viernes, 15 de diciembre de 2017

Evangelio de la Gracia de Dios.


Lectura Bíblica Hechos 20:24.
El doctor griego Lucas escribió “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabé mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.”  (Hechos 20:24 RV60) 
El profeta Isaías escribió “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que trae buenas noticias, buenas noticias de paz y de salvación, las noticias de que el Dios de Israel reina!”  (Isaías 52:7 NTV)
Sabemos que la palabra griega – judeo koiné “evangelio”, significa “buenas noticias” “buenas nuevas”.
“Gracia” es la palabra que se usa con más frecuencia en las versiones modernas de la Biblia para traducir la palabra griega “charis”, no hay un equivalente exacto en el idioma en español. “Charis” significa “lo que causa gozo, placer, gratificación, favor [y] aceptación, por una amabilidad que se recibe o se desea . . . [y] un favor que se hace sin esperar nada a cambio; la expresión absolutamente libre del amoroso cuidado de Dios por la humanidad, en la bondad y benevolencia del Dador” (Diccionario analítico completo de las palabras del Nuevo Testamento”, 1993, p. 1469). Gracia, bondad, misericordia estimación, favor, bendición, regalo, gracias. A.T. (Diccionario Tuggy), Lo que uno da a otro; Lo que uno recibe de otro. En el sentido de gracia o favor divino, usado al principio y al fin de las Epístolas; Gracias, gratitud.
Por consiguiente, el “Evangelio de la Gracia de Dios”, son las buenas nuevas o noticias del favor de Dios hacia todo aquel que acepta a Jesús como su Salvador. Porque “la gracia de Dios” ha sido revelada, la que trae salvación a toda la humanidad; la noticia es “por gracia somos salvos por medio de la fe y esto no de nosotros, sino que es una dadiva de Dios”.
Los elementos básicos del mensaje del “Evangelio de la Gracia de Dios”:
1.       La buena noticia procede de Dios. “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”. (Stgo. 1:17-18).
2.       Dios nos salvó por su gracia cuando creímos, no teniendo ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. (Ef. 2:8). 
3.       El regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor. (Ro. 6:23).
4.       La gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo. (Jn. 1:17). 
5.       La buena nueva es que, a través de su gracia, Dios:
a.       nos llama. (Gá. 1:15). 
b.    nos salva por medio de la fe. (Ef. 2:8).
c.      nos regenera. (Tit. 3:5).
d.       nos justifica. (Ro. 3:24).
e.       nos santifica. (He. 13:20-21).
f.       nos preserva (1 Pe. 1:3-5).
6.       De la abundancia de Dios, todos hemos recibido una bendición inmerecida tras otra. (Jn. 1:16).
7.       Por medio de Jesucristo hemos obtenido derecho de entrada a esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. (Ro.5:2). 

A través del “Evangelio de la gracia” tenemos acceso a las inescrutables riquezas de Cristo; somos participantes de la promesa de los pactos de Dios con Israel y miembros de la familia de Dios. Por el “Evangelio de la gracia” somos copartícipes y coherederos de la promesa de los pactos hechos a los padres, que incluyen la herencia del mundo venidero y del Reino de Cristo. 
Juan Salgado Rioseco

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Yahweh (Dios): su voluntad.

(Parte I)

Pablo, el judío helénico, escribió a los romanos “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.(Romanos 12:2).
El Señor Jesucristo, dijo de si mismo:  Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo sólo según lo que oigo, y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad sino cumplir la voluntad del que me envió. (Juan 5:30).
“Entonces dije: ‘Aquí estoy, tal como está escrito de mí en el libro, para hacer tu voluntad, oh Dios.’” (Hebreos 10:7). 
La voluntad de Yahweh, está muy ligada o coincide con el designio de Dios, el apóstol de los gentiles escribió: “Dios quiere que todos los hombres se salven”. (1Ti. 2:4).
La voluntad de Yahweh, es el atributo por el que Dios aprueba y determina toda acción necesaria para la existencia y actividad de sí mismo y de toda la creación; las Escrituras enseñan formas para discernir la voluntad de Yahweh, las cuales debemos tener presente en los momentos en que se nos presentan situaciones que nos confirman si estamos dentro de ella; la importancia de la voluntad de Dios se hace visible de múltiples modos en la Escritura.
El Nuevo Testamento fue originalmente escrito en el idioma griego Koine, donde encontramos dos condiciones usadas para la palabra "voluntad" en la referencia a la voluntad de Yahweh.
La Etimología de la palabra “voluntad de Yahweh”:
a.  "boulema", qué se refiere a la soberana voluntad de Yahweh. Éste es Su plan predeterminado para todo lo que pasa en el universo y se cumple sin tener en cuenta decisiones hechas por el hombre. (Ro. 9:19; 11:33-36; Hch. 2:23).
b.  “thelema”, se refiere a su plan individual, para cada hombre o mujer. Para cumplir su voluntad, Yahweh requiere la aceptación o disposición del hombre. (Col. 4:12; He. 10:7; Ef. 5:17; 6.6; Col. 1:9; 4:12).
Otro tipo de la voluntad de Yahweh es la "moral", los mandamientos revelados, en su Palabra escrita, que enseña cómo los creyentes deben vivir. (2 Co. 6:14; Ro. 2:18; 1 Ts. 5:18).
¿Por qué es esencial conocer la voluntad de Yahweh? El salmista escribió: “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.” (Sal 143:10). Es imprescindible que el que se considera servidor de Dios sea conocedor de la voluntad de Yahweh, para poder discernir entre lo recto y lo incorrecto delante de la presencia de Altísimo; esta actitud de aprendizaje traerá consigo de cuidar nuestro comportamiento, no vivir neciamente, sino con sabiduría; aprovechar toda oportunidad para hacer el bien; no actuar insensatamente; procurando en todo momento entender cuál es la voluntad del Señor. (Ef. 5:15-17, paráfrasis): entonces nos podremos considerar “siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios;” (Ef. 6:6).
La voluntad de Yahweh, “es buena, agradable y perfecta”. (Ro. 12:2). Para entender y aceptar lo que Él quiere para nosotros, su voluntad está reservada para quienes han confiado en Cristo para la salvación; para todo lo que suceda salga de acuerdo con su voluntad. (Ef 1:11); Nabucodonosor dijo: “Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, más El actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: "¿Qué has hecho?"” (Dn. 4:35, LBLA); debido a que todas las cosas fueron creadas por la voluntad de Dios. (Ap. 4:11). 

El deseo de yahweh: es que todos los que creen en su Hijo, este los resucite en el día final (Jn. 6:40); es que seamos santos y nos apartemos de todo pecado sexual (1 Ts. 4:3); seamos agradecidos en toda circunstancia (1 Ts. 5:18); que no imitamos las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien que dejamos que Èl nos transforme en personas nuevas al cambiar nuestra manera de pensar; así podremos entender y aceptar lo que Dios quiere para nosotros y también lo que es bueno perfecto y agradable a El. (Ro. 12:2. parafraseado).
La soberana voluntad de Yahweh, (que tiene el máximo poder o autoridad sobre algo.); está presente en la creación y la preservación de la naturaleza (Sal.135:6; Jer. 18:6; Ap. 4:11); en los gobiernos humanos (Ap. 21:1; Dn. 4:35); en la elección y la reprobación de los seres humanos (Ro. 9:15, 16; Ef. 1:11); en los sufrimientos de Cristo (Mt. 26:42; Lc. 22:42¸ Hch. 2:23); en la regeneración (Stgo. 1:18); en la santificación (Fil. 2:13); en los sufrimientos de los creyentes (1 Pe. 3:17); en la vida de los hombres y su fin (Hch. 18:21); hasta las cosas más pequeñas de la vida (Mt. 10:29).
El término designio es aquel que se utiliza para hacer referencia a la idea de un plan, un proyecto que es llevado a cabo por alguien de manera intencionada o buscada. Dios tiene designios: que todos los hombres sean salvos. (1 Ti. 2:3-4); que vengan al conocimiento de la verdad (Jer. 29:11); sabemos que Dios ordena todas las cosas para bien de los que le aman, de los que han sido elegidos según su designio (Ro. 8:28 SB-MN); a veces el sufrimiento está conforme la voluntad de Yahweh (1 Pe. 3:17; 4:19).
La salvación del hombre es por la voluntad de Yahweh: solo entraran aquellos que hacen la voluntad del Padre (Mt. 7:21); el que está dispuesto a vivir el resto de su vida según la voluntad de Yahweh y no según los deseos humanos (1 Pe. 4:2); se evidencia en que fue el sacrificio del cuerpo de Jesucristo nos hiciera santos (He. 10:10).
 El gobierno humano existe en conformidad con la voluntad de Yahweh: la sentencia al rey Nabucodonosor de Babilonia, deja entre ver la injerencia de la voluntad de Yahweh en los gobiernos terrenales (Dn. 4:31-36); a veces para que cumplan sus designios que ha determinado previamente (Hch 4:28); cambia los tiempos y las épocas, quita y pone reyes, da sabiduría a los sabios e inteligencia a los expertos (Dn. 2:21); no hay autoridad que no venga de Dios. (Ro 13:1).
El apóstol Juan escribió: “Y el mundo pasa, y sus deseos; El que hace la voluntad de Yahweh permanece para siempre”. (1 Jn 2:17).
Conocer la voluntad de Yahweh es esencial, pero es más importante cumplirla, conforme a lo establecido en las Escrituras. Jesús nos enseña en la oración, que debemos pedir en nuestra oración permanentemente a Dios que “hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.”  (Mt. 6:10).  La conformidad con la voluntad Yahweh es una Virtud cristiana; Jesús dijo: “Pues cualquiera que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.” (Mr. 3:35). 

Juan Salgado Rioseco

martes, 28 de noviembre de 2017

Madurez espiritual, conforme a Dios.


“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, …” (1 Corintios 2:6, 7).
La comprensión de las verdades divinas está limitada por nuestra propia condición espiritual, en especial entre la madurez y la inmadurez. Muchos de los misterios de Dios, han sido revelados (Dt. 29:29; Ef. 3:5,6), con la finalidad de obedecerlos y cumplirlos, para alcanzar la perfección. Sin embargo, un gran porcentaje de seguidores de Jesús de Nazaret, por su inmadurez han detenido su camino a la perfección, se han desviado del camino de la fe, aún más, han liberalizado sus normas morales para ser considerados socialmente e integrados a grupos que postulan principios valóricos antagónicos al fundamento que Dios ha puesto para sus adoradores, se han aliados pasivamente y otros en forma activa a los que han levantado la bandera del humanismo, anti Dios, enarbolando los estandartes del Laicismo agnóstico y del populismo sin fe. 

La pregunta del hermano de nuestro Maestro Jesús, cobre en los tiempos de hoy una gran relevancia "¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce." (Stg. 3:11-12), y prosigue "¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre." (Stg 3:13). Puede el cristiano moderno ¿servir a Dios y a la vez congraciarse con los que postula ideales contrarios a sus enseñanzas? 
 ¿Por qué hemos llegado a esa condición?
Una de las principales causas es la falta de conocimiento de Dios; el pueblo de Israel fue destruido por falta de conocimiento (Os. 4:6); el pueblo de la iglesia de Dios en Cristo Jesús, se encuentra en una condición similar, nuestro comportamiento ha sido necio; nuestro derrotero espiritual es ambiguo; nuestras actitudes dan la impresión que no han sido forjadas en el fuego del Altisimo; nuestras acciones son fluctuantes, como niños insensatos; no tenemos entendimiento cuál es la voluntad de Dios; nos estamos colocando expertos para hacer el mal, nos hemos olvidado en hacer el bien (Jer. 4:22); somos inestable, inconstante e incongruentes, no perseverantes en el camino de Dios; cambiamos de idea en cuanto se escucha algo nuevo, somos arrastrados por doctrinas erróneas de gentes astutas que nos convencen con palabras aparentemente veraces. (Ef. 4:14).
Una segunda causa, es la de un liderazgo pastoral, no capacitado, ni ejercitado en lo que Dios ha establecido, lo que ha traído como consecuencia, una enseñanza y transmisión no acorde a los fundamentos apostólicos; muchos líderes pastorales han rechazado el conocimiento, han desviado su labor pastoral, no han dado prioridad a la perfección de los santos, lo anterior se refleja en una generación inculta del conocimiento de Dios, sin responsabilidad e integrantes del nominalismo religiosa, más adicto al neoreligiosalismo moderno; son pastores humanista, ejercen el oficio gerencial pastoral y no el don pastoral; a este tipo de líderes pastorales Dios los ha rechazado de su sacerdocio, están siendo afrentados por la calidad de su ministerio. (Os. 4:6, 7).  
¿Qué debemos hacer, ante tal situación?
Volver a las Escrituras, ejercer en forma transparente los dones espirituales; las palabras del profeta Jeremías están aún más vigentes en los tiempos actuales “Esto dice el Señor: «Poneos sobre los caminos, y ved y preguntad las sendas del Señor eternas; y ved cuál es el camino, el bueno, y andad en él, y hallaréis purificación para vuestras almas»; …” y no tener la misma actitud de los israelitas en los tiempos del profeta cuando “dijeron: «No iremos».” (Septuaginta, Jer. 6:16). 

Es la responsabilidad de todos los servidores de Dios, a través de Jesucristo, de alcanzar y ayudar a alcanzar “la consumación de los santos en obra de ministerio, en edificación del cuerpo del Cristo; hasta que nos encontremos todos en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, en varón perfecto, en medida de edad de la plenitud del Cristo;” (Septuaginta, Ef. 4:12, 13). En otras palabras, alcanzar la madurez espiritual y actuar conforme a ella, Pablo, el apóstol de los gentiles escribió “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.” (Flp. 3:12-15). La esencia de la madurez espiritual es el ser eficaces y fructíferos en el conocimiento del señor Jesús.
La madurez espiritual fue una gran preocupación, un objetivo clave para Pablo y otros escritores de las epístolas del Nuevo Testamento, como se ve claramente en diversos pasajes bíblicos. Una de las palabras griegas claves usadas aquí es “teleios”, “habiendo obtenido el fin, el propósito, completar, perfeccionar”, "el que ha alcanzado la meta”. Era usado para un adulto maduro, crecido. En un sentido espiritual, “teleios” habla de alguien que está completamente desarrollado, espiritualmente maduro de acuerdo a las cualidades detalladas en el Nuevo Testamento.
La madurez espiritual, es un desafío, es poder alcanzar un conjunto de características que se consideran propias de las personas maduras, como prudencia, buen juicio, sensatez. Es la voluntad del Padre eterno que sus servidores crezcan y lleguen a alcanzarla.
¿Cómo lograrla?
Dios provee medios para sus servidores que se han propuesto mantenerse en sus caminos conforme a su voluntad: (1) la Regeneración por la gracia de Cristo. (Ef. 4:24). (2) el nuevo nacimiento en el Espíritu Santo. (Jn 3:5). (3) las Escrituras para escudriñarlas. (2 Ti. 3:16-17). (3) un modelo para vivir: el Padre. (Mt. 5:48).
El verdadero adorador de Dios debe buscar para alcanzar la madurez espiritual: (1) crecer en el conocimiento de Dios. (Ef. 1:17-19; Fil. 1:9-11; Col. 1:9-12; 3:10; 2 Pe. 3:18). (2) buscar la perfección. (Job 11:7; Sal. 101:2, 6). (3) alcanzar la plenitud. (Jn 1:16; Ef. 3:19; 4:13). (4) vivir en santidad. (1 Co. 7: 1 Ts. 3:13; He. 3:14). (5) avanzar en el crecimiento. (1 Co. 15:58; 2 Ts. 1:3). (6) ser imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. (He. 6:12).
El verdadero adorador de Dios es maduro espiritual: (1) tiene los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. (He. 5:13-14), el oído. (Is. 33:15-16; Jer. 6:10; Pr. 21:13), la vista. (Is.33:15; Ap. 3:18; Jer. 33:3). (2) habla con sabiduría. (1 Co. 2:6). (3) es maduro en pensar. (1 Co. 14:20). (4) siempre avanzando hacia la perfección. (He. 6:1). (5) se ha propuesto alcanzar la condición de un hombre maduro. (Ef. 4:13, 14a).
La meta del cristiano maduro. “Así serán hijos de Dios, sin culpa y sin falta viviendo entre una generación perversa y mala. De esa forma brillarán entre ellos como estrellas en un mundo de oscuridad.”  “para que distingan lo que es realmente importante de lo que no lo es. Así ustedes estarán limpios y sin falta el día en que Cristo vuelva.”  (Filp.2:15; 1:10).

Cuando los cristianos alcanzan la madurez espiritual, su entendimiento y el deseo de crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios determinan su calidad de servidores; están capacitados para discernir entre el bien y mal y seguir avanzando hasta llegar a la plenitud de la perfección.
No realizan cosas extraordinarias para servir a Dios, sino hacen extraordinarias las cosas ordinarias al servicio del que vive para siempre.

domingo, 19 de noviembre de 2017

La Gracia de Dios.

                                         
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8, 9).
“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, …” (Tito 2:11).
El apóstol Pedro nos insta a “anunciar las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”, una de estas virtudes es su “Gracia”, clasificada por los exegetas de las Escrituras como un atributo moral o comunicable de Yahvéh.
L. Berkhof, define que: “Los atributos de Dios son las perfecciones que son reveladas del ser divino en las Escrituras o que son visiblemente puestos de manifiesto por Dios en las obras de su creación, providencia y redención.”1
La concordancia Strong dice: Gracia (“jaris” 5485): "La influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida,".
La “Gracia” se puede definir como el acto misericordioso de Dios por el cual ofrece salvación gratuita y vida eterna a todos los pecadores arrepentidos que ponen su fe en Jesucristo para ser salvos. Hemos sido perdonados, justificados y reconciliados, mediante el don inmerecido de Dios, no como el resultado de algún esfuerzo humano o alguna habilidad, o porque nosotros hallábamos elegido o ejecutado un acto agradable de servicio, “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” (Ro. 9:16).  Solo a través de la “Gracia de Dios”, hemos alcanzado el status de Hijos de Dios, porque ella es la fuente de toda bendición espiritual.
“La gracia en la Biblia. La expresión hebrea que es traducida comúnmente por gracia es “hen o hesed”. En el Antiguo Testamento implica en primer lugar una actitud magnánima de benevolencia gratuita por parte de Dios que se concreta luego en los bienes materiales que el receptor de tal gracia obtiene.” (Wikipedia, la enciclopedia libre)2.
En relación a la salvación “La gracia de Dios” se ha manifestado tanto universal como individualmente; se puede decir que es el don que Dios concede al hombre para que alcance su salvación, que se concreta sin ningún merecimiento en particular. Es por eso que el apóstol Pablo escribió en su carta a los Efesios “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (2:8, 9). Sin embargo, ese Don de Dios, tuvo su precio para el Creador: Jesucristo, mediante su redención. (Ro. 3:24).
A través del estudio de algunos pasajes bíblicos, podemos escribir que: “Por gracia tenemos acceso a la salvación”, “Por gracia salió el mensaje de la salvación al mundo”, “Por gracia pecadores reciben la salvación en Jesucristo”, “Por gracia somos justificados”, “Por gracia somos ricos de bendiciones espirituales”.
El apóstol Pablo escribió: que fue encomendado por el Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. (Hch. 20:24), “que por gracia hemos sido salvados, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús, porque por gracia hemos sido salvados por medio de la fe y esto no de nosotros, sino que es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe.” (Parafraseado Ef. 2:5-9). Por lo consiguiente: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, …”. (Ro. 5:1, 2). El apóstol Pablo reconoció la importancia haber recibido y vivido por el Don de la Gracia: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.” (1Co. 15:10 LBLA).
En la realidad la “Gracia de Dios” se encuentra a través de "la Justicia de Dios". (Ro. 3:21-26). En "La Ley del Espíritu Santo". (Ro. 8:1-2; Gá.  3:2-5). En "La Ley de Cristo". (1 Co. 9:21; Ga. 5:14; Mt. 7:12; 22:40; Stgo. 2:8). En la "Libertad en Cristo". (Gá 2:4; 5:1, 13). En "El pacto de la libertad". (Gá 4:22-26).

La “Gracia de Dios” y su relación con el hombre.
Es en las palabras de Jesús de Nazaret, donde se refleja el mensaje de la “Gracia de Dios”:  el ofrecimiento de la vida eterna, a través del amor de Dios, por creer en su hijo, ofrecido en sacrificio para perdón de nuestros pecados.  (Jn. 3:16; 1 Jn. 4:9-10).
La “Gracia de Dios” es el manantial de todas las bendiciones espirituales concebidas a los pecadores: “para alabanza de la gloria de su gracia, … según las riquezas de su gracia”, “para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad” (Ef. 1:6-7; 2:7-9); “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,” “para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” (Tit. 2:11; 3:4-7).
La “Gracia de Dios” se manifiesta a todos los hombres. (Tit. 2:11-14), en la obra de redención de Cristo. (Juan. 1:16, 17; Ro. 3:24; 5:21), en la obra de la Iglesia. (Ef. 2:8, 9; Ro. 3:20-28; 4:16; Gá. 2:16), en la Palabra de su gracia, que tiene poder. (Hch. 20:32) y en la influencia del pueblo de Dios. (Mt. 5:13-16).
La gracia de Dios, es manifestada hacia el hombre natural en diversas maneras: en su provisión de salvación. (1 Jn. 2:2); en su provisión de las Escrituras. (Os. 8:12; Dt. 29:29); en su paciencia al ser humano pecador, al retrasar el castigo al pecado. (2 Pe. 3:9); en la obra que el Espíritu Santo realiza en relación al hombre. (Jn. 16:8-11).
Aquella persona que se ha arrepentido y convertido al Dios, a través de creer en nuestro Señor Jesucristo, debe tener la convicción plena que, por gracia, se alcanza el camino de la redención. (Ro. 3:24; 2 Co. 8:9); se recibe el mensaje de redención. (Hch. 14:3); se recibe el don de Dios en Jesucristo. (Hch. 18:27); se es justificado. (Ro. 3:24; 4:16; Tit. 3:7); se heredera la salvación. (Ef. 2:8; Tit. 2:11).
La “Gracia de Dios” trae consigo beneficios, bendiciones y promesas, celestiales en Cristo. (Ef. 1:3-14), al que sirve con integridad a Dios, a Jesucristo y a la Iglesia de Dios en Cristo Jesús, se nos: recibimos la promesa del Espíritu Santo. (Gá 3:2) con su respectiva unción del Santo, dando la garantía de que pertenecemos a Jesucristo y nos ha ungido para su servicio. (1 Jn. 2:20; 2Co. 1:21); da dones para ser más capacitados y eficaces en su obra. (1 Co. 12; Ro. 12:3-8); da la seguridad de recibir la plenitud de Dios. (Jn. 1:16-17); salva, a través del generoso amor y bondad de Dios. (Tit. 2:11; 3:4-7); da vida Eterna. (Jn. 3:16); declara justos, por haber recibido su aprobación mediante un solo hombre, Jesucristo y por mantenerse en este generoso amor. (Ro.5:17; 1 Pe. 5:12); perfecciona y capacita. (Tit. 2:11-12); da mejores promesas. (He. 8:6).

Vivir y crecer en la Gracia de Dios.

La gracia es un don admirable, su misericordia es inmerecida. No hay nada que podamos hacer para obtenerla y justificarnos delante de Él. La única manera de vivir y crecer en la Gracia de Dios es a través de la Fe. El apóstol de los gentiles, en su carta a los Gálatas nos escribe, para que la “Gracia de Dios” este a nuestro favor debemos: permanecer firmes y sin volver al sistema de esclavitud. (Gá. 5:1); usando la libertad para servir. (Gá. 5:13); amando a nuestro prójimo. (Gá. 5:14); controlados por el Espíritu Santo, no por la carne. (Gá. 5:16; Ef. 4:18); no dar lugar a la vanagloria. (Gá. 5:26); restaurar al caído. (Gá. 6:1); sobrellevando las cargas de los otros. (Gá. 6:2, 3); sometiendo a prueba y llevando nuestra propia carga. (Gá. 6:4-5); compartiendo con los demás. (Gá. 6:6); sin cansarnos de hacer el bien. (Gá. 6:9-10). Debido a que la hemos recibido en vano. (2 Co. 6:1; 12:9); la que nos hace aguardar con esperanza dichosa la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. (Tit. 2:13). Por lo consiguiente, debemos seguir el consejo del escritor del libro de los Hebreos, nunca dejarnos de congregar para que la “Gracia de Dios” permanezca activa en nosotros. (He.10:25).

Debemos asumir para el beneficioso de nuestra fe, que la verdadera fortaleza es la “Gracia de Dios” obrando en nosotros, no por habilidades o talentos ni aptitudes personales. No existen méritos para avanzar por sí mismo en el camino del Señor, solo a través de ella. Creciendo en la gracia es crecer en la semejanza de Cristo a través del poder del Espíritu Santo.

Las enseñanzas de las Escrituras respecto de la “Gracia de Dios” acentúan el hecho de que Dios distribuye sus bendiciones a los hombres de una manera gratuita y soberana, ni por méritos humanos. 
Juan Salgado Rioseco

domingo, 22 de octubre de 2017

El Arte de Predicar


Predicar es anunciar, proclamar, llevar, compartir las buenas noticias de salvación, la cual debe ser guiada por el Espíritu Santo.
El Predicador debe tener presente en todo momento el ejemplo del apóstol Pablo, quien les anuncio el plan secreto de Dios a los Corintos, sin usar palabras elevadas ni de gran sabiduría; mientras estuvo con ellos se olvidó de todo, excepto de Jesucristo e hizo énfasis en su muerte en la cruz; no utilizo palabras astutas como las que se usan para convencer o manipular a la gente al anunciar el mensaje; reconoció que fue el Espíritu Santo quien con poder demostró que lo que les dijo era verdad con el propósito que la fe de los corintos convertidos se apoyaran en el poder de Dios y no en la sabiduría humana. Este ejemplo, nos enseña que el Predicador debe apoyarse en el conocimiento de las Escrituras, en el poder del Espíritu Santo y en el temor de Dios.
Uno de los medios que tiene la Iglesia es la Proclamación de la Palabra, cual no debe ser interpretada ni enseñada de acuerdo a estratagema ni intereses humanos, ya sea, por desconocimiento u omisión o adulteración de ella. Los servidores de Dios, que han efectuado su profesión de fe, creen en Dios, en las verdades reveladas y enseñadas por la Iglesia, las cuales deben ser transmitida de acuerdo al fundamento apostólico, manteniéndose firme, sin fluctuar en el camino trazado por Jesús.
Es deber del Predicador efectuar con gran exactitud y precisión una interpretación de acuerdo a lo que inspiro el Espíritu Santo y comunicar con fidelidad el mensaje basado en las Sagradas Escrituras y en las enseñanzas de Jesucristo; uno de los principios fundamentales es no alterar o adulterar el contenido del mensaje, con la finalidad de mantener rigurosamente el mandato del Maestro de Galilea “de enseñar que guarden todas las cosas que él mando”, debido que la calidad de los seguidores de Jesús depende de la calidad de la enseñanza que le ha sido transmitida.
Una predicación debe provocar un cumulo de sentimientos y estímulos los cuales deben converger en un encuentro personal con Dios, provocar Fe, provocar obediencia al Eterno, estimular amor al prójimo y a realizar buenas obras de acuerdo a la voluntad de Dios.
Una predicación que no esta basada íntegramente en la Palabra de Dios es vacía, conduce a la proclamación de un “evangelio diferente” o al anuncio de “otro evangelio”; los predicadores de Dios, no deben basar sus argumentos en lo dicho por Lutero, Calvino, Wesley, Barth, Bultmann, Tillich, Dietrich Bonhoeffer u otros, sino deben “Predicar de lo que enseñó Jesucristo”, primero, porque somos de Cristo, segundo, nuestras predicaciones deben ser “cristo céntrico”. El apóstol de los gentiles en su tiempo insto a no ser de Pablo, ni de Apolo, ni de Cefas, sino de Cristo.
El mensaje debe ser claro, entendible y sobre todo fiel a las Sagradas Escrituras, teniendo presente la necesidad de los oyentes que se encuentran presente: de ser evangelizado, de ser edificado y preparado para su ministerio. También tiene la finalidad de ser un medio   para presentar defensa de la fe ante falsas enseñanzas, las fabulas, los dogmas humanos.
La gente que vive sin la Palabra de Dios, aunque se congregue, son como tamo que arrebata el mundo, es por eso, que el Heraldo de Dios debe tener como primer requisito ser un convertido y consagrado a Dios; debe haber sido preparado en forma bíblica y haber sido capacitado sobre la composición, reglas de elaboración, contenidos, estilos, y correcta predicación, con la finalidad de que llegue a ser un Predicador de la Palabra eficaz. Es deber y obligación de la Iglesia de instruir que es Dios quien tiene que hablar a través de la Predicación y crear todos los medios necesarios para que el conocimiento, el desarrollo y la capacitación del ministerio de la Palabra alcance la eficacia que Dios requiere.
Todos los que confíen en el Señor serán salvos, sin embargo, ¿cómo van a confiar en el Señor si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír de él si no hay quien les proclame el mensaje fiel y verdadero? ¿Y cómo van a transmitir el mensaje eficaz si no hay quien les haya enseñado con fidelidad a la Palabra de Dios? Qué hermosa son las palabras de los que proclaman las buenas noticias de salvación con fundamentado en la enseñanza del Maestro Jesús. La Enseñanzas de Jesús deben ser guardadas y transmitida con fidelidad.
Cuando los que se han consagrado a Dios para servir a su Iglesia comprendan que son Heraldos del Rey de reyes y Señor de señores, cumplan fielmente su labor, serán mas eficaces en arrebatar almas a satanás y traerá consigo que habrá menos renegados dentro de la familia del Cuerpo de Cristo, o sea, que la puerta giratoria dentro de la iglesia se ira deteniendo porque todos estarán siendo fundamentados por la Predicación de la Palabra de Dios.

Juan Salgado Rioseco

sábado, 7 de octubre de 2017

La Exaltación del Siervo de Yahvèh

Texto Bíblico Isaías 52:13 – 53:12

“(52:13) He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. Lectura Bíblica Isaías… (53:12) Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.”  (lea de Isaías 52:13, hasta el 53:12).

La tradición exegética del cristianismo, relaciona los cánticos sobre el “Siervo de Yahvéh” con Jesús de Nazaret, aunque existen diversas interpretaciones sobre a quién o quiénes se deba referir el profeta cuando habla del “Siervo de Yahvéh”, tanto, en forma colectiva como individual.

Entre la erudición exegética, este pasaje bíblico del “Deuteroisaías”, es conocido como el cuarto cántico de Isaías sobre “Siervo de Yahvéh”, es considerado como la parte más importante de los escritos del Profeta sobre el siervo, debido a su relación con el Evangelio y la obra redentora del Mesías. Se le ha descrito, “como el corazón mismo de la segunda parte del libro de Isaías”, otros han dicho “este es el corazón de nuestra salvación”.

Leer del “Siervo de Yahvéh” profetizado 700 años antes de los reales sucesos, lleno de dolores y desechado, a la vez lleno de Gloria alcanzando la eternidad, hace renacer la fe en la Palabra de Dios, nuestra confianza en el Dios Todopoderoso se eleva a lo sumo y nos hace exclamar ¡Bendita es tu palabra eterno Dios!

El “Siervo de Yahvéh” obtuvo la Exaltación de acuerdo a los siguientes pasos, según la lectura del pasaje bíblico de Isaías 52:12 – 53:13.

1.            A través de la Profecía.  (Is. 52:12-15), sería engrandecido: (a) prosperado, engrandecido y exaltado. (Is. 52:13; Flp 2.6–11). (b) su sufrimiento y su desfiguración no tendrían paralelo. (52:14; Jn 12.23–25). (c) se asombrarían en él muchas naciones (52:15). “Un soldado volvió de la 1ra. Guerra Mundial con el rostro desfigurado. Estaba desanimado y amargado. Un día un médico de cirugía plástica aceptó el compromiso de restaurar su desfigurado rostro, si se le proporcionaba una fotografía que le guiara. el hombre dijo que no quería parecerse a como era antes; y le preguntó al médico si le podía arreglar la cara en forma semejante al cuadro de Jesús que colgaba en la pared. El médico convino en ello. Cuando los vendajes fueron quitados, el joven vio un rostro sorprendentemente semejante al del divino Maestro. Entonces él decidió. “siendo que me parezco a él, sólo hay una cosa para hacer ... En vida debo llegar a ser semejante a él””. 

Los que hemos consagrado nuestra vida a Jesucristo y creemos que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios ¿le estamos revelando en el mundo? Todas las profecías de redención del hombre serán cumplidas a su tiempo, al igual que la profecía del Siervo exaltado hecha 700 años antes de su cumplimiento. Debemos tener la absoluta confianza que un día estaremos junto al Siervo Exaltado.

2.            A través de la Expiación (53:1-9). Varón de dolores: (a) varón desechado (53:1-3). (b) varón sufriente (53:4-6). (c) varón sumiso (53:7-9). “Un joven matrimonio deseaba tener un hijo, pero la mujer mostraba síntomas de esterilidad, habían consultado varios médicos y sus ahorros consumidos por los diversos exámenes médicos. Hasta que sus fuerzas se agotaron de insistir de tener un hijo, optaron de vaciar todo su amor sirviendo la causa de Cristo en la Iglesia que participaban. Un par de años después la mujer sintió los síntomas de un embarazo, con incredulidad fueron a la consulta de un médico que le diagnosticó una preñez de dos meses, para ellos era una bendición de Dios por el arduo trabajo en la Iglesia, contentisimos se prepararon para recibir a su primogénito, no omitiendo ningún detalle.

Al llegar el tiempo del alumbramiento empezaron a presentarse problemas, fuertes dolores, y extraños síntomas. Tuvieron que realizarle diferentes exámenes, lo que concluyeron que era imprescindible un aborto terapéutico de urgencia o la vida de la madre corría un riesgo mortal. La sobrevivencia del niño dependía de estar unos días más en la matriz de su madre, pero estos días podían ser mortales para ella.

¿Qué decisión tomar? El padre desea tener un hijo, pero amaba profundamente a su mujer. La madre amaba a su marido y deseaba vivir junto a él, pero su hijo se debatía entre la vida y la muerte en su vientre. Llamó a su marido, entre las lágrimas le dijo: “Me has amado tanto que desearía vivir siempre a tu lado, mi amor es grande por ti, es por eso, que a través de la vida de nuestro hijo inmortalizare mi gran amor por ti”. El niño nació entre los dolores de su madre, venía a la vida por el sacrificio de su madre por él y el gran amor que esta tenía por el padre.”    

El sufrimiento de Cristo es un acto maravilloso de amor, la redención del hombre, la vida eterna, las moradas celestiales, el gozo indescriptible es producto del padecimiento del redentor. Sin el sufrimiento de Cristo no habría no habría posibilidades que el hombre pudiera ser exaltado en los cielos.

3.            A través de la Gloria (53:10 – 13). La eternidad verá su gloria: (a) del sufrimiento a la gloria (53:10). (b) de la aflicción a la restauración (53:11; Romanos 5.1.). (c) de su entrega, al beneficio de la humanidad (53:12; Fil. 2:9). De la metamorfosis de la oruga podemos sacar lecciones hermosas, de la fealdad y el sufrimiento, nace la mariposa, bella y hermosa. Del sufrimiento de Cristo, nace la vida del nuevo ser, redimido por la sangre de Cristo, con la esperanza de ser morador de un reino celestial. 
A través del vicario acto de Cristo encontramos los sentimientos más sublimes que el hombre puede cobijar en su ser, Cristo sabía de los padecimientos, sabía cuánto iba a sufrir por la humanidad, el amor de Dios estaba por encima de los dolores del hijo, la humanidad había que redimirla y restaurar la comunión entre el Padre y los hombres. El gozo final iba a ser eterno en las moradas celestiales.


La exaltación del “Siervo de Yahvéh”, nos lleva a reflexionar, la obediencia refleja la fe en Dios. El sufrimiento del Siervo lo llevó hasta la exaltación. Debemos reflejar en nuestros actos la obediencia de nuestra fe, y llega el caso de sufrir, debemos imitar el ejemplo del Cristo sufriente, para poder alcanzar la gloria de Dios.

Juan Salgado Rioseco

sábado, 15 de abril de 2017

La Predestinación.


El término procede del latín “praedestinatio” y en la Teología cristiana se aplica a la idea de que Dios conoce desde la eternidad el destino del universo y de cada persona. San Agustín, en la Iglesia católica, y Calvino, en el protestantismo son autores especialmente vinculados a esta doctrina, aunque entre ellos se dan diferencias notables. Las discusiones teológicas en el cristianismo tienen que ver con la relación entre la omnisciencia divina y el libre albedrío del ser humano, así como con la relación entre la omnipotencia de Dios y el problema del mal y también con la relación entre la justicia y la misericordia en Dios. En algunos momentos de la historia ha tenido especial incidencia la cuestión sobre el valor de las obras humanas y la salvación. (https://es.wikipedia.org/wiki/Predestinacion).

Predestinación f. Destinación anterior de una cosa. Teologia p. ant. La ordenación de la voluntad divina con que ab aeterno (desde un principio) tiene elegidos a los que por medio de su gracia han de alcanzar la gloria. (Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.)
Más que vencedores:
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. (Romanos 8:28-30).
En estos pasajes bíblicos, Pablo introduce la doctrina de la predestinación, el Apóstol Pablo explica el significado de la elección divina; declara que la elección tiene lugar en la eternidad pasada, que es según el propósito o decreto eterno de Dios, que tiene que ver con personas y no con acciones personales.
Las palabras traducidas como “predestinado”, vienen de la palabra griega “proorizo” que significa “determinar anticipadamente”, “ordenar”, “decidir sobre un tiempo futuro”. Así que la predestinación es Dios determinando anticipadamente ciertas cosas que ocurrirán tiempo después.
La palabra “predestinar” en alguna forma solo aparece tres veces en las Escrituras: Romanos 8:29 (“predestinó”), en Efesios 1:5 (“predestinado”), y en Efesios 1:11 (“predestinados”). En los tres pasajes, la predestinación se menciona NO en referencia al hecho de que uno sea o no salvo, sino que habla de la posición o el privilegio compartidos en el futuro de los que ya somos salvos.
1.             La doctrina de la "predestinación". Ref. 8:29-30.
a.        está íntimamente relacionada con el "propósito" de Dios. Ref. Ro. 8:28b; 9:11.
b.        Dios es soberano, sus propósitos son soberanos. Ref. Ef. 1:11. 
c.         "Dios quiere que todos los hombres sean salvos". Ref. 1 Ti. 2:4.
d.        desde la eternidad, se ha propuesto salvar al hombre, y que esta salvación se centra en un propósito de Dios. Ref. 2 Ti. 1:9.
e.        el propósito de salvar a ciertas personas.  Ref. Ro. 8:28, 30. Aquí entra la doctrina de la "elección".   
f.          determinó llamar a lo débil, necio, vil y menospreciado de este mundo. Ref. 1 Co. 1:26-29.
g.        el propósito de nuestro llamamiento. Ref. Ef. 1:12.
2.             Pedro habla de ser "elegidos según la presciencia de Dios" Ref. 1 Pe. 1:2.
3.             Juan escribe sobre la idea de "presciencia".  Juan 10:14-16. (especialmente en el v.16).
4.             Pablo, habla que Dios conoció a las personas mismas. Ref. Ro. 8:29; Jer 1:5.
a.        el ejemplo más claro de esto es Juan el Bautista - él fue lleno del Espíritu Santo antes que naciera. Ref. Lc. 1:15, 44. 
b.        esta enseñanza de que Dios eligió salvar sólo a los que Él pudo ver de antemano que iban a responder al evangelio se contradice en Ro. 9:15,16 y Jn. 1:13.
5.             Cristo no da vida espiritual a todos por igual, sino sólo a los que el Padre le dio de antemano para salvar. Ref. Jn. 6:37,39; 10:29; 17:2, 6, 9, 24; 18:9. 
6.               La enseñanza paulina es que Dios desde la eternidad propuso salvar a ciertas personas.
a.        Dios había elegido de antemano que Jacob iba a ser el padre de la nación de Israel. Ref. Ro. 9:11.
b.        Dios envió a morir a Cristo:
1)        por los que Él le entrego. Ref. Jn. 17:24.
2)        lo hizo por amor a los escogidos. Ref. 2 Ti. 2:10.
3)        derramo su sangre por los suyos. Ref. Mr. 14:24; Mt. 26:28; Lc. 22:20.
c.         descripción cómo Dios trabaja con cada persona — conocer antes, predestinar, llamar, justificar y glorificar. Ref. Ro. 8:29-30.
7.             Dios ofrece el evangelio a todas las personas; pero por obra de Satanás y la propia pecaminosidad del hombre, nadie puede responder a este evangelio aparte de la gracia de Dios. Ref. 1 Co. 2:14; 2 Co. 3:14-17; 4:3-6; Ef. 2:1-6. 
a.        Esta es la enseñanza de Juan y del Señor Jesucristo. Ref. Jn. 3:3-11; 6:44,65.
b.        El hombre no sólo no puede responder al evangelio, sino que tampoco desea hacerlo. Ref. Jn. 3:19; 5:40.
8.             Dios tiene primero que darle vida al inconverso para que éste pueda responder al evangelio. Ref. Jn. 1:12, 13; 5:21,25.   
9.             El hombre se ha hecho esclavo del pecado por su propia voluntad, por medio de Adán - su representante legal ante Dios.
a.      el hombre es un esclavo del pecado por su propia voluntad. Ref. Ro. 6:16. 
b.      Dios tiene todo el derecho de ordenar al hombre arrepentirse. Ref. Hch. 17:30.
10.         Pablo proclama, “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios, e inescrutables Sus caminos!” Ref.  Ro.11:33
El tema de la predestinación no tiene absolutamente nada que ver con ser salvo o estar perdido, pero sí con ser llamado. Dios llama y declara justos a quienes han de formar parte de su familia, todo esto es motivo de gratitud a Dios porque es un acto de su gracia a través de Cristo, y todo para la alabanza de su gloria.
Dios ha predestinado a ciertas personas para el propósito de convertirse en hijos de Dios, conforme al propósito del que hace todas las cosas, a fin de que seamos para alabanza de su gloria. No hay nada sobre ser predestinado a estar perdido o ser salvo, aunque la salvación es descrita aquí como el propósito ofrecido a las personas que Dios llama.

Juan Salgado Rioseco

martes, 14 de marzo de 2017

La segregación en la Iglesia de Dios en Cristo Jesús.


“Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Corintios 1:12-13).

“Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. (1 Corintios 3:2-5).

El término segregación (del latín segregatĭo) hace referencia a la acción y efecto de segregar, es decir, separar, marginar o apartar algo del resto de los objetos o personas. Usualmente, el término segregación hace referencia al proceso social y político por el cual se segrega a un grupo de seres humanos, generalmente una minoría étnica, religiosa o política del resto de la sociedad.

El segregacionismo puede manifestarse de diversas maneras dentro de una comunidad cristiana: entre los espirituales y los carnales; entre los ancianos y jóvenes; entre hombres y mujeres; entre posiciones sociales, educacionales o laborales; entre los que manejen el poder y los que ambicionan el poder.
Los primeros indicios de segregación, se manifestaron en la comunidad Jerosolimitana, en el pasaje bíblico del libro de los Hechos 6:1, donde se relata la desatención de las viudas griegas, provocando murmuración y descontento. De esta comunidad eran los líderes de los judaizantes como Mateo y Santiago, que se opusieron a la entrada al Cuerpo de Cristo de los gentiles (“goi” que significa: pagano, extraño a Dios, sin pacto o promesa; contrario a Dios); esta situación desemboco en el primer Concilio efectuado en Jerusalén en el año 50 app. (Hechos 15); podemos agregar la segregación que hacían los judíos hacia los samaritanos, a los gentiles prosélitos o temerosos, contra los judíos que ejercían oficios considerados inmundos.

En la comunidad de Corintios se manifestó sesgos de división y segregación (1 Corintios 3:1-4), a lo cual el apóstol Pablo replico que “los hombres solo son servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.” (4:1), que solo deben preocuparse de ser hallado fiel (2) y no ser envanecido (18,19). El envanecimiento es cuando una persona (4:6), que actúa con orgullo, vanagloria, soberbia, presunción, arrogancia, altivez, fanfarronería, endiosamiento, engreimiento. Estas actitudes provocan celos, contiendas, disensiones, divisiones, segregaciones en el seno del Cuerpo de Cristo.

En el Cuerpo de Cristo, solo la soberanía de Dios debe ser la ejecutante del plan que Dios tiene para ella, sin embargo, la interferencia del hombre es una constante la que ha provocado todas clase de segregaciones a lo largo de los siglos de historia de la Iglesia de Dios, incluso provocando muerte, destrucción, venganza entre los contrincantes cristianos.

El Cuerpo de Cristo no es una institución humana, ni política, ni partidista, menos para cultivar los egos personales. La soberanía de Dios no necesita la ayuda o colaboración del hombre para ejecutar su plan, el hombre debe someterse al régimen nuevo del Espíritu y no vivir bajo el régimen viejo de la carne; Dios no necesita ayuda, ni menos interferencia; necesita del hombre sometimiento y obediencia. La actitud del hombre debe ser templada frente a los acontecimientos, utilizar el discernimiento para actuar en pro del Cuerpo de Cristo, saber negarse a sí mismo en bien del interés de la Iglesia, no olvidar que es solo un “siervo” de Dios, colaborador de su labranza.
Para poder discernir debe tener conocimiento pleno de la Palabra de Dios, sino los tiene debe detenerse “en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma.” (Jeremías 6:16) y no seguir actuando con necedad ni ser neófito al tomar decisiones, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. (1 Timoteo 3:6).

La tercera carta de Juan, tenemos un ejemplo del segregamiento producido por el autoritarismo de Diotrefes. Este hombre se había apoderado del liderazgo de una iglesia en Asia, y no sólo se rehusaba a reconocer la autoridad de Juan como un apóstol, sino también a recibir sus cartas y seguir sus instrucciones. También hacía circular maliciosas calumnias en contra de Juan y excomulgaba a los miembros que proporcionaban ayuda y hospitalidad a los mensajeros de Juan. Existe una sentencia popular o aforismo: “El poder corrompe”, la ambición al poder a corrompido el accionar de aquellos que dicen ser siervos de Dios, teniendo apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella.

La discriminación y la segregación religiosa de la mujer, se puede catalogar como una misoginia, que manifiesta de diversas maneras: denigración, discriminación, violencia y cosificación sexual de la mujer. El papel que ha jugado la mujer en el Cuerpo de Cristo en estos 21 siglos ha sido importante para el crecimiento y expansión del Evangelio de Cristo. Las mujeres no solo tienen una presencia numérica mayor a la de los hombres, han tenido una responsabilidad fundamental en la transmisión de la fe cristiana. No hay que olvidar que la profetisa Ana que vivía en el templo, al presenciar la presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén, comenzó a hablar del Niño a todo aquel que esperaba la redención de Jerusalén (Lucas 2:36-46); el primer testigo de la resurrección de Jesucristo, fue María de Magdala; la noticia de la resurrección fue llevada por mujeres a los apóstoles. La gran proclama del apóstol Pablo “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús.” (Gálatas 3:28) debe ser una de las máximas de nuestra convivencia fraternal dentro de toda comunidad cristiana, porque todos sin excepción hemos sido revestido en Cristo (27), si actuáramos de esta forma se manifestaría ningún sesgo contrario a la perfecta unidad.

Una de las características de la Iglesia Pentecostal de Chile, es su gran expansión en las primeras décadas del siglo XX, las que ejecutaron la labor primordial en esta área, fue la mujer;  se convirtieron en el gran brazo evangelístico de este movimiento, llevaron su fe a su familia, familiares, amistades; osaron transmitir la Palabra de Dios en lugares que a los hombres se les fue negado con su persistencia, tenacidad y osadía; fueron las fieles seguidoras de las mujeres de Galilea (Lucas 8:3) que han sostenido el movimiento con su laboriosidad, solidaridad, fueron y son el sostén económico de las Iglesias Pentecostales de Chile. En la realidad del siglo XXI, la gran mayoría de la Iglesias Pentecostales siguen segregando a la mujer de diversas formas, violentando su Fe y en muchos casos su dignidad, omitiendo la gran proclama Paulina “Ya no hay judío ni griego; No hay esclavo ni libre; ninguna mujer ni heno Varón; Porque vosotros sois Todos uno en Cristo Jesús.” (Gálatas 3:28 RVR1960). Siguiendo el modelo o sistema socio-religioso judío: racista (judío-pagano), sexista (hombres-mujeres) y clasista (clero-laico).

Debemos reconocer el importante rol desempeñado por las mujeres en el movimiento de Jesús (Lucas 8:1-3) y `posteriormente en las iglesias Paulinas como lo narran los textos bíblicos (1 Corintios 11:5-6; Romanos 16:3, 12; Filipenses 4:3) y como han sido en la expansión del Evangelio de Cristo a lo largo de estos siglos.  ¿Podemos seguir segregándolas? El apóstol Pedro les escribió a los santos (hombres y mujeres) de Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.” (1 Pedro 2:9).  Omitiendo que todos somos uno en Cristo.

La segregación en interior de las comunidades cristianas, va corroyendo persistentemente los cimientos de la perfecta unidad, provoca el cisma de la división. La segregación es la manifestación de la carnalidad del hombre basada en una distorsionada interpretación bíblica y la instauración de desviadas normas en el seno de la Iglesia de Cristo.

La disgregación del Movimiento Pentecostal en Chile ha sido provocado por la existencia en su interior por todos los sesgos que se alimenta la segregación: la interferencia a la soberanía de Dios; la ambición al Poder; la manipulación del falso espiritualismo; el autoritarismo junto al despotismo; el dogmatismo sectario; la denigración de los oponentes a través del aislamiento; la falta de discernimiento de lo que es de Dios y lo que es humano; la falta de conocimiento de la Palabra de Dios; la forma de servir a Dios a la manera personal; la falta de madurez espiritual; el hermético sistema administrativo  institucional; la desviación del modelo financiero bíblico; la omisión del don de Pastor, reemplazado por el oficio de ser Pastor, instaurando el nepotismo y la herencia sacerdotal aarónica, depreciando la obra del Espíritu Santo en la conducción de la Iglesia, causando gran daño a la causa del Pentecostalismo en Chile; el autonombramiento del título de Pastor con el propósito de lograr prebendas de todas índole de los débiles de la fe; etc.  Debemos tener siempre presente que “no todo aquel que dice Señor, Señor, entrará al Reino de los cielos”, (Mateo 7:21).
Juan Salgado Rioseco




Dios Santo y el Pecado (Parte VII)

El Servidor de Dios no debe quebrantar la Ley del Eterno y Santo para ser victorioso en la lucha contra el pecado. “ Ahora bien, ¿debe...