viernes, 29 de junio de 2012

La Iglesia: las problematicas con los jovenes

En muchas oportunidades hemos oído que “Los jóvenes son el futuro de la Iglesia”, sin embargo, no hacemos nada para prepararlos, capacitarlos y orientarlos para que enfrenten esa posibilidad con éxito y generar los espacios suficientes para que se potencien, desarrollen y maduren en armonía con el resto de la iglesia.

Es habitual que el centro de las críticas sean los jóvenes por su desplante en la forma de servir a Dios, a los más avanzados en edad nos produce contrariedad en varios aspectos: su forma de ser, las modas que usan en su vestir, la forma en que se comunican y hablan, las actitudes que toman para enfrentar sus problemas, su forma en practicar la adoración a Dios; pensamos que la iglesia está siendo profanada por las nuevas generaciones, no falta quien exclama “la iglesia ya no es la misma” o “nosotros no éramos así”, “se ha perdido la santidad”, "se ha corrompido la sana doctrina", etc., nos sentimos mortificados por tales situaciones; debemos tomar consciencia que nos enfrentamos a cambios profundos y radicales, que aceleraran los conflictos entre las generaciones dentro de las diferentes comunidades cristianas.

¿Cómo enfrentar los cambios que se avecinan? ¿Los diferentes Liderazgos están capacitados para sortear en forma idónea estos cambios? Pareciera que la mayoría de las comunidades cristianas, en especial las pentecostales, conservan una organización autoritaria, en muchas ocasiones pasando la línea al totalitarismo, enraizada a sus formas conservadora de sus usos y costumbres, que excluye las inquietudes y aspiraciones juveniles, lo que confrontan y tensionan las relaciones entre los adultos y jóvenes.

Como cristianos, esta tensión nos afecta profundamente, debido que sentimos el deseo y la responsabilidad de preservar la fe tal como la recibimos. Nos preguntamos, ¿si la nueva generación cambia la música, la moda, el hablar, el estilo de adoración y los tabúes, van a destruir por completo la fe? ¿Cómo pueden llamarse cristianos si no se parecen a nosotros? Y lo peor, sospechamos que tampoco piensan como nosotros. Omitimos que la nueva generación no tiene exactamente la misma cultura que nosotros.

El proceso de traspasar las obligaciones y autoridad de una generación a otra debería ser lo mas reposado posible; dialogar para entender y ayudarles a vivir la fe de una manera relevante dentro de su generación; orientarlos para que alcancen la madurez espiritual y logren desarrollar un compromiso real y efectivo.

 Los principales puntos de divergencia entre generaciones pueden ser variadas, mencionaremos algunas, para darnos cuenta el conflicto cultural entre los adultos  versus jóvenes que se presentan en las iglesias:


En primer lugar la guerra de los sexos, el machismo y la liberación femenina, se enfrenta con mayor o menor énfasis de acuerdo a los niveles sociales y los estratos económicos componentes de las diversas comunidades; situación producida por el resultado de interpretaciones erradas del mensaje bíblico, la transmisión de muchos dogmas orales invaden la cultura religiosa Pentecostal. Aunque en algunos aspectos ha variado la situación por la  cada vez más participación en el mundo laboral de la mujer, que ha traido consigo que el hombre asuma roles que antes eran de exclusividad femenina. La conducción equilibrada y un liderazgo maduro que sepa reaccionar a tiempo a los cambios en esta índole de confrontación de los sexos, debe ser una de las premisas en el manejo o gestion de las diversas comunidades.


En segundo lugar, es la liberación sexual cada día más liberal de los jóvenes, lo que ha producido cambios en los valores, de ser permanentes y fundamentales, ha ser relativos y opuestos a las enseñanzas cristianas. En una sociedad donde los valores eticos y morales de las generaciones antecesoras han sido dejadas aun lados por anacronicas y adoptados otros basados en el hedonismo, individualismo y en el relativismo. Muchas veces no comprendemos las enormes presiones y tentaciones a las que son sometidos los jóvenes actuales por parte de los medios de comunicación masivos y la cultura popular que influenciados por la promiscuidad valoricas de sus componentes estan corroyendo en forma sistematica los principios eticos y morales de la fe cristiana. La Iglesia debe buscar los medios para contrarrestar y dejar de jugar a perdedores en este aspecto. En el contexto de iglesia raramente se oye sobre el desarrollo de la sexualidad humana cómo Dios la creó y sus propositos, hay que poner énfasis en la enseñanza bíblica al respecto, antes que las prohibiciones dogmáticas adosadas a la cultura de los miembros de cada comunidad.


