Sa. 10:6,10; 11:6; 19:23). Daniel recibió la "unción", a través del profeta Samuel, para ser rey de Israel (1 Sa. 16:13), los profetas a través de la historia de los hijos de Israel, profetizaron bajo la unción del Espíritu Santo (Neh. 9:30; 1 P. 1:10). Las Escrituras declaran que el Espíritu de Dios residía sobre el profeta Elías (1 R. 17:1,2); también en Eliseo (2 R. 2:21). La unción no era universal, sino particular y en algunos casos en forma parcial, no existen evidencias en A.T. que el E. S. moraba en cada creyente como indica Juan  14:17.
En el N.T. existen evidencias fehacientes de la "unción" del Espíritu Santo, hecho característico de  ese tiempo y también de nuestros tiempos (2 Co. 1:21; 1 Jn. 2:20,27) por medio de la unción el creyente es santificados o apartado para Dios, no con aceite como en el A.T. (símbolo del Espíritu Santo), sino con el mismo Espíritu Santo. En el N.T. la unción también significa poder capacitador, con una diferencia del A.T. que mora en nosotros (Jn. 14:17) permanentemente y al igual que en el A.T. se ungía una sola vez.
El N.T. Interlineal de F. La Cueva enseñan: "Y vosotros unción tenéis de parte del Santo y sabéis todo...", asegura que tenemos la unción (1 Jn. 2:20,27). En Segunda de Corintios, capitulo uno, versículo 21, en el Interlineal escribe: "y el consolido nos con vosotros en Cristo y ungió nos (es) Dios...".29

III.                Valor de la Unción.

1.             ¿Tiene valor la unción?

Es muy importante saber si tiene valor la unción, se vive en un mundo muy convulsivo, y que interesa saber verdaderamente como cristianos cual es el medio que Dios utiliza para poder enfrentar las tareas que impone, con relativo éxito.
VINE expresa: "el hecho de que los creyentes tengan la "unción del Santo" indica que esta unción los hace santos, separándolos para Dios. El don del Espíritu Santo es el medio eficaz para capacitar a los creyentes para poseer un conocimiento de verdad".30
Chafer refiriéndose a Ro. 8:9, sostiene "la unción es muy significativo en la Salvación del cristiano e indica su seguridad, que es apartado para Dios".31
Francisco La Cueva escribe:
 "que es el Espíritu Santo quien ilumina los ojos de nuestro entendimiento, todo lo que somos se lo debemos a la obra del Espíritu Santo (unción), sin unción no hay fe, ni temor de Dios, ni amor a Dios y al prójimo, ni santidad... la unción comparte la santificación del individuo lo cual tiene incomparable valor".32
A través de estos escritos, se puede deducir el tremendo valor que tiene la unción en el creyente, estando consciente de lo que significa, y conocer su propiedad teológica.

2.             ¿Para quién tiene valor?

Tanto las Escrituras, como las opiniones vertidas por los autores de los distinto libros consultados, nos entregan evidencias que el valor de la unción se centra en el creyente, a todos los que aceptan a Jesucristo como Salvador, estos tienen la "unción del Santo". Cuando se relaciona con la vida al servicio de Dios, como lo dicen las Escrituras, adquiere mucho más valor. Reconociendo que muchas personas se equivocan con el verdadero significado de estas palabras, pero esta la posibilidad de encontrar la causal de donde viene la mala interpretación, a través de la investigación.
Deyros escribe:
“el concepto de unción mal interpretado viene de la influencia ejercida por dos libros de gran venta en todo el continente: "Buenos días; Espíritu Santo y la Unción, ambos escritos por el Pastor Benny Hinn, carismático norteamericano. Estos dos escritos han figurado como los libros de mayor venta en los E.E.U.U. en estos últimos años. La influencia de Hinn en América Latina llegó no solo por sus libros sino también por el ministerio de un pastor argentino de la unción de la Asamblea de Dios, Claudio Freidzon. En 1992 este pastor pentecostal de la Iglesia  Rey de Reyes, en Buenos Aires, fue a visitar a Hinn a Orlando, según él fue allí que recibió "la unción", que luego comenzó a ministrar en su congregación. En pocos meses su Iglesia creció notablemente al tiempo que pastores y miembros de toda las Iglesias Evangélicas de Argentina y países vecinos asistían para recibir la unción".33
Desde Argentina “la unción” ha pasado a otros países del continente y muy pronto puede que se tome como un elemento característico de buena parte del protestantismo latinoamericano de este último tiempo. El motivo de poner estas notas en esta parte de la investigación es para darse cuenta cuan fácilmente se dejan influenciar los seres humanos, buscando experiencias externas para demostrar la existencia de Dios. Cuando los cristianos comprendan el verdadero significado de la "unción del Espíritu Santo", podrán saber lo importante que es el hombre para Dios, y que este Padre amoroso necesita comunicarse con los seres creados por él.

3.             ¿Por qué es importante saberlo?

Primeramente, para que nadie engañe, no conformarse con lo que se dice, sino poder investigar, saber lo que Dios quiere decir, y aprender a descubrir muchas verdades y bendiciones cristianas.
Chafer explica: "el creyente es un testigo por el Espíritu Santo (Hch. 1:8). El creyente es santificado por medio de la unción del Espíritu Santo (Ro. 8:26; 12:1; Ef. 5:18-20), el creyente esta llamado a reinar por medio del Espíritu Santo. La dedicación del creyente debe ser completa (Ro. 12:1-2). Sin este conocimiento nunca podremos llegar a santificarnos y nunca podremos llegar a la altura que Dios nos exige, para algún día volver a verlo".34 (Paráfrasis).

CONCLUSIÓN

A través de la investigación del tema de la unción del Espíritu Santo, observando el pensamiento de muchos eruditos y las mismas Escrituras, la cual es nuestra principal revelación, y la opinión de la iglesia se concluye que:
La "unción del Santo" (1 Jn. 2:20,27),  es el Espíritu Santo, que mora en el creyente, el cual deja Jesús para guiar e iluminar a los suyos. Sin la obra del Espíritu Santo no hay fe, ni temor de Dios, ni posible salvación. Sin la unción del Espíritu Santo, nadie se vuelve a Dios, ni se arrepiente, ni cree, ni obedece.
La ciencia, la educación, el arte no ha podido llevar al cielo a una sola persona, ni vendar un corazón quebrantado, menos sanar una conciencia herida. Los mayores filósofos, científicos, artistas, literatos de todas las épocas no han tenido la respuesta adecuada para solucionar los grandes problemas que enfrenta el hombre.
Para habitar con Dios, eternamente, el ser humano necesita estar equipado convenientemente, es ahí donde se necesita "la unción del Espíritu Santo", como se muere una sola vez en forma física, y se resucita una sola vez, la unción se recibe una sola vez. Son las Escrituras quien la corrobora en  Primera de Juan 1:20, 27, esta conclusión. Debido a que no existe en otro lugar de las Escrituras lo contrario, y las formas gramaticales en el idioma original, dan la convicción de que la hipótesis planteada de que la "unción del Espíritu Santo" solo se recibe una sola vez, tiene fundamento en la Palabra de Dios
(Adaptado del estudio de Mariela Contreras Riquelme, para el ISUM de Chile 2002)

Notas al término:

1.        Emery H. Bancroft. Fundamentos de Teología Bíblica. p. 248
2.        Vila Escuain. Ed. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado. p. 1181
3.        Vine, Diccionario Expositivo.. pp. 925-926.
4.        Ibíd,  p. 925
5.        Ibíd.
6.        Fergunson, Ed..  Nuevo Diccionario de Teología. p. 1005.
7.        J.A. Moytyer. Nuevo Diccionario Bíblico. p. 1394.
8.        Ralph Gower, Manual de Costumbres. p. 117.
9.        Stanley Horton,  El Espíritu Santo revelado en la Biblia. pp. 34-35.
10.    Alonso, H., El Espíritu Santo.  p. 201
11.    Moytyer. op. cit. 1394
12.    Vila Escuain. op. cit. p. 1181.
13.    Fergunson. op. cit. p. 1005.
14.    Vila Escuain. op. cit.. p. 1181.
15.    Alonso, H., op. cit. p. 201.
16.    Crane, J. D., El Espíritu Santo en la experiencia del Cristiano.  p. 47.
17.    Stanley Horton,. op. cit. p.p. 91 y 179.
18.    Jhon Chafer. Greads Teng Biblicos.  p.p. 116-117.
19.    Francisco  La Cueva. Curso Práctico de Teología Bíblica.  p.p. 558, 559, 560.
20.    Williams Evans. Las grandes Doctrinas de la Biblia. p.p. 125-126
21.    Juan Calvino, Sumario de la Investigación de la Religión Cristiana. pp. 129-130.
22.    Billy Graham, El Espíritu Santo. p.31
23.    Horton.  op. cit. p. 191.
24.    Fergunson. op. cit. pp. 1005-1006.
25.    Chafer,  op. cit. pp. 116-117.
26.    La Cueva. op. cit. pp. 450-451.
27.    Young Mullins, Edgard. La religión cristiana en su expresión doctrinal. p.  208
28.    Earl, David. La vida en el Espíritu.  p. 40.
29.    Lacueva, F.  Nuevo Testamento Interlineal Griego Español. pp. 936, 710.
30.    Vine, op. cit. pp. 925, 926
31.    Chafer,  op. cit. pp. 117-121.
32.    La Cueva, op. cit.  pp. 450, 451, 559.
33.    Deymos,  Latino América en llamas. pp 147-148.

34.    Chafer. op. cit.  pp. 119, 120.

Juan Salgado Rioseco

sábado, 29 de junio de 2013

La Uncion del Espíritu Santo (Primera parte)


I.              ¿Qué significa La  Unción del Espíritu Santo?

1.      Significado Etimológico.

Debemos analizar la etimología de la palabra "unción", para encontrar el significado correcto; comprender a que se refieren los pasajes donde se encuentra mencionada la palabra; entender como la utilizaban los escritores del Antiguo Testamento y llegar así a concluir cual es la acepción más exacta e irrefutable de acuerdo al uso en las Sagradas Escrituras.
Vila Escuain, en su Diccionario, escribe que la palabra hebrea "Mashiach", significa "el ungido", título oficial en el Antiguo Testamento para aquellos que debían ejercer el gobierno de parte de Dios (1 S. 12:3,5; 26:9, 11, 16; 2 Cr. 6:42; Is. 45:1).2
En el idioma griego encontramos varias palabras relacionadas, usadas en las Escrituras, el Diccionario Expositivo Vine dice:
"Crismo, significa "ungüento o unción". Se preparaba a bases de aceites y hierbas aromáticas. En el AT solo se emplea en sentido metafórico, por metonimia del E.S. (1 Jn.. 2:20, 27, dos veces), traducido en los dos caso como unción. Aquí se refiere a los creyentes que tienen la "unción del Santo" y esto los hace separados para Dios, capacitándolos a través del Espíritu Santo a los creyentes para poseer conocimiento de la verdad". 3 (Paráfrasis).
     Al profundizar en la etimología de la palabra, encontramos algunas formas verbales asociada a la idea central, en el diccionario antes mencionado:
"Aleifo, término general para una unción (ungimiento de cualquier clase), sea para un refrigerio físico, después de lavarse (Rut 3:3; 2 Sa. 12:20; Dn 10:3), o de los enfermos (Mr. 6:13; Stg. 5:14), o de un cuerpo muerto (Nr. 16:1), lo que se usaba era aceite, ungüento como en Lc. 7:38 y en el sentido sagrado, ungir sacerdotes (Ex. 40:15; Nm. 3:8)".4
"Crío" es confinado a unciones sagradas y simbólicas: Tiene un sentido más limitado que aleifo; de Cristo como el ungido de Dios (Lc. 4:18; Hch. 4:27; 10:38; Heb. 1:9), donde se emplea metafóricamente en relación con el "óleo de alegría". El titulo Cristo significa "el ungido". Esta palabra (Christos) se traduce "ungido" en hechos 4:26. "Crio" se emplea una vez en los creyentes (2 Co. 1:26). Es muy frecuente en la Septuaginta, se emplea para ungir reyes (1 Sa. 10:1); sacerdotes (Ex. 28:47), y profetas (1 R. 19:16). Entre los griegos se empleaba en otros sentidos que el ceremonial, pero en las Escrituras no se encuentra en relación con asuntos seculares.
"Encrio", significa frotar adentro, se emplea metafóricamente en la orden a la iglesia en Laodicea a ungir sus ojos con colirio (Ap. 3:18). En la Septuaginta Jer. 4:30, se emplea de pintarse los ojos para embellecerlo y por último "murizo", se emplea de ungir el cuerpo para sepultarlo (Mr. 14:8)".5
Analizados los diferentes términos relacionados, el significado de la palabra "unción" difiere mucho, debido a esto se tiene que usar las reglas de la exégesis, en los textos relacionados al tema, entonces tendremos que la principal causa por la que la mayoría de los creyentes no pueden interpretar y dar una buena respuesta a la palabra "unción", es debido a la falta de conocimiento en el uso de dicha palabra.

2.      Significado en las Escrituras del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

a) Significado en el Antiguo Testamento.
En el Antiguo Testamento, la palabra "unción" como tal, es usada muy pocas veces, el significado no es lo importante, sino el concepto o como esta relacionada, si nos guiamos por esta idea, se encuentra explícita o implícita, el uso correcto en las Escrituras.
Con referencia al Antiguo Testamento, Ferguson define la palabra unción:
"como la práctica, ya sea con aceite o con ungüento (Crisma), tuvo mucha difusión en la antigüedad, teniendo varios propósitos, religiosos y seculares. En el AT., tanto los sacerdotes, como los reyes eran consagrados de esta manera... el título hebreo "Mesías", (en griego Christos), que significa el ungido, también surgió de la costumbre de ungir a los reyes desde que se profetizó que el Salvador saldría de la casa real de David".6
El Diccionario Certeza se encuentra lo siguiente:
"en el AT, se unge a las personas o cosas, para significación de santidad, o separación para Dios; columnas o piedras (Gn. 28:18); el tabernáculo y sus muebles (Ex.30:22); escudos (2 Sa. 1:21; Is. 21:5); reyes (Jue. 9:8, 2 Sa. 2:4; 1 r. 1:34); sacerdotes (Ex. 24:41); profetas (1 R. 19:16); ... Finalmente el ungimiento era un acto de Dios (1 S. 10:1), y la unción significaba otorgamiento divino (Sal. 23:5; 92:10), o la designación para ocupar una función especial en los propósitos a Dios (Sal. 105:15; Is. 45:1). Más aun el ungimiento simbolizaba la capacitación para el servicio y se asociaba con el derramamiento del Espíritu de Dios (1 S. 10:1,9; 16:13; Is. 61:1; Zc. 4:1,14)".7

Ralph Gower aporta diciendo "La consagración de la persona a Dios se hacía mediante la unción, porque se creía que el aceite mismo procedía de Dios y porque el aceite en la piel, en el cabello daba mejor apariencia en la persona".8
En el AT.,  se habla de la unción como un acto de ungir que tenía algunas características que nos interesa saber para nuestra investigación. Stanley Horton escribe: "La experiencia de la unción del espíritu que vino sobre Sansón y Saúl fue en forma temporal... En el caso de David fue diferente. El Espíritu de Dios vino dentro de David, donde el Espíritu de Dios permanece en él".9
Una definición concisa y clara acerca del significado de “unción” en el Antiguo Testamento, la entrega Horacio Alonso, dice: “En el A.T. la unción significaba que todo era separado para el servicio exclusivo de Dios”.10

b)     Significado en el Nuevo Testamento.
Trataremos de encontrar el uso en el Nuevo Testamento de la palabra “unción”, primeramente el Diccionario Certeza nos dice:
"que ésta palabra se encuentra tres veces en el NT. (1 Jn. 2:20, 27, dos veces) VRV, traduce el griego Crisma  como "unción". Los cristianos en calidad de su unción (vv. 20, 27), tienen la facultad de discernir cismas (v.19), y herejías (negación de la encarnación v.22), son exhortados a adherir al mensaje apostólico (v.24), lo cual los llevó a confesar al Padre y al Hijo".11
Aquí se refiere a los creyentes que son capacitados para cumplir una función especial en los propósitos de Dios, esto coincide con el Antiguo Testamento.
El Diccionario CLIE no usa la traducción literal de "unción", sino como "acto de ungir", y señala: "ungir el cuerpo después del aseo, similar al griego "aleipo", en el NT., se usa comúnmente de la practica de los orientales de ungir el cuerpo, o sus partes (Mt. 6:17; Stg. 5:14), a los cadáveres (Mr. 14:8)".12
Fergunson en su Diccionario escribe: "En el NT., se menciona a los cristianos como ungidos, el significado en algunas ocasiones es que ellos han recibido el Espíritu Santo (2 Co. 1:21; 1 Jn. 2:20, 27)".13 Fergunson relaciona la unción directamente, no como un acto, sino como el mismo Espíritu Santo.
Es importante notar las palabras que aparecen en el Diccionario CLIE, referente a la unción:
"tanto si esta unción se refiere a personas o a cosas, tanto si el aceite es especialmente preparado, como si es común, lo que tipifica es invariablemente la santificación y el poder del Espíritu Santo, no se ordena la unción con aceite para la consagración a ningún cargo a los creyentes en la dispensación cristiana, porque ya ha sido ungido con el Espíritu Santo, y ya son sacerdotes para Dios".14
Horacio Alonso lo explica así: “La unción significa que el espíritu santo ha venido a habitar en el creyente, para hacer su residencia permanente ... Por lo tanto, abarca a todo el creyente”.15 James Crane explica: “Fuimos ungido para convertirnos en sacerdotes de Dios (1 Pe. 2.5, 9)”.16
Tanto en el A.T., como en el N.T., la unción se usaba para diferentes cosas, como el acto de ungir, la diferencia es que en el A.T., está unción sé hacia con aceite de la santa unción y en el N.T., este aceite es reemplazado por el Espíritu Santo. Es importante tener presente, que tanto en el A.T., como en el N.T., no se encuentra mencionado si esta unción se hacía más de una vez, siempre se habla de una unción, ya sea para personas o para las cosas.

3.      Significado Teológico.

Recurriremos a los escritos de algunos teólogos, profesores, eruditos de las Escrituras, para definir el real uso de la “unción”. Comenzaremos diciendo que muchos de ellos concuerdan para referirse a la unción.
Stanley Horton, señala que "la unción indica servicio o ministerio (2 Co. 1:21) También habla de la obra de enseñanza del E.S. en el creyente como una unción que nos da clarividencia y nos instruye respecto de poner la verdad  en acción en forma tal que ningún humano podrá hacerlo (1 Jn. 2:20, 27)".17
Podemos deducir que Horton relaciona la unción, con el creyente capacitado para servir y conocer la verdad a través del Espíritu Santo.
Los teólogos Sperry Chafer (fallecido) y John Walword (Dispensacionalista) relacionan la unción de forma muy parecida a lo que dice Horton:
"Así como los reyes y sacerdotes eran ungidos y puestos aparte para sus tareas sagradas, de igual forma el creyente es ungido por el Espíritu Santo en el momento de la salvación, y por la presencia interna del E.S., es puesto aparte para su nueva vida en Cristo (2 Co. 1:21; 1 Jn. 2:20,27). El ungimiento es universal, ocurre en el momento de la salvación  y doctrinalmente es lo mismo que el morar del espíritu. Existe una diferencia entre el A.T. y el N.T., sobre la unción, no existe evidencia en el A.T. que el E.S. mora en ellos constantemente, sin embargo Jesús nos dice en contraste con el A.T. "porque mora en vosotros y estaré con vosotros" (Jn. 14:17). Entonces el morar del Espíritu Santo es lo mismo que la unción y el sello del espíritu".18 (Paráfrasis).

Estos eruditos llegan a la conclusión que la unción, el morar y el sello del Espíritu Santo, son lo mismos doctrinalmente, sucede una vez y para siempre, por medio de esta unción del Espíritu, el individuo es santificado o apartado para Dios. Es un hecho para ser aceptado por fe.
El profesor F. De la Cueva toma la unción del Espíritu Santo en el mismo plano que la habitación del Espíritu Santo y lo relaciona con la morada del creyente. Para definir la unción del Espíritu Santo hace una comparación entre el A.T. y el N.T. y lo enumera así:
"El objetivo de la unción en el A.T. era la consagración a Dios de personas o cosas, quedando santificado para Dios (Ex. 40:9-15). Esta unción estaba relacionado con el E.S. (cuyo símbolo era el aceite), capacitaba para servicios especiales, pero esta unción a personas no santificaba, no cambiaba la condición espiritual, un ejemplo fue Saúl (1S. 10:9). En el N.T. se expresa la unción en Cristo mismo (Lc. 4:18;  Hch. 4:27) y también en referencia con los creyentes (2 Co. 1:21; 1 Jn.2:20, 27)". 19

Como conclusión dice De La Cueva, que el Nuevo Testamento enseña claramente que todos los creyentes están investido  permanentemente con este ministerio universal.
El ex decano del Instituto Bíblico de los Angeles ya fallecido Williams Evans nos aporta lo siguiente: " El Espíritu Santo unge al creyente y esta unción abarca tres cosas: enseñanza (1 Jn. 2:20, 27), servicio...  (Hch. 10:38) y relaciona la unción en el creyente capacitándolo para servir y consagrarlo a Dios con algo permanente santificado".20 (Paráfrasis).
El reformador Juan Calvino se expresa diciendo: "que la unción es un titulo del Espíritu Santo, es conveniente notar que el titulo que la Escrituras atribuyen al Espíritu Santo cuando se trata del principio y de la totalidad de la restauración de nuestra Salvación... "aceite y unción" (Sal. 45:8; 1 Jn. 2:20,27), es uno de estos títulos".21
Billy Graham nos habla de la unción con relación al A.T.:

"El  E.S. utiliza a ciertos hombres para liberar a Israel, pero estos eran ungidos con aceite que simboliza el poder del Espíritu. Un ejemplo fue cuando Samuel ungió a David (1 Sa, 16:13), también nos dice que el E.S. muchas veces se apartaba de ellos una vez terminada la tarea, pero no volvía otra vez, o se apartaba por desobediencia (1 Sa. 16:14; Sal. 51:11)".22 (Paráfrasis).

Juan Salgado Rioseco

domingo, 5 de mayo de 2013

La Cena del Señor


Lectura Bíblica 1 Corintios 10:15-17.
“Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo.
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?(
Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan”.
1Co 10:21-22 
“No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.
¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?”

Introducción
Primeramente debemos entender que la Cena del Señor fue instituida por el mismo Señor Jesucristo, horas antes de su crucifixión.
La participación de la Cena del Señor, nos identifica como adoradores del Señor.
La participación de la Cena del Señor junto con otros fieles, nos identifica que somos participe de la comunión de los santos.
Debemos participar en la Cena del Señor, como verdaderos adoradores del Señor.
En la Cena del Señor, el que participa se une, por la fe, al cuerpo de Cristo y se solidariza con los demás participantes.

Características especiales que se tiene una comunidad en Cristo:
1.      La comunidad de Cristo es un Cuerpo en Cristo:
“así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. (Ro. 12:5).
“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo”. (1Co 12:12).
2.      La comunidad de Cristo es un Cuerpo que se ayuda mutuamente para edificarse y crecer:
Efe 4:12 “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,…”
“sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”. (Ef.  4:15-16). 
3.      La comunidad de Cristo es un Cuerpo donde la paz de Dios gobierna en los corazones de los creyentes:
Col 3:15  “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”.
4.      La comunidad de Cristo es un cuerpo que tiene como cabeza a Jesucristo:
Efe. 4:15 “sino que siguiendo la verdad en amor crezcamos en todo aquel que es la cabeza, esto, es Cristo”.

A.     Significado de la Cena del Señor:
1.      Es un recordatorio, en forma activa y meditando,  porque el Señor dijo: "Haced esto en memoria de mí" Lucas 22:19; 1 Corintios 11:25.
2.      Es instructiva porque simboliza, a través del uso de los elementos físicos: vino y pan, la lección de la encarnación de Cristo. 1 Corintios 11:23.
3.      Es inspiracional porque celebrarla nos recuerda que por fe recibimos los beneficios de Su muerte y Resurrección. Con hacerlo, nos identificamos con su muerte, el dolor, el sufrimiento de Cristo y su resurrección. ¡Y nos inspiramos al recordar que logró la victoria sobre la muerte! 1 Corintios 11:24.
4.      Nos motiva a la acción de gracias ("euscharistia"). Expresamos gratitud a Dios como acto de gratitud, este término griego el que inspira que algunas iglesias usen la palabra eucaristía. 1 Corintios 11:24.
5.      La celebración de la Santa Cena os brinda la oportunidad de estar en comunión ("koinonia") con el Padre, con el Hijo y con nuestros hermanos. La Santa Cena reconoce y proclama el Nuevo Pacto ("he kaine diatheke"), el fundamento del nuevo pacto es la sangre de Jesucristo. 1 corintios 11:25; Mateo 26:28.
6.      En esta celebración, la iglesia proclama la muerte del Señor como el acto redentor que tendrá su culminación cuando él regrese. 1 Corintios 11:26.
7.      Y finalmente conlleva un alto grado de responsabilidad. Pablo nos recuerda en 1 Corintios 11:27-34 que uno debe cuidarse de participar en la Santa Cena "de manera indigna".

B.     Requisitos para estar en mesa del Señor:
1.      Estar en paz con el Señor. Romanos 5:1.
2.      Conservar la unidad, permitiendo que la paz los mantenga unidos. Efesios 4:3.
3.      Aceptar plenamente el sacrificio de Cristo. 1 Corintios 11:28.
4.      Tener como refugio en la sangre de Cristo. Efesios 2:13; 1 Juan 1.7.
5.      Comportarse como corresponde como miembros del Cuerpo de Cristo. Filipenses 1:27.
6.      Participar dignamente de la Cena del Señor. 1 Corintios. 11:29.

C.     Los males de los creyentes de Corintos: había corrupción en la Cena del Señor.
El apóstol Pablo les escribió: “Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor”.  (1Corintios 11:17).
Los corintos no se congregaban para celebrar la Cena del Señor para lo mejor, no para edificarse ellos mismos recordando la muerte del Señor; sino que se congregaban para lo peor, para destruirse ellos mismos.
1.       Había corrupción 1 Corintos 11:18-19. Divisiones y herejías o profanaciones. 
a.      Cisma es una división dentro de la asamblea: todos permanecen todavía en la misma asociación, a pesar de que están separados o divididos en pensamientos y sentimientos de parcialidad o de aversión carnales.
b.     Herejía, en su aplicación bíblica ordinaria, tal como aparece aquí (no en el uso eclesiástico), significa un partido entre los santos, separado del resto por haberse seguido la propia voluntad con más fuerza todavía.
2.      Se autoengañaban, por no celebrar la Cena del Señor como se había ordenado. 1 Corintios. 11:20. Por el relativismo de sus conductas.                
3.      Reinaba el egoísmo. 1 Corintios 11.21. En el descuido de los desposeídos y la discriminación.
4.      Abusaban de la santidad de la Iglesia. 1 Corintios 11:22. La mesa del Señor, es un lugar de adoración, en santidad y fidelidad al Señor.

D.    ¿Qué significa tomar indignamente la Cena del Señor?
El verso 11:27, no se aplique a las personas que participan, sino se refiere únicamente a la manera de participar en la Cena del Señor. Uno cosa es que sea indigno de participar evento y otra cosa es que uno participe indignamente.
La segunda acción es lo que estaba sucediendo en la Iglesia de Corinto y es lo que el apóstol Pablo les estaba corrigiendo. Los miembros de Corinto estaban tratando los elementos de la comunión como si se trataran un cosa común y corriente (11:21).
Ellos estaban comiendo el pan sin ninguna dignidad y bebiendo del fruto de la vid sin el debido respeto.

E.      Tres consecuencias de participar indignamente de la Cena del Señor.
1.      Una persona se vuelve culpable de la muerte del Señor. 1 Corintios 11:27. La persona ofende a Cristo, tiene la muerte de Cristo como algo sin sentido. (He. 10:29)
2.      Una persona se condena a sí mismo, si no se examina su corazón en busca de pecados no confesados. 1 Corintios 11:28-29. Discernir == Discriminar, distinguir (2 Co. 13:5)
3.      Una persona es disciplinada y aleccionada por Dios. 1 Corintios 11:30. Para evitar que se destruya a sí mismo y hiera o dañe a otros por medio de su pecado grave. (vv.29-31, 32; Dt. 8:5)

F.      El propósito de la Cena del Señor.
Cada ocasión de participar en la Cena del Señor, es una oportunidad de decir, de proclamar, o de confesar: «Por este medio acepto todos los beneficios de la plena redención de Cristo Jesús: perdón, recuperación, fuerza, salud, suficiencia». La Cena del Señor no ha de ser simplemente un recordatorio ritual, sino una confesión activa, mediante la cual activamos la memoria, y nos apropiamos ahora de todo lo que Jesús ha provisto y prometido por medio de su cruz.

G.    ¿Cuál debe ser mi actitud al participar en la Cena del Señor?
1.      Debemos probarnos en nuestra conciencia; acudir confiando plenamente en el perdón, misericordia y poder para restaurar, fortalecer y sanar al pecador. (11:28).
2.      Debemos acudir a la mesa del Señor,  con discernimiento, es decir, pensando en lo que estamos haciendo. (11:29-30), sino lo hacemos acarreamos juicio contra nosotros, atrayendo las enfermedades espirituales.
3.      Debemos examinarnos antes de acudir a la mesa del Señor; para no atraernos juicio y ser castigado y evitar la condenación con el mundo. (11:31-32; He. 12:11; Job 23:10).
4.      Debemos acudir en unidad de espíritu, sin egoísmo, ni divisiones, ni profanaciones. (11:33).
5.      Ser previsor de las cosas espirituales. (11:34: Sal. 119:67)

H.    BENEFICIOS DE LA CENA DEL SEÑOR.
1.        Anunciamos la muerte de Cristo al mundo espiritual. Esto genera y establece autoridad espiritual.
2.        "En memoria de mi": Hacemos memoria de Jesús; esto no se trata únicamente de "acordarse" de Dios sino de acceder a la obra de la cruz como en un presente continuo.
3.        "Hasta que El venga": Nos preparamos espiritualmente para su venida.
4.        Discernimos el cuerpo de Cristo: Discernir es ver más allá de lo obvio; implica que veo a mi hermano (aunque me haga daño o hable mal de mí), como parte del mismo cuerpo al que yo pertenezco. Si participamos de la Cena del Señor con enojo, crítica o falta de perdón hacia algún hermano podemos beber juicio en lugar de vida. Establecemos un perfecto vínculo de paz y armonía en la comunidad.
5.        Participamos del mismo pan; sin acepción: todos fuimos comprados por el mismo precio y compartimos la misma vida eterna.
6.        Tenemos comunión: Es decir, nos relacionamos unos con otros mediante el amor de Dios y el perdón, sabiendo que somos un cuerpo. Somos diferentes pero todos necesarios.
7.        Nos separamos del mundo: Cuando tomamos la Santa Cena trazamos la línea entre el mundo y nosotros. No tenemos más los valores del mundo (fama, dinero, poder, etc.) sino que tenemos los valores del Reino de Dios: Amor, honestidad, generosidad, etc.
  
Conclusión
La santa cena es un SACRAMENTO, y como tal debe guardarse con temor y reverencia.
Cuando celebramos la Cena del Señor, anunciamos “la muerte del Señor (...) hasta que él venga” en compañerismo con los que están unidos por medio de la misma fe.
Cuando extendemos la mano para coger los símbolos de su cuerpo quebrantado y su sangre derramada, nuestro corazón se conmueve al pensar en el precio de nuestra redención, esta pagado con la sangre de Cristo.
Acudir a la mesa del Señor con discernimiento, siendo consciente  que vamos en una actitud agradable ante Dios.
Nuestro corazón se llena de gozo celestial anticipando el momento gozoso y glorioso en que Cristo venga otra vez para llevar a su pueblo.


Pastor Juan Salgado Rioseco

miércoles, 6 de marzo de 2013

El temor de Dios



“Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a Aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”
Apocalipsis 14:7

En el libro Palabras griegas del Nuevo Testamento, William Barclay escribió: “Eusébeia (la palabra griega que se traduce por devoción piadosa, o temor reverente a Dios), viene de la “raíz que significa temor en presencia de lo que es más que humano, reverencia ante lo que es majestuoso y divino; pero no sólo expresan temor y reverencia, implican también la adoración que conviene con ese temor y la vida de activa obediencia propia de esa actitud reverente. El hecho es que, hasta donde el griego dispone de una palabra para expresar la idea de religión, esa palabra es eusebeia.”

Para Josefo “eusebeia” es lo contrario a “eidololatreia”, que significa idolatría. Eusebeia concede a Dios su justo lugar y lo adora en forma idónea. Platón urge a todos los hombres a la eusebeia para que podamos evitar lo malo y alcanzar el bien, y, así, llegar a ser amigos de Dios (Platón, Symposium 193d).
“Eusébeia” se define además como “una muy práctica consciencia de Dios en todo aspecto de la vida” (The Second Epistle General of Peter and the General Epistle of Jude [La segunda epístola general de Pedro y la epístola general de Judas], por Michael Green).

La palabra de Dios permanentemente nos alienta a andar en el “temor de Dios”, sin embargo, es la enseñanza que menos se enseña en las diversas comunidades cristianas, posiblemente existe una omisión deliberada al respecto, aunque en el génesis de la iglesia fue una enseñanza preeminente, y posteriormente de los primeros predicadores pentecostales. Existen aproximadamente 175 referencias distintas y explícitas con respecto al tema.

El concepto del “temor de Dios” puede sonar contradictorio con la idea de un Dios amoroso y misericordioso, sin embargo, a través de este mensaje que el temor de Dios es esencial para tener un concepto apropiado de Dios, para vivir de una manera digna del Señor y para disfrutar plenamente de la libertad y la vida abundante que Cristo nos ofrece.

En la acción de liberación de Egipto (Éx. 19:1-25; 20:18-20) el pueblo de Israel aprendió a temerle, a servirle y obedecerle con temor y reverencia, y apartarse del pecado.

Moisés se los recuerda décadas después, en Deuteronomio 10:12-13, " Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad? El gran legislador de Israel, está presentando los requerimientos de Dios por medio de verbos activos que hacen referencia a varias actitudes: temas. . . andes. . . ames. . . sirvas. . . guardes. En algunos versos después escribe “A Jehová tu Dios temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás. Él es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto. ” (20, 21). En otras palabras, solamente Dios debe ser objeto de alabanza para Israel. El culto a Jehová forma parte vital de los requerimientos del pacto. Al rendir culto de adoración, el ser humano ofrece una respuesta a Dios desde lo más íntimo de su ser, y pone de manifiesto ante todos el vínculo que lo une a él. Esto implica que los cristianos deberían tener la misma actitud frente a Dios que el pueblo escogido, debido a que somos olivos silvestres, así llegamos a tener parte en la misma raíz y en la misma vida del olivo. (Ro. 11:17).

El “temor de Dios”, trae consecuencias que el hombre no alcanza a dimensionar y beneficios, uno de ellos es Dios enseña a los que le temen, encontramos en Salmo 25:12, "¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger".

Además produce sabiduría, "El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.” (Pr. 9:10). La palabra de Dios nos dice que es de más valor que las riquezas: "Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación". (Pr. 15:16); a los que temen a Dios, provee un refugio para sus hijos, "En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos. El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte". (Pr. 14:26-27).

Lo esencial de un creyente, es que entienda y comprenda que es tener “temor de Dios”, las consecuencias que traen consigo esta actitud y los beneficiosos colaterales que trae consigo. Nuestro Dios es amor, también es un Dios santo, que aborrece el pecado, su deseo es que nunca le seamos infieles, es un Dios celoso, “A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás. No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos; porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra.” (Dt. 6:13-15). Debido a que Él es el escoge  y establece relaciones de acuerdo a su voluntad divina, cuyos propósitos son aún inescrutables. (Dt.7:6-11).

¿Qué es el temor de Dios?
El temor a Dios es una actitud de reverencia y respeto hacia Dios, que pasa progresivamente por las siguientes etapas:
·      Una conciencia de que Dios es el dueño de nuestras almas, y tiene el poder de otorgarnos la salvación eterna o condenarnos eternamente en el infierno.
·      Una conciencia de que Dios está permanentemente mirando todo lo que pensamos, decimos y hacemos, y que Él  tiene el poder para premiarnos o castigarnos de acuerdo a nuestra conducta; lo cual nos debería motivar a ser cuidadosos y apartarnos del mal
·      Un deseo consciente y permanente de agradar a Dios en todo lo que hacemos y no ofender Su santidad
·      Un reconocimiento humilde de que Él es Dios y nosotros somos sus criaturas, y por lo tanto, Él es digno de ser temido y reverenciado

El temor de Dios debe estar expresado en la conducta diaria, al pueblo de Israel, les dio leyes para que pudieran expresar el temor de Dios en su conducta diaria, (Lv. 18:1-5; 19:1-4, 11-18, 30-37), cuando nos sometemos a la voluntad de Dios con temor, los beneficios que trae consigo son inmensurables (Pr. 22:4).
El temor de Dios, equivale a odiar el mal (Pr. 8:13), en todas partes se equipara a la sabiduría (9.10) y el conocimiento; por lo tanto, la sabiduría y el conocimiento llevan a aborrecer la maldad. Eso significa que Dios no desea que seamos indiferentes ante el mal, y mucho menos que guardemos en nuestro corazón una atracción íntima hacia el pecado. Lo que Dios desea es producir en nuestros corazones un aborrecimiento profundo hacia el pecado y un amor por hacer lo bueno.

El temor de Dios trae confianza y seguridad a los que andan en integridad. La esperanza (machseh  Dicc. Strong Nº 4268), es un lugar de refugio, protección, una fortaleza; una expectativa; un sitio para guarecerse del mal tiempo. (Pr. 14:26-27)

Consecuencias de rechazar el temor de Dios
“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” (Pr. 1:7) 
El adorador en espíritu y en verdad, tiene una conducta permanente de sometimiento a Dios, porque ha moldeado su carácter en el temor de Dios, y su vida está guiada por la sabiduría del Todopoderoso; la sabiduría deja de ser una abstracción y se convierte en un medio de acción para conducir la genuino adorador bajo el amparo del Omnipotente, (Pr. 1:20-33). La Biblia nos enseña, en Santiago 4:6, “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. Sin embargo debemos entender que en el corazón de Dios no existe el deseo de rechazar a nadie, sino que la persona que no teme a Dios voluntariamente se excluye a sí misma de recibir el favor de Dios, y trae a su vida las consecuencias de su propio pecado.

El temor de Dios en el Nuevo Testamento
¿Qué dijo Jesús sobre el temor de Dios?
Los discípulos de Cristo no deben temer a sus enemigos, cuyo castigo sólo es físico y temporal. Deben reverenciar a Dios, cuyo castigo es definitivo y de eternas consecuencias. (Lc. 12:4, 5). Temer a Dios supone confianza, no terror. Además que nada de lo que sucede a sus testigos, ni aun la muerte, ocurre sin el cuidado providencial de Dios, que se preocupa hasta de los más mínimos detalles de la vida. (Lc. 12. 6, 7)
El suceso de Ananías y Safira sirvió para fundamentar a la iglesia en el temor de Dios y en la obligación de vivir en santidad delante de Dios. (Hch. 5:1-11). Dios utiliza los dones del Espíritu Santo, en especial el de discernimiento y de revelación profética para que los pecados ocultos de la congregación queden descubierto, con el propósito de preservar la santidad de la iglesia, y para que haya en los miembros de la congregación una conciencia de la presencia soberana de Dios en la iglesia. Esto implica temor de Dios, las diversas congregaciones de hoy han descuido los dones del Espíritu Santo, en especial el don de discernimiento, por su forma de liberalismo al servicio de Dios, como resultado el temor de Dios está esta como norma en su conducta diaria, al final traerá la misma condena de Ananías y Safira a los que tienen un comportamiento inadecuado frente a la Santidad de Dios.

Lucas nos entrega en su sumario de Hechos. 9:31, cómo crecía la Iglesia en las primeras décadas de vida: “Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.”  Aquí vemos la importancia de andar en el temor del Señor, la iglesia del siglo XXI ha perdido su poder, su fortaleza y su crecimiento porque se ha alejado del temor del Señor y no esta fortalecida en el Espíritu Santo, una realidad que no debemos omitir, “La Iglesia perdió el temor a Dios”, es por eso, que no crece, no tiene el poder y la unción del Santo de Dios.

El mensaje apostólico enfatizo el “temor de Dios” para vivir en santidad, así el apóstol Pablo escribió a los fieles de Corinto, “Así pues, queridos hermanos, estas son las promesas que tenemos. Por eso debemos mantenernos limpios de todo lo que pueda mancharnos, tanto en el cuerpo como en el espíritu; y en el temor de Dios procuremos alcanzar una completa santidad.” (2 Co 7:1); a los Filipenses los motivaba a la obediencia con “temor y temblor”, para alcanzar su propia salvación (Fil. 2:12).

El apóstol Pedro, escribía a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, de llevar una vida santa, de conducirlos en temor para tener la certeza de la salvación en el juicio de Dios, (1 Pe. 1:17).

El temor de Dios inspira al creyente a perfeccionar la santidad, debido a que nos hace conscientes de nuestra propia pecaminosidad; un creyente que no siente la necesidad de crecer en santidad, es un pecador que preferido vivir en la carne y las cosas del espíritu no tienen prioridad en su diario vivir, que se ha vuelto complaciente con el pecado.

Para un cristiano que su prioridad es lo espiritual, y “ocuparse de la salvación con temor y temblor”, tienen la convicción de alcanzar la vida eterna, además de crecer en el Señor, nunca pone en riesgo o descuida su salvación. El temor de Dios es el fundamento que inspira la vida en santidad y consagración a Dios. La santidad no es un llamado a unos pocos, sino un mandato de Dios a todos los creyentes.

Otro ejemplo gravitante es la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní, era la que el Padre esperaba y su oración fue escuchada a causa de su temor reverente, esto es, su sumisión respetuosa a la voluntad de Dios. (He. 5:7-9)

Los beneficios de una vida en “temor de Dios” son múltiples, en primer lugar la enseñanza de Dios (Sal. 25:12); produce sabiduría (Pr. 1:7), los que aborrecen la sabiduría, no escogen el temor de Jehová para conducir su vida (Pr. 1:29). “El temor de Jehová es para vida (Pr. 19:23).
El temor a Dios es de más valor que las riquezas (Pr. 15:16), ya que si el produce turbación; el temor a Dios provee un refugio para nuestros hijos. (Pr. 14:26-27); aumenta los días de vida (Pr. 10:27), debido a “El temor de Jehová es limpio que permanece para siempre” (Sal. 19:9), por esta razón, es un deber de cada creyente de someternos “unos a otros en el temor de Dios” (Ef. 5:21).

Y de nuevo en Proverbios 14:27 dice, “El temor de Jehová es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.” Y Proverbios 14:26 declara, “En el temor de Jehová está la fuerte confianza, y esperanza tendrán sus hijos.” En estos versos vemos que el temor del Señor proporciona vida, seguridad para tus hijos, protección del mal, confianza y satisfacción.

El temor de Dios debe ser fomentado, así lo hace las Sagradas Escrituras, a través de diferentes textos bíblicos. La medida de crecimiento de cualquier persona o de cualquier iglesia es el grado hasta el que esa persona o esa iglesia aumenten su temor de Dios. La Biblia habla de Hananías en Nehemías 7:2 y dice que era un hombre “temeroso de Dios más que muchos”. Su estatura espiritual, como hombre de una madurez espiritual, sabiduría y piedad a un nivel excepcional se debía en gran medida al hecho de que temía a Dios más que muchos.

Ignorar lo que significa el temor de Dios es no saber lo que es la doctrina básica y esencial de la religión revelada. Es omitir deliberadamente el arma más eficaz para mantenernos en la perfección de la santidad delante de la presencia de Dios; es vehículo por donde la obediencia transita en busca de la voluntad de Dios. El temor de Dios es vivir la santidad divina hecha carne en nuestras acciones, comportamientos y conducta.

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
 2 Corintios 7:1
Juan Salgado Rioseco

Dios Santo y el Pecado (Parte VII)

El Servidor de Dios no debe quebrantar la Ley del Eterno y Santo para ser victorioso en la lucha contra el pecado. “ Ahora bien, ¿debe...