En tercer lugar, es la creciente aceptación de la homosexualidad o los desvíos sexuales que tienen algunas personas que componen la minorias sociales, condicion que perturba a muchos creyentes; un gran porcentaje de creyente toman la via de la confrontacion para crear un perimetro de seguridad que rodee la iglesia, lo que conlleva a la intolerancia, desde la otra vereda se nos cataloga como irracionales, lo que alarma a una parte importante e influyente de la sociedad. El aumento de la tolerancia, pasividad y la permisividad ha ido carcomiendo los fundamentos de la enseñanza al respecto; la homosexualidad y las desviaciones sexuales son pecado ante la presencia de Dios debe ser siempre nuestra proclama. Una voz monolítica fundada en los principios bíblicos y no una voz fragmentada ni altisonante que distorsiona la verdadera enseñanza de Cristo.


En cuarto lugar, la desigualdad de los sexos en las responsabilidades eclesiásticas van generando un descontento en las masas femeninas actuales más preparadas y capacitadas que en las generaciones anteriores, a veces se dan casos que las mujeres son más idóneas que los hombres en algunas de las comunidades, por entrega y dedicación en la obra del Señor. Muchas congregaciones han descuidado las necesidades de las mujeres en pro de un sacerdocio masculino sin mayor preparación ni capacitación para ocupar lugares de eminencia. En una sociedad donde la igualdad de los derechos sociales, políticos y económicos es uno de sus pilares, en la cual nuestros jóvenes están siendo educados y culturizados, no es de extrañarse que la fricción cada día se va acelerando hasta llegar a producir quiebres en la comunidades más conservadoras. La adecuada reorganización de las comunidades dará pie a la mejor convivencia y entrega dentro del cuerpo de Cristo.


En quinto lugar, nuestros jóvenes han alcanzado niveles de estudio que para las generaciones que le precedieron fueron inalcanzables, pero a la vez es un gran desafío en dos aspectos importantes para la iglesia, uno de ellos es que nuestros jóvenes están siendo bombardeados por un sistema de educación dominado por el humanismo secular agnóstico. Entonces salta la interrogante ¿qué está haciendo la iglesia para ayudarlos a discernir, evaluar y pensar con una mente cristiana? El reto de las iglesias es enseñarles a pensar, no a rechazar todas las ideas y filosofías sin un concienzudo estudio de sus propuestas, debemos aprender ha evaluarlas según los criterios bíblicos y desde una cosmovisión estrictamente cristiana. Si la iglesia cultiva y genera madurez en la mente de nuestros jóvenes basada en la rigurosa enseñanza bíblica, ellos tendrán los medios suficientes para mantenerse intacto en la fe de sus padres y por consecuencia el nivel académico de la gente de nuestras iglesias seguirá creciendo, y por ende, la iglesia evangélica tendrá más impacto sobre la sociedad y el mundo.
El segundo aspecto, es la gran brecha educacional entre las generaciones; la generación anterior se sometía por su espiritualidad, basada en la fe sin mayores rotulaciones educacionales; mientras las nuevas generaciones se someten a la fe, bajo la premisa del conocimiento bíblico demostrado en su mente racional. Lo que genera un gran desafío a la iglesia, la que la obliga a que sus estructuras de liderazgo cada día sean más preparadas y capacitadas, a la vez idoneas en el trazado de la Palabra de Dios. La transmision de la enseñanza cristianas deben ser ejercidas por obreros aprobados delante de Dios y una conducta llena de integridad, nunca debe ser asumida por neofitos, debido que traen consigo graves daños colaterales que solo hacen profundizar las diferencias entre las generaciones.

La iglesia evangélica, especialmente la Pentecostal, está enfrentada a la disyuntiva de generar cambios en su interior; las viejas estructuras que no han logrado adecuarse a los tiempos, están en crisis, tendrán que sufrir convulsiones y violentos cambios para lograr salir airosos de las  circunstancias que tendrán que vivir. Mientras las que han logrado sortear con relativo éxito las embestidas coyunturales, tendrán que sufrir modificaciones a sus políticas seglares para poder convivir armoniosamente con los cambios que se avecinan, algunos de ellos muy radicales en su forma y método.

 Juan Salgado Rioseco


martes, 26 de junio de 2012

Un Liderazgo Cristiano integro

El mundo contemporaneo en las últimas décadas ha ido generando grandes cambios, los que en este último tiempo se van acelerar con los diversos Tratados de Libre Comercio entre diversas naciones del orbe. Los diferentes estratos sociales se han visto obligado a buscar nuevas vías de liderazgo para posecionarse en mejor forma para enfrentar los cambios que se avecinan: políticos, sociales, educacionales, tecnológicos, etc. La iglesia, inserta en esta sociedad, se ha visto obligada a efectuar cambios, en algunas oportunidades con resquemores o recelos, en otras con cierto consentimiento, lo que le ha producido romper con ciertos formulismos y rituales religiosos. Pero gran parte de ella aun conserva ciertas reticencias a estos cambios por diferentes factores que en ellos inciden.

Uno de los factores que influyen en esta desconfianza, es la de no sentirse preparada y a la vez sus dirigentes no están aptos para enfrentar estos aires de cambios, debido a que el tipo de Liderazgos que los rigen, no tienen la preparación, ni capacitación necesaria, ni personalidad, ni voluntad suficiente para enfrentarlos.

El liderazgo religioso de muchas comunidades se ve enfrentado a dos disyuntivas, que imperiosamente se tienen que abordar: la educación y la acción. La educación,  a través de ella, los más aptos tendrá el privilegio de asumir roles de autoridad y representación. La acción, vía por la cual se deberán proyectar las políticas adecuadas para hacerse oír y tener la habilitación de su autoridad representativa.

La historia religiosa nos enseña que en todo tiempo y circunstancias Dios se ha valido de hombres de diferentes naturalezas y condiciones sociales, para llevar adelante su plan de redención, en lo personal, familiar y colectivo. Hombres como Abraham, José, Moisés, Josué, los Jueces, Samuel, David, los Profetas, Daniel, Nehemías. En la época neotestamentaria nos encontramos con Juan el Bautista, Pedro, Pablo, Santiago el Justo, Juan, Timoteo, Tito, entre otros. Mujeres como: Debora, Ruth, Ester, Febe, Prisca, Lidia, entre otras. Todas estas personas tenían algo en común: capacitados con un poder especial para cumplir su misión, dentro de sus respectivas sociedades y épocas.

Líder (Dirigente - Anciano "en una comunidad cristiana"), es una persona capaz de dirigir, dictar pautas, conducir grupos de personas tras ideales comunes. Un Líder es alguien que arrastra personas tras de sí, es respetado, escuchado y obedecido, posee cierto carisma lo que permite que las personas le escuchen, le obedezcan y la sigan.

Los líderes pueden hacer o deshacer una obra. Una comunidad con lideres de calidad siempre tendrá el potencial para emprender tareas con la seguridad en alcanzar las metas propuestas (Pr. 11:14; 15:22). Tendrá el vigor y la eficacia de seguir proyectándose en el futuro, utilizando estrategias y operaciones dinámicas con visión. Los líderes se forman, se capacitan, se preparan y no se improvisan o nacen, ni se imponen avalados por un autoritarismo sin fundamento bíblico.

Entre los diferente tipos de liderazgo, el más exigente, a la vez el que exige más, es el Líder espiritual, debido a su forma, y los objetivos plasmado en su accionar. El líder espiritual tiene que poseer ciertas características que lo distinguen del resto del pueblo, que son los factores que le permiten desarrollar principios para presidir al rebaño del Señor y conducirlo al cumplimiento del propósito de Dios: La vida eterna en el Reinado de Dios.

Las iglesias crecen en todas las áreas cuando son guiadas por líderes aprobados en todas las áreas, tanto en el conocimiento y espiritual, con el toque radiante de lo sobrenatural en su servicio. Sin dicho liderazgo la iglesia se hunde en la confusión y desazón natural. Los verdaderos líderes deben estar dispuesto a sufrir por amor a objetivos que sean suficientemente grandes como para exigir una sincera obediencia.

La diferencia entre el liderazgo natural y el espiritual:

Líder Natural                                                          Líder Espiritual

a.  Es autogobernado.                                           a. Consagrado a Dios.

b.  Confía en sí mismo.                                         b. Confía en Dios.

c.   Conoce a los hombres                                     c. Trata de conocer a Dios

d.  Hace sus propias decisiones                           d. Toma decisiones según la voluntad  
                                                                               de Dios.

e.  Es ambicioso                                                   e. Es modesto.

f.    Es egocentrista                                                f. Es Cristocentrico.

g.  Origina métodos propios                                 g. Busca los métodos de Dios y los sigue.
h.  Se dirige por propias convicciones                 h. Se deja dirigir por la Palabra de Dios.

i.    Le agrada dar órdenes                                    i. Se deleita en obedecer a Dios.

j.    Está motivado por consideraciones                j. Está motivado por el amor a Dios   

  personales                                                           y al hombre

k.   Es independiente.                                          k. Depende de Dios.

La cantidad de trabajo que conlleva el desarrollo de un liderazgo espiritual de calidad nunca tiene fin. Es un ciclo continuo de buscar líderes, prepararlos, cultivar su crecimiento espiritual, y entregarles el apoyo para que ejerzan su labor, motivarlos a continuar, a crecer con todas sus potencialidades y darles los espacios necesarios para que emprendan nuevos ministerios. Desarrollar y potenciar líderes es la mejor labor que una iglesia puede ejecutar, así la comunidad, se proyecta con gran potencial, se desarrolla saludable, crece dinámica y sé retroalimenta con nuevas perspectivas, a la vez asegura su existencia en el tiempo.

El liderazgo cristiano del punto de vista personal debe poseer  un carisma especial  que lo capacite para conducir la grey de Dios, avalada por su forma de llevar su fe en su comportamiento personal y comunitario:

   1.    Poseer idoneidad adecuada para ser un líder espiritual. (2 Tim. 2.2).

   2.    Consagración al Señor (Ro. 12:1-2)

3.    Una vida en comunión con Dios  - la hora devocional diaria- (Mc. 1:35; 1 Tm. 4:13).

   4.    Cumplir con las exigencias y responsabilidades de su cargo. (1 Ti. 3:1-7; Tit. 1:5-9 y  1 Pe. 5:1-4),

5.    Cualidades espirituales: Buscar la santificación en su propia vida (He. 12:14; 1 Ts. 4:1-8); Poseer cierta madurez espiritual  (Romanos 15:1-2);Buscar la perfección de los santos (Efesios 4:11-16); Ser ejemplos de fe (He. 13:7)

El apóstol Pablo a través de sus escritos nos entrega ciertas indicaciones para ejercer el liderazgo:

Ø  La valentía a la hora de dar testimonio (2Ti. 1:6-8).

Ø  Ser capaz de sufrir  (2 Ti. 1:8 b; 2:3; 4:5).

Ø  La fidelidad a la fe transmitida (1:13, 14; 2:15; 3:14).

Ø  El desinterés en cuanto a lo material (2:4).

Ø  Al amor al esfuerzo y al trabajo (2:5, 6).

Ø  La reflexión, la inteligencia (2:7).

  Ø  Una vida pura (2:19-22).

Ø  La paciencia (2:24).

Ø  La facultad de enderezar a los adversarios con suavidad (2:25).

Ø  El conocimiento de las Escrituras (3:15-17).

A través de los escritos del apóstol Pedro, podemos discernir sobre el Liderazgo cristiano:

      Ø  Tener cuidado con la grey del Señor  (1 Pe.5:2).

Ø  El liderazgo no debe ser ambicioso   (1 Pe. 5:2).

Ø  No debe ser dictatorial o autoritario.  (1 Pe. 5:3).

Ø  Debe ser ejemplo de la grey  (1 Pe. 5:3).

Ø  Revestirse con humildad  (1 Pe. 5:5).

Ø  Confiando en el Señor  (1 Pe. 5:7).

El buen Líder cristiano debe tener ciertas actitud permanente:

ü  Poner todos los aspectos de su vida subordinados a su meta.

ü  Tener una disciplina propia. (He. 12:11).

ü  Estar disponible.

ü  Estar dispuesto a tomar decisiones radicales.

Ø  El líder maduro sabe lidiar con las situaciones difíciles y poder tomar decisiones fuertes y basadas sobre principios bíblicos.

Ø  El motivo de las decisiones cruciales nunca debe ser los sentimientos negativos (enojo, envidia, orgullo, etc.), ni el legalismo, ni los personalismos. (2 Co. 2:16-23).

ü  Aprender a vivir con problemas. No desanimarse en momentos de dificultad. (Hch. 14:19-23).

ü  Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sufrir por amor a objetivos, que sean lo suficientemente grandes como para exigir una sincera obediencia. (Ro. 3:37-39)

Líder Cristiano  se debe a Jesucristo en primer lugar, a la iglesia de Jesús y a guiar personas que el Señor añade al Cuerpo de Cristo. La obligación moral – ética, debe ser siempre que la iglesia se encuentre preparada para asumir los roles que le corresponde dentro de una sociedad cambiante. La iglesia de Jesúscristo, nunca debe estar desprevenida, siempre alerta y preparada para enfrentar los peligros que la vida en sociedad le conlleva. La iglesia triunfante, es la que se enfrenta con éxito los vaivenes sociales, políticos, donde le toca actuar y desenvolverse.

Es de vital importancia para la iglesia, asumir con responsabilidad el compromiso de educar a los miembros del Cuerpo de Cristo, no como cosa necesaria, sino como deber al servicio de Dios.

Asumir la acción, con la confianza de encontrarse aprobada para el propósito que Dios les tiene asignada, dentro del lugar y el estrato social donde esta actuando.

Así la iglesia de Jesús no se verá acorralada por los abruptos sociales, morales, eticos que la sociedad en general o grupos en particular les quiera imponer o arrastar. La libertad se logra, actuando dentro de los principios de Dios, pero para actuar con seguridad, se debe primero conocer estos principios bíblicos, y no actuar en forma farisea de imponer dogmas o normas humanas a la iglesia de Jesús para mantenerla libre de estas corrientes de cambios, solo la debilitan o se amalgaman frente a ellos.

El liderazgo cristiano debe ser consecuente con sus principios, con Jesucristo y con la iglesia. Un lider que guía mal, corroe los fundamentos de la iglesia y la extravía de su caminar hacia la eternidad. Enfrentamos los cambios, pero estos deben estar de acuerdo a los principios eternos de Dios, solo sujetos a ellos la iglesia podrá llevar a cabo a su labor con exito y dignidad. Si enfrentamos los cambios con dogmas o normas humanas, la iglesia de Jesucristo será avasallada y corrompida, no solo desde afuera, sino del interior de ella misma. La iglesia debe proveeverse de Lideres aptos y aprobados por Dios, para que sea oída,  respetada e influyente.

JuanSalgado Rioseco

viernes, 15 de junio de 2012

La Misión del Espíritu Santo, según el Evangelio de San Juan

La sociedad actual: existe una gran desorientación por la confusión de roles y valores; por la  espiral de violencia que esta predominando en la convivencia social; por la desmoralización y la incapacidad de orientar la vida hacia objetivos perennes y no relativos. Dentro del Cuerpo de Cristo la ambivalencia de sentimientos ha socavado los cimientos de la fe en determinados sectores: fundamentalistas, conservadores, liberales, neoliberales, racionalistas, humanistas, teístas, pietistas, trinitarios.
Esta algarada de dogmas cristianos humanistas, muchas veces contrapuestos o encontrados, forman un caos de enseñanzas tan dispares que confunden a los fieles; en el tiempo se ha ido conformado una amalgama doctrinas diferentes a la legada por Jesús; ante esta situación es imprescindible que el creyente verdadero se deje guiar por un camino donde pueda adquirir un  conocimiento bíblico fundamentado en la Palabra de Dios y encuentre el sentido correcto para orientar su vida, sus pensamientos, su fe. La interrogante es ¿Cuál es el verdadero camino? ¿Dónde se encuentra la verdad? ¿Cual de todas es la verdadera?
Dios en su infinita omnisciencia previo esta situación, dando la solución desde la génesis del Cuerpo de Cristo: El Espíritu Santo. Su tarea o misión desde Pentecostés hasta que sea retirado antes de la manifestación del Anticristo, es guiar u orientar al convertido a la verdad.

Todos los cristianos de diferente índole lo mencionan, pero pocos en la realidad conocen al Espíritu Santo, son como Job con respecto a Dios “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5); una de las prioridades en el conocimiento de la verdad es conocerle y poder llegar a intimar con el enviado  por Dios en la presente era de la gracia. En este escrito analizaremos las diferentes relaciones que entabla el Espíritu Santo según el evangelio de San Juan para poder cumplir su misión en este periodo:

1.        Aspectos en la relación con el Padre:

a.        Cumplir la voluntad del Padre (Jn. 1:29-33), algunas cosas encomendadas al Espíritu Santo por Dios, fue dar conocer a Juan el Bautista quien era el Hijo de Dios y el atestiguamiento de Juan hecho a los Judíos lo consideraron valido. El Maestro fue asistido por el Espíritu desde el inicio de su vida y lo largo de toda su carrera terrenal, trazando una línea de distinción lo mas clara entre Cristo y todos los maestros humanos inspirados, estos tuvieron al Espíritu en grado limitado, más Dios entrego a Jesús su Espíritu abundantemente, la entera plenitud de la vida y el poder divino

b.        Guiar al creyente a una adoración verdadera (Jn. 4:23-24), el deseo del Altísimo es que los hombres le adoren verdaderamente conforme al Espíritu de Dios, o sea, entre el hombre y el Espíritu debe haber un complemento circunstancial perfecto en la adoración al Padre, el creyente debe tener la percepción espiritual altísima para lograr percibir lo que el Espíritu le esta entregando para que su adoración sea perfecta y el Espíritu Santo esta guiando y agradando al Padre a través de una adoración verdadera.

c.         Es enviado por el Padre (Jn. 14:26), a Juan el Bautista, para dar conocer al Profeta quien era el Hijo de Dios, es enviado a los discípulos como Espíritu de verdad, para morar, enseñar y recordar a los creyentes por voluntad del Padre en el nombre de Jesucristo, para que estos puedan enfrentar los acontecimientos futuros con un animo diferente, confortados por un poder inigualable al que pueden recurrir permanentemente para poder vencer cualquier tipo de potestad que enfrentaran.

d.        Procede del Padre (Juan 15:26), para dar testimonio de Jesús, así los discípulos puedan desarrollar en sus actividades futuras un testimonio eficaz a favor de las enseñanzas del Maestro, a los cuales ellos desde el principio fueron testigo, y por intermedio de él testificarían del único y sabio Dios.

2.        El apóstol Juan en su evangelio también nos da ha conocer algunos aspectos de su misión en relación al Hijo:

a.        Darlo a conocer (Juan 1:31 - 34), Juan el Bautista no conocía a Jesús, aunque tenían lazos sanguíneos que los unían, había venido bautizando en el Jordán con agua, con el propósito de que el Mesías fuera manifestado al pueblo de Israel, a través de una señal como de paloma Dios le dio a conocer al bautista quien era el Hijo de Dios y desde ese momento la predicación de Juan cambió, dando testimonio que Jesús era el Mesías esperado por Israel.

b.        Glorificarlo (Juan 16:14 - 15), la finalidad del Espíritu Santo es glorificar a Jesús, mostrar su gloria, tomar lo que es de él y darlo a conocer a sus discípulos, no en su persona propia, porque esto fue hecho por el Padre cuando esté lo exalto a su diestra, sino a los ojos y en la estimación de los hombres para que disciernan en la luz verdadera, lo que Cristo mismo es, de lo que enseñó e hizo en la tierra.

c.         Abundancia espiritual de Dios (Juan 3:34), la línea de distinción entre Jesús y todos los maestros humanos inspirados, se traza sin dejar el menor asomo de duda. Los maestros humanos tienen al espíritu en un grado limitado, tomando en cuenta las restricciones debida según los casos; más Dios no da al Cristo por medida o con restricción, esto significa la entera plenitud de la vida y el poder divino; "da", tiempo presente, señala la comunicación permanente del Espíritu por el padre al Hijo, de modo que se entiende un flujo constante de poder vivo entre el Hijo y el Padre.

d.        Dar testimonio de Jesús (Juan 15:26 - 27), el Espíritu al servicio de la verdad, entrega el testimonio veraz de Jesucristo, entregando al hombre una fuente poderosa de información indesmentible y una interpretación auténtica de lo que ha visto y oído, entre el Padre y el Hijo, para que sus discípulos tengan una actitud diferente con respecto a la fe en él.
 
3.        El tercer evangelio también nos da ha conocer algunos aspectos de su misión en relación al creyente:

a.        Recibir la promesa del "otro Parakletos"  (Juan 14:16 - 17) la promesa de la venida del Espíritu Santo hecha en el Aposento Alto ante once de sus discípulos, tiene como requisito de amarle y guardad los mandamientos para que se haga efectiva a través del ruego de Jesús al Padre, este pasaje bíblico nos enseña que el templo propio para el Espíritu, es el corazón lleno de amor a él, que vive activamente para él y que esta dispuesto a cumplir la voluntad del Padre expresada en los mandamientos.

El Parakletos, término propio del Evangelio de Juan, pertenece  a un contexto jurídico y designa a quien viene en ayuda de otro, sobre todo en el curso de un proceso judicial. Jesús no promete "un Parakletos", sino a "otro", ¿existe otro?, el primer Parakletos, el que ha estado con los discípulos y los ha asistido hasta ese momento, es Jesús mismo.

Pero Jesús pronto iba a dejar a sus discípulos, para ir preparar un lugar donde pueda volver a reunirse con los que en él hayan creído, pero entretanto seguiría con ellos. ¿Cómo podía ser esto? A través del Consolador, el Espíritu mismo de Dios, vendría después que Jesús se marchase para cuidar y guiar a los discípulos. El otro Consolador enviado por el Padre se refiere a otro de la misma especie, la misma especie de Jesús, para dar testimonio de Jesús, es prometido como uno que ocuparía el lugar propio de Cristo en su ausencia, traería como misión de dar testimonio del Maestro y transmitir la plenitud de la verdad futura como germen de la gran bendición.

b.        Creer en Jesucristo para recibir la plenitud espiritual (Juan 7:37 -39), la proclamación de la prominencia a la persona de Cristo como la fuente de toda satisfacción anunciada en el Templo, simbolizados en los ríos de agua viva que correrán del interior del creyente, anuncian la gran promesa del Espíritu Santo para todo aquel que cree en Jesús como el Hijo de Dios, el Espíritu es quien, por su operación personal directa, abre esta fuente de aguas vivas en el espíritu humano, y por su presencia en el alma renovada asegura una corriente permanente de ellas han de recibir los que creen en él.

c.         Renace por el Espíritu (Juan 3:1-8), es imperioso que el creyente redifiqué su visión espiritual, mediante una revolución completa de su hombre interior, el nuevo nacimiento insinuado por Jesús a Nicodemo nos entrega las pautas necesarias para llevarlo a efecto, debe existir una completa purificación espiritual mediante la operación del Espíritu Santo, este acto de fe es la gran puerta visible de entrada al "reino de Dios", para participar y poseer la naturaleza espiritual que Dios nos da tan dadivosamente a los que creen en Cristo, logrando hacer realidad la sola obra del Espíritu Santo en el interior del hombre, efectuando en este una revolución fundamental y permanente en la manera de pensar, de sentir, y de obrar con referencia a las cosas espirituales.

d.        Recibe vida (Juan 6:60 - 65), en muchas ocasiones es difícil de aceptar la enseñanza de Cristo, encontramos dura la Palabra e insufrible, no lo sometemos a escuchar, ni soportamos que las evidencias de nuestro mal actuar queden al descubierto por la luz de la Palabra de Dios, las razones o factores que intervienen en nuestro interior o forma de vida son complejas, y en muchos casos ni el mismo creyente las puede explicar, en su interior lo carnal y lo espiritual es una sola fusión, dejándose llevar por una interacción de doctrinas tradicionalistas, liberales, humanas, racionalistas y conservadoras, formando en conjunto una amalgama de enseñanzas que se contradicen a los postulados bíblicos. Solo existe un camino para salir de esa situación, dejar que el Espíritu nos de vida en su sentido más alto, no en el más bajo nivel, debido a que lo carnal no sirve de nada, la obra del Espíritu Santo es entregar lo mejor al creyente, para que este pueda enmendar su vida a la excelencia espiritual, poder así interpretar y dar el sentido correcto a las palabras de Jesús.

e.        Recibe del Espíritu Santo el testimonio de Jesús (Juan 15:26 - 27), solo el Espíritu puede conducir a los creyentes hacia un verdadero fundamento, es en Jesús, es en su enseñanza  y en su vida entre nosotros adonde remite el testimonio del Espíritu. La misión del Espíritu, es presentar la gloria que desde pascua, refluye por anticipación sobre la vida terrena de Jesús

Sólo el Espíritu Santo puede conducir a la plenitud de la verdad, es en Jesús donde el testimonio del creyente se hace fuerte y se nutre de la fuerza emprendedora, para tomar las fuerzas necesarias y llevar adelante la comisión de testificar del Hijo de Dios a toda criatura, poder perdonar y remitir pecado, y alcanzar el coronamiento de la victoria que Dios a través del Hijo nos tiene.

f.          Recibe la guía del Espíritu Santo (Juan 16:12 - 15), a través del Espíritu Santo los discípulos estarían capacitados de recibir una revelación más completa, sin él sería demasiada carga de sobrellevar o soportar, investido del Espíritu de verdad, seríamos capaces de dejarnos guiar a la verdad del Padre y del Hijo, debido a que no habla por su propia cuenta, sino que transmite lo que oye y  hace saber las cosas que van a suceder: la naturaleza de su misión, la oposición a la que se enfrentarían y el resultado final de sus esfuerzos. El Espíritu Santo reveló verdades a los discípulos que ellos escribieron en los Evangelios, las Epístolas,  con los cuales posteriormente la Iglesia formo el canon del Nuevo Testamento

g.        Recibe la enseñanza del Espíritu Santo (Juan 14:25 -26), el Consolador prometido, enviado por el Padre en el nombre de Jesús, es decir con igual poder y autoridad divina para ayudar a recordar lo que él  les enseño. Esta gran promesa nos entrega la convicción de la validez plena de las Sagradas Escrituras, los discípulos fueron testigos de la vida y las enseñanzas de Jesús, y el Espíritu Santo los ayudó a recordar  y a dejar a la prosperidad un legado indesmentible que la Palabra de Dios es genuina y verdadera.

h.        Recibe la potestad a través del Espíritu Santo (Juan 20:21 - 23), en el principio Dios soplo aliento de vida al hombre, hizo que el hombre fuera diferente, entregándole una función, una potestad, una naturaleza diferente a los demás seres creados. Al final de su vida terrenal Jesús soplo aliento de vida espiritual sobre sus discípulos, un adelanto de lo que todos los creyentes experimentarían desde Pentecostés y por siempre. A través del soplo de Jesús, Dios imparte vida eterna y espiritual, con esta inspiración vino el poder para hacer la voluntad de Dios en la tierra.

Al escudriñar los pasajes bíblicos que se relacionan con el Espíritu Santo en el Evangelio de Juan, nos encontramos con la más notable de las promesas y enseñanza que Jesús nos lego, la que perdura por dos milenios y hace que el cuerpo de Cristo permanezca en acción.

El Espíritu Santo junto con los creyentes, siguen en la tarea de convencer de pecado a través de la verdad del Evangelio.

4.        El evangelio de Juan también nos entrega aspectos de la misión del Espíritu Santo en relación al mundo (Juan 16:4 - 11). Era necesario que Jesús ascendiera, para que pudiera el Espíritu Santo venir a cumplir su ministerio divino, para mostrar claramente a la gente del mundo quién es pecador, quién es inocente, y quién recibe el juicio de Dios.

a.        El Espíritu traerá a la conciencia el sentido de pecado, consumado en el rechazamiento de aquel que vino a "quitar el pecado del mundo"; solo el Espíritu Santo puede demostrar o revelar el pecado de la incredulidad.

b.        El Espíritu Santo da el sentido de alivio perfecto en la justicia del Siervo del Padre, ahora sacado del mundo que lo había despreciado, a aquel seno donde había morado desde la eternidad; después del día de Pentecostés y la realización de milagros en su nombre convenció a miles de judíos de que Jesús no sólo era justo, sino que también la única fuente celestial y el único camino de justicia.

c.         El Espíritu Santo da sentido a la emancipación de Satanás, el juicio de quien trae a los hombres la libertad de ser santos y la transformación de siervos del diablo a hijos e hijas del Señor Todopoderoso; la cruz constituyó una  demostración de la verdad de que el poder de Satanás sobre las vidas de los hombres había sido quebrantado y que había sido decretada su destrucción. Por su muerte, Cristo ha liberado a todos los hombres del dominio de Satanás, y queda librado ahora a ellos aceptar esa liberación o no, el Espíritu Santo convence a los hombres de que son verdaderamente libres (Juan 8:36).

La condición para recibir el Espíritu Santo es la fe en Cristo, el Padre quiere dar el Parakletos a petición de Jesús, pero el mundo es incapaz de recibir este don del Padre, porque no cree en Cristo.

El Espíritu es la presencia misma de Dios en nosotros y en todos los creyentes, que nos ayuda a vivir como Dios quiere y a edificar la iglesia de Cristo sobre la tierra, para que esta permanezca incorruptible hasta la venida del Esposo.

Jesús prometió que el Espíritu Santo vendría para mantenernos unido a él, así poder enfrentar y  funcionar bajo las presiones de la vida, a superar las desilusiones, los ataques y las tentaciones, a avanzar en el camino de la perfección, a edificarnos  en la obra de Dios, bajo la dirección y el poder del Espíritu Santo, fallaremos si tratamos de hacer el trabajo con nuestras fuerzas.

Jesús dijo a sus discípulos que el Espíritu sería el Parakletos, el Alentador, el Ayudador, el Consolador, el Defensor, que tomaría su lugar. Todo lo que Jesús era para sus discípulos. El Espíritu Santo sería cuando Jesús se fuera. El Espíritu haría en los discípulos lo que Señor en la carne sólo podía hacer por ellos.

Juan Salgado Rioseco

lunes, 11 de junio de 2012

El Discípulo y su Templo Espiritual


         Un discípulo no es meramente uno que aprende, sino un partidario; de ahí que se les mencione como imitadores de su maestro (Jn 8.31; 15.8.).
          El Discípulo de Jesús debe tener conciencia que es parte del Cuerpo de Jesucristo, (Ef. 1:22-23), e integrante de la iglesia de Cristo (Ef. 5:30). Jesús enseñó metafóricamente que su Cuerpo es un Templo (Jn. 2:19-21), como la principal piedra angular “en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (Ef. 2:21), en este sentido metafórico se debe interpretar los pasajes relacionados a la iglesia y los creyentes como templo.

        

         Debido a lo anterior, las Escrituras hacen mención del Templo terrenal y el Templo espiritual en forma diferente, son muchos los creyentes que interpretan mal los textos sagrados en  relación al tema. Se debe tener en cuenta con respecto a las cartas de Pablo en especial la segunda carta de Tesalonicenses, aun existía el Templo de Jerusalén, es por eso, que el Apóstol tuvo el cuidado siempre mencionar cuando se refería al Templo espiritual o al material, en sus escritos.

         Tomando como referencia las palabras de Jesús en Juan 2:19-21: “Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”,  el mismo Juan se encargó de clarificarlo que se refería al cuerpo de Jesús como Templo, lo mismo sucede con los escritos de Pablo, por lo tanto, la interpretación debe estar sujeta a la intencionalidad del mismo Apóstol, revisemos tos textos que se relacionan con el templo espiritual en el verdadero discípulo de Jesús:

1.     En 1 Corintios 3:16: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”.

2.     En 1 Corintios 3:17: “Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

3.     En 1 Corintios 6.19: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”.

4.     En 2 Corintios 6:16: ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos. Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. “.

5.     En Efesios 2:20-22:edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Analizando los textos mencionados podemos deducir que

a.     El discípulo debe estar en cabal conocimiento que es Templo de Dios.

b.     En el discípulo mora el Espíritu de Dios.

c.      Si el discípulo destruye el Templo de Dios, Dios lo destruirá; debido a que el templo es santo.

d.      El discípulo debe tener la convicción de que es templo del Espíritu, él cual está en él, que lo tiene por Dios, que no es por voluntad de él, se ha unido al Señor, un espíritu es con él  (1 Co. 6:17)

e.       Entre el discípulo y Dios existe un vínculo inseparable de comunión, relación, intimidad y unión.

f.       El discípulo tiene la obligación moral de edificarse en el conocimiento de Dios, la doctrina de Jesucristo.

g.     El discípulo tiene la obligación de crecer para llegar a ser un templo santo en el Señor, morada de Dios en el espíritu.

El creyente genuino debe siempre de tener cuidado con el accionar de su vida personal, con respecto a sus hechos y sus dichos, a no cometer alguna imprudencia que lo margine de la familia de Dios, para eso debe seguir el camino de la perfección, como instaba el autor de la carta de Los Hebreos (6:1), o Pablo en 2 de Corintios (6:11).

El Espíritu Santo nos enseña y revela las cosas de Dios, solo aquellos “que han alcanzado madurez” (1 Co. 2:6) y han consagrado su vida a las cosas espirituales. Cristo perfecciona a los santos para los diferentes ministerios y edifica su cuerpo, hasta lograr la plenitud de Cristo. (Ef. 4:11-16) a los que son dignos a la vocación de su llamado (Ef. 4:1).

Por lo tanto, no debemos andar en la vanidad de nuestra propia mente, sino conforme a la renovación espiritual que hace el Espíritu en nuestras vidas, cuando nacemos para Cristo. Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo.

Juan Salgado Rioseco

Dios Santo y el Pecado (Parte VII)

El Servidor de Dios no debe quebrantar la Ley del Eterno y Santo para ser victorioso en la lucha contra el pecado. “ Ahora bien, ¿debe